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Quien tiene un amigo tiene un tesoro. El adagio viene a cuento porque la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB) tiene un amigo en el Ayuntamiento de Barcelona. O más bien una amiga: la alcaldesa Ada Colau. Y, como tal, eso se nota en la cuenta corriente de la entidad. En los últimos años, las subvenciones a esta entidad, con la que Colau compartió muchas reivindicaciones y protestas no hace mucho tiempo, se han disparado brutalmente.

En el 2015, cuando la exactivista llegó a la alcaldía, la FAVB recibió 212.362 euros en concepto de subvenciones diversas: 30.000 euros relativos a la anualidad para el proceso de implicación de la ciudadanía, 180.167 euros para la promoción del asociacionismo vecinal, 2.000 euros para el forum de participación vecinal sobre urbanismo y 195 euros para un curso sobre la Ley de Protección de Datos.

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En el año 2016, el primero bajo la total responsabilidad de Colau como alcaldesa, las ayudas a la entidad ascendieron ya a 250.180 euros. Se mantuvieron los 30.000 euros del proceso de implicación de la ciudadanía pero para la promoción del asociacionismo la FAVB recibió ya 215.000 euros. Al margen, obtuvo diversas ayudas para cursos de protección de datos, por asesoramiento o de suscripción a La Veu del Carrer, la publicación de la organización.

En el año 2017, las ayudas ya se desbocaron: fueron de 317.969,16 euros, un 50% más que dos años antes, cuando Colau llegó al poder. La subvención para promoción del asociacionismo se situó en más de 218.000 euros y a ellos se añadieron 49.000 euros de la anualidad de un convenio especial del Ayuntamiento con la FAVB para los años 2017 y 2018. Ese convenio asciende en total a casi 100.000 euros.

Además, la exactivista concedió a sus amigos otros 42.224 euros de subvención para la adecuación y mejora de un local. También pagó 6.000 euros por la exposición de 25 años de La Veu del Carrer y 2.000 euros en concepto de “consolidación de una perspectiva vecinal en red”, al margen de otras pequeñas partidas de suscripción a la revista de la FAVB y para formación en protección de datos.

Todo un chollo. Desde el año 2010, según los estadillos del propio Ayuntamiento, la asociación se ha embolsado de fondos públicos municipales más de 1,9 millones de euros. “Con estas ayudas se crea un estado de opinión en la calle”, critican desde la oposición. Este verano, en un intento de acallar su proximidad a Colau, la FAVB pidió al gobierno transparencia para aclarar los recortes en inversiones denunciados por la oposición

CONVENIO CON LA CONFAVC

Este año, no hay todavía noticias de las subvenciones que recibirán los amigos de la alcaldesa. Pero, según la documentación en poder de este diario, el distrito de Nou Barris ya firmó un convenio el pasado 10 de abril por el que paga a la Fundación Privada Confavc un total de 148.123,50 euros. Esta fundación no es propiedad de la FAVB, ya que coordina 456 asociaciones vecinales y 22 federaciones de toda Catalunya, aunque la entidad barcelonesa participó en su fundación y es la que más peso tiene en la misma.

El proyecto lleva el título A-Porta: programa de eficiencia energética en la zona norte y su control depende de la concejala responsable del distrito, Janet Sanz. El convenio firmado supone el 50% del total del proyecto, que en realidad se eleva a 196.246,91 euros. La segunda parte se hará efectiva el próximo año. Este convenio fue declarado de “carácter excepcional” y se concedió de manera directa, sin que se convocase ningún concurso para el mismo. Su aprobación como tal tuvo lugar en la comisión de gobierno que se celebró el 5 de abril pasado.

UNA AMPLIA ACTIVIDAD

Esta fundación participa activamente en otras iniciativas municipales. Además de su implicación en el manifiesto de Municipis contra la Islamofòbia, se integró también en la Xarxa Antirumors, uno de los inventos del actual equipo de gobierno. Según explica en su memoria, su cometido es “intentar que todas las asociaciones de vecinos sean miembros de la red y trabajemos conjuntamente, formen personas enviando información sobre las acciones y campañas, crear espacios de intercambio de experiencias y conocimiento mutuo…”. Otro de sus cometidos es crear Xarxes Antirumors en todos los barrios de la ciudad.

Paralelamente, participa en la Plataforma pel Dret a un Habitatge Digne y en el Grup de Treball pel Fons Social d’Habitatge, desde el que teóricamente, lucha para “presionar a las administraciones para conseguir que ninguna vivienda quede vacía y para la transición hacia un fondo público necesario”. Además de otras actividades relacionadas con la salud o a favor de la fiscalidad progresiva, la fundación tiene establecidos planes de trabajo con otras asociaciones como Aigua és Vida, Per una Fiscalitat Justa, Taula per la Democràcia, Xarxa d’Economia Solidària o Aliança contra la Pobresa Energètica.