En 2020, el año que viene, uno de los grandes iconos de Barcelona, el Mercado de La Boqueria, cumplirá años. Serán nada menos que 180 desde que, en 1840, se puso la primera piedra del zoco que podemos visitar hoy junto a las Ramblas.

Aunque queda aún un año, porque acabamos de estrenar este 2019, la dirección del famoso y reconocido mercado barcelonés ya está pensando -y preparando- cómo celebrarlo. Por todo lo alto.

“Esperamos la colaboración municipal y de diferentes entidades de la ciudad. Por nuestra parte, ya se está elaborando un plan de festejos y actos que supongan un hito cuando lo celebremos”, señala Salvador Capdevila, presidente de la Associació de Comerciants del Mercat de La Boqueria.

“Nos vamos a volcar en ello, porque sentimos mucho cariño por nuestro mercado y haremos todo lo posible para que la conmemoración trascienda a todos los niveles, con ayuda de los medios de comunicación”, asegura Capdevila.

Uno de los retos de Capdevila y del resto de comerciantes que conforman la asociación es tener acabado, para tan señalada ocasión, el llamado 'espacio de divulgación y dinamización gastronómica', que esperan poder tener en marcha ya durante este 2019. El ámbito estará especializado en productos locales y de temporada, y contará con conferencias y talleres. El encargado del diseño es el arquitecto Daniel Freixes, que ya hizo el interiorismo del restaurante El Ninot Cuina, en el mercado del Ninot, en el Eixample.

UNA HISTORIA AÑEJA

La Boqueria tiene tantas cosas que contar de su inveterada historia que hasta se confunden realidad y ficción, hechos verdaderos y otros inciertos. La primera noticia que se tiene de él viaja hasta la Edad Media. Se cuenta que, en 1217, la actual Rambla era todavía una riera rodeada por una muralla. En ese año ya se documenta la presencia de mesas en las que se vendía carne, en el llano que se extendía delante de uno de los portales de la vieja muralla. Como no había mucho espacio intramuros, se aceptó que se comerciase allí.

La Boqueria empezó siendo un carnicería medieval / MIKI
La Boqueria empezó siendo una 'carnicería' medieval / MIKI

Se tienen noticias de la existencia del Portal de La Boqueria desde 1255. Entre 1361 y 1370 se repuso con la construcción de dos torres y un puente de piedra sobre la riera.

Ya en el siglo XVIII, con Barcelona creciendo en población (¡130.000 habitantes!), se derrocó el portal homónimo (1777) y, tras ser trasladado de un lado a otro en la misma zona, finalmente en 1801 se reordenó el mercado y se emplazó definitivamente en una de las ramblas que conforman Las Ramblas: la Rambla de Sant Josep, dicha así por el convento de los carmelitas descalzos existente allí...

Existente hasta que, en 1835, a raíz de una mala corrida de toros en La Barceloneta, la multitud lo quemó, el convento decimos, como también el de los dominicos, los agustinos, la iglesia del Carmen, etc. Aquella bullanga marcaría el nacimiento de La Boqueria que conocemos hoy, ya que, en 1840, amparada por la Ley de Desamortización de Mendizábal, se procedió a la construcción de una plaza monumental que habría de contener el mercado.

LA PRIMERA PIEDRA

La colocación de la primer piedra del nuevo mercado tuvo lugar, como no podía ser de otra manera, el día de Sant Josep de aquel año, acto que estuvo acompañado por un antiguo ritual: enterrar varias monedas de oro, como símbolo de la riqueza que habría de tener el mercado. El alcalde en aquel momento era Josep Maria de Gispert.

Frutos secos de todos los colores en el mercado / MIKI
Frutos secos de todos los colores en el mercado / MIKI

El proyecto inicial fue dibujado por un maestro de obras, Josep Mas i Vila, cuyos planos fueron llevados a la práctica por un arquitecto titulado, Josep Oriol Mestres, persona egregia, ya que sería el encargado de construir el Gran Teatro del Liceo (1847), reformar la Plaza Real (1848) y levantar el primer edificio del nuevo Eixample (1861) que acababa de diseñar Ildefonso Cerdà.

LLEGA LA LUZ

Ya edificado y en funcionamiento el mercado, hay que destacar algunas de las novedades que se fueron incorporando y marcando el devenir del recinto. Así, en 1871 los quinqués de gas reemplazaron a las velas de cera que, hasta ese momento, habían ofrecido la única luz posible a vendedores y compradores. No fue hasta finales del siglo XIX que llegó la electricidad a Barcelona y, por ende, a su gran mercado.

Otro año importante en la historia de La Boqueria es 1914, ya que no fue hasta entonces que el mercado fue cubierto por un techo metálico -construido por la empresa La Maquinista Terrestre y Marítima-, que es el mismo que podemos observar hoy mismo. Y eso porque, hasta ese momento, y a pesar de que se había incluido en el primer proyecto, finalmente sólo se habían colocado una serie de cubiertas a dos aguas en diferentes zonas.

Con la inauguración de la cubierta metálica, se inició el proceso de modernización y mejora, que también afectó a la parte decorativa del mercado.

Salvador Capdevila, delante de una Boqueria hecha de semillas / MIKI
Salvador Capdevila, delante de una Boqueria hecha de semillas / MIKI

Nacido como un mercado periférico, extramuros, el crecimiento de Barcelona acabó colocando a La Boquería en un lugar céntrico, por el que pasaba y se dejaba ver todo el mundo. De hecho, en 1900 ya concentraba el 40% de la recaudación del conjunto de mercados barceloneses.

LA ÚLTIMA REMODELACION

Hay que llegar hasta tiempos más cercanos a los nuestros para anotar otra gran transformación en La Boqueria. Pasados los JJOO del 92, entre los años 1998 y 2001, un proyecto de los arquitectos Lluís Clotet e Ignacio Aparicio devolvió la imagen de que La Boqueria no era un edificio cerrado, sino una plaza porcheada. Se rehicieron las degradadas instalaciones y se rehabilitó la cubierta metálica.

En 2013 se actuó sobre la plaza de la Gardunya, que dejó de estar infrautilizada y que se ganó ser considerada, de verdad, la otra puerta de entrada al mercado. Se perforó un parking para cientos de vehículos y, además, ello permitió que, en sus entrañas, el mercado pudiese disponer de instalaciones logísticas, triplicar el espacio de almacenaje y habilitar una zona de recogida y gestión de residuos.

ORIGEN DEL NOMBRE

Dejamos para el final el porqué del nombre del mercado: Boqueria. Para empezar, conviene saber que su nombre oficial no es el que actualmente va de boca en boca, sino el de Mercat de Sant Josep, en recuerdo del convento homónimo que fue destruido en los citados incendios de 1835. Entonces, ¿por qué La Boqueria?

El motivo más extendido -también el más romántico- dice que, en la Edad Media, un representante del rey habría concedido a un particular la propiedad de un mostrador para trinchar carne de 'boc', el macho de la cabra, en catalán. Y de boc...Boqueria.

El Ramblero, uno de los restaurantes dentro del mercado / MIKI
El Ramblero, uno de los restaurantes dentro del mercado / MIKI

Otras fuentes (citadas en el imprescindible libro 'Mercats de Barcelona, segle XIX', de Genís Arnàs y Matilde Alsina, coeditado con Albertí Editor) defienden que provendría de 'bou' (buey en catalán), o de la palabra francesa boucherie (carnicería). Para los historiadores Alexandre Cirici y Ramon Grau, el origen vendría de la concesión obtenida por un particular para disponer de una mesa de cortar carne en un mercado conocido entonces como Bocateria...

Pero, desde luego, ya casi nadie le llama mercado de Sant Josep. Sea cual sea el origen de su apelativo, La Boquería es el nombre del mercado que en 2005 fue proclamado, en el Congreso Internacional de Mercados, celebrado en Washington, 'el mejor mercado del mundo'. Pues eso.