El grafitero Darryl McCray, más conocido por su nombre de etiqueta 'Cornbread' / WIKIART
El grafitero Darryl McCray, más conocido por su nombre de etiqueta 'Cornbread' / WIKIART

Darryl McCray

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Joaquim Roglan critica a Colau
Doctor en Periodismo y profesor universitario retirado
Actualizado: 21/05/2022 15:16 h.

Darryl McCray, alias Cornbread, ha atentado contra la escultura del Gato de Botero en el Raval. Surgido de un correccional de menores en Estados Unidos, el gamberro reincidente, que se considera primer grafitero moderno, deja su firma en Barcelona. Es el líder estético de los pandilleros que ensucian monumentos, edificios históricos, transportes, persianas y espacios públicos y privados. Indeseables que causan daños millonarios en limpieza y pringan y degradan el paisaje urbano sin que haya mano dura contra ellos ni se organicen redes anti-grafitis como en Estados Unidos. Pero erradicarlos recae en la tenencia de alcaldía que encabezan la fanática Janet Sanz y el inaudito Eloi Badia, que sólo sirven para cobrar e idear enredos y revoltijos.

Multado y arrestado en su país, se pasea impunemente por Barcelona, pintarrajea monigotes y no respeta al vecindario afectado. Hasta tal punto, que Colau se ha visto obligada a pedir disculpas a su detestado clero por los atentados grafiteros contra las Basílicas del Pi y Santa Maria del Mar. Los cómplices de Cornbread también han dañado el Hospital de Sant Pau en lo que ya parece una campaña para ahuyentar al turismo y desprestigiar más aún la imagen de Barcelona. Otros engendros suyos han provocado que la alcaldesa ordenase borrarlos porque la retrataban. Culpó a la Guardia Urbana, rectificó y pagó la restauración con dinero público. Fue la bendición oficial de McCray como el malhechor que ha causado tantos daños y que en cualquier país serio sería deportado al correccional de donde salió.

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