En Navidad, es habitual ver una cola en la calle Tajo de padres o madres con sus niños esperando a subir al trenecito que recorre las calles del barrio de Horta. Esta es una de las muchas actividades que organiza la Federació de Comerç Cor d’Horta i Mercat, cuyo presidente, Manuel Arias Lorenzo, señala que para que los vecinos compren, han de conseguir que no se vayan del barrio.

¿Cuántos comercios forman parte de la Federació de Comerç Cor d’Horta i Mercat?
Unas 270 aproximadamente. Hubo una bajada, pero ha vuelto a subir.

¿Cuál es la clave para que funcione el comercio tradicional en el barrio de Horta?
El comercio en Horta funciona porque la gente que vivimos aquí somos un poquitín de pueblo. Estamos hechos a la antigua. Nos gusta comprar en el barrio, vivir en el barrio y hacer vida en el barrio. Hace años se hizo una encuesta y el 85% de la gente de Horta decía que compraba en Horta. A los vecinos les gusta el trato que damos en las tiendas y en el mercado. Eso es lo que nos está ayudando a sobrevivir, pero no vamos boyantes.

¿Cuáles son las principales amenazas del comercio del barrio?
Que a las grandes superficies les dé por ponerse en las cercanías. Ya se han puesto por aquí varios supermercados. Tenemos el mercado dentro de la Associació, está en el centro mismo del barrio y es un motor de traer gente. Si el mercado baja porque los otros aprietan, entonces lo notaremos todas las tiendas. De momento vamos subsistiendo y trabajando bien en general.

Además del trato, también organizan muchas actividades...
Lo que quiere la Federación es organizar actividades. De doce meses, en seis o siete organizamos actividades y luego, en Navidad, del 22 de Diciembre hasta el día 5 de Enero, hacemos una gran cantidad de actividades. Procuramos que en las fechas de más compra la gente se quede en la zona. Ahora organizaremos una feria de sostenibilidad, en Mayo el desfile de moda, en junio el comercio en la calle... Vamos haciendo actividades continuamente para que la gente se quede por aquí. A nivel de distrito no se hacen muchas actividades en la calle, así que las asociaciones tratamos de compensarlo.

¿Qué les explicó el Ayuntamiento en la reunión sobre la superilla?
La semana pasada tuvimos una reunión con ellos, a nivel de comercio. Ellos tienen su idea, su esbozo de lo que quieren. Están recogiendol alegaciones de todos los sectores y nosotros hicimos las nuestras. Luego nos volverán a convocar a otra reunión en la que nos expondrán las modificaciones que han considerado y aún tendremos la oportunidad de presentar nuevas alegaciones. Lo que estamos haciendo ahora es contactar con los socios, que son los más afectados, para saber qué es lo que ellos creen que es necesario para que su negocio vaya bien. Hay alguno al que si le cambias la dirección de la calle les perjudica, porque ya tienen una forma de trabajar, de hacer la carga y descarga... Esto es lo que estamos trabajando con el Ayuntamiento y de momento está dejando bastante abierto poder hablar y discutir y llegar a entendernos.

Entonces, ¿les están escuchando?
Sí, de momento sí.

¿Cómo valoran el proyecto de la superilla?
Yo creo que de cara al comercio no será positivo, porque hay algunas zonas que quedan restringidas de paso y unos cambios de direcciones que no nos irán muy bien. Perjudicar tampoco creo que nos perjudique mucho, porque lo que hace es apaciguar el tránsito por la zona antigua de Horta, que es donde menos comercio hay. El comercio se concentra en la calle Tajo, la Plana, Lisboa y un trozo del Paseo Maragall. A esta zona no le afecta. La superilla tendrá sus cosas buenas y sus cosas malas. Habrá que mirar cómo queda y si hay cosas que se puedan modificar. También habrá cosas que nos beneficien. Si una calle pasa de vía rápida a vía lenta, mucha gente pasará andando y tendrá más tiempo para mirar las tiendas.

El comercio se concentra en la calle Tajo, la Plana, Lisboa y un trozo del Paseo Maragall

En las últimas semanas en el barrio varios comercios tenían carteles de 'se traspasa', que han desaparecido, y hay negocios que cambian rápido de manos. ¿Es eso bueno?
Tenemos la suerte, menos en la parte de arriba de Baixada de la Plana, en la que hay tres o cuatro locales cerrados, de que los negocios se traspasan rápido. No hay negocios vacíos, que eso sería nuestro problema. Mientras mantengamos los comercios abiertos iremos bien. El problema que hay en Baixada de la Plana es que se están pasando con el precio de los alquileres. Cuando te encuentras que te piden 1.500 o 2.000 euros de alquiler nada más abrir o es un negocio que da mucho rendimiento o no funciona. Se están pasando un poco.

¿El precio del alquiler de viviendas en Barcelona ha subido bastante, también está pasando con los locales comerciales?
En los comercios pasa lo mismo. Hay zonas comerciales donde no puedes coger un local, como en la calle Tajo, donde te piden 2.000 euros por un local de 40 o 50 metros cuadrados. Es muy difícil poder mantenerlo. Los locales que están bien de precio se van moviendo. Para pagar tanto de alquiler hay que hacer mucha caja.

¿La reforma de la Plaza Ibiza ha favorecido al comercio?
Yo creo que sí. Si la gente va a una zona, para llegar tiene que pasar por las calles de alrededor. Muchos dicen que la gente está en la plaza Ibiza, pero para llegar allí tienen que pasar por las calles. Pasan diez veces y no compran, pero pasan la undécima y compran. Si la Plaza Ibiza funciona, porque hay mucha gente, sobre todo por las tarde, eso va bien para todos.

¿Qué reivindicación tiene el comercio de Horta?
Con el distrito y el Ayuntamiento central tenemos muy buenas relaciones y podemos dirigirnos a ellos y pedirles cosas. No podemos quejarnos. Estamos en una época tranquila.

Quizás nos deberían ayudar a conseguir más socios, fomentar el asociacionismo, pero en toda Barcelona. Llevamos muchos años luchando para que los comercios que están dentro de un área comercial que sean socios. Ahora parece que lo han cogido con ganas desde el Ayuntamiento y lo quieren poner en marcha. Hay unas reuniones a finales de mes y a ver si conseguimos. Ahora hay mucha gente que les propones hacerse socios y te dicen que para qué. Que si pones luces en la calle, las pones igual, que las actividades en las calles las haremos igual y así no pagan. Esto es lo que peor tenemos. Aunque tenemos muchos socios, necesitamos más. Es una reivindicación a nivel de toda Barcelona, pero es muy difícil de conseguir.