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​El fútbol, el gran fenómeno de masas del siglo XXI, recula por los efectos del coronavirus. El Barça cerró el curso pasado con unas pérdidas de 97 millones de euros tras ingresar 855 millones de los 1.047 previstos inicialmente y activar una rebaja salarial en todos los estamentos del club para paliar el golpe. La entidad cifró en 828 millones el presupuesto de la actual temporada, 231 millones menos de los estipulados inicialmente, y prepara otra liquidación deficitaria, tras diferir algunos pagos que deberá asumir el nuevo presidente en los próximos ejercicios.

El Espanyol también padece la caída de ingresos, pero encaja mejor el golpe tras el descenso a Segunda División, traumático deportivamente pero no para las cuentas de la entidad. El presupuesto de esta temporada es de 72,6 millones de euros, de los que 41,2 proceden de los derechos de televisión. Este importe se reduciría considerablemente si la próxima temporada no asciende a la máxima categoría.

INSTALACIONES CERRADAS

Mucho más modestos son los presupuestos de los otros clubes barceloneses. Hasta Tercera División la temporada transcurre con relativa normalidad y el pasado fin de semana volvieron a competir los clubes de Primera Catalana, la primera categoría que depende de la Federació Catalana de Futbol. Con las instalaciones cerradas (cero ingresos por taquilla y bares), muchos equipos están con la soga al cuello y buscan nuevas pautas de negocio.

El Europa, por ejemplo, espera que su escuela recupere la máxima actividad en unos meses. Su modelo es antagónico al de la Damm, entidad que se dedica a formar futbolistas con el respaldo de su fundación. Más delicada es la salud económica del Sant Andreu, una institución con muchos cambios y desencuentros en los últimos años, que estuvo controlada por el expresidente del Barça Joan Gaspart y la exmujer de Dani Alves, Dinorah Santa Ana. Hoy, los clubes históricos de Barcelona tienen que reinventarse para subsistir, con ínfimas o nulas ayudas institucionales.

EUROPA

El CE Europa (1907) fue uno de los clubes fundadores de Primera División, categoría en la que jugó tres temporadas, y presume también de ser finalista de la Copa del Rey en 1923. La entidad de Gràcia palideció en las últimas décadas del siglo XX, pero multiplicó sus ingresos con la reforma del Nou Sardenya y su escuela de fútbol, muy rentable económicamente. De los 32 equipos que tiene el Europa, actualmente compiten cinco: el primer equipo masculino, el primer equipo femenino, el Juvenil de División de Honor y los Juveniles B y C. “Si las restricciones actuales se prolongan, tendremos problemas”, asume Víctor Martínez, presidente del popular club de Gràcia.

“El presupuesto de la pasada temporada fue de un millón de euros y cerramos el ejercicio con un superávit de 130.000 euros, pero las consecuencias de la pandemia se verán este año”, esgrime el máximo dirigente del Europa, entidad que cuenta con 480 socios. Los ingresos han caído porque muchos jóvenes se dieron de baja de la escuela. Es decir, en los equipos no federados de la entidad. “De los 750 deportistas que teníamos hace un año hemos pasado a 550”, detalla.

Los jugadores del Europa celebran un gol / CEDIDA
Los jugadores del Europa celebran un gol / CEDIDA

Los jóvenes pagan por jugar en la escuela del Europa. En el Nou Sardenya (4.000 espectadores) y en el campo de l’Àliga (1.000 espectadores) la actividad diaria es frenética. A corto plazo, el club espera recuperar la gestión del segundo campo y desearía contar con otro terreno de juego para ampliar su escuela. Los otros objetivos del Europa, según Martínez, pasan por “modernizar el club, aumentar la masa social, potenciar el fútbol femenino y ascender a Segunda B”.

El Europa es, desde su fundación, el club más emblemático de Gràcia. El pasado verano, muchos ciudadanos colgaron banderas escapuladas en los balcones de sus casas y en los comercios del barrio durante el play-off de ascenso. “Tenemos que acercarnos a las instituciones y, sobre todo, a los colegios”, recalca Martínez. La mayoría de los socios del Europa son de Gràcia, pero el club también tiene muchos abonados en el Guinardó y en Sagrada Família.

SANT ANDREU

El Sant Andreu, fundado en 1909, también vivió días mejores en un pasado cada vez más lejano. Encadenó ocho años en Segunda (1969-1977) y soñó con jugar un día en el Olímpic Lluís Companys. La entidad cuatribarrada tiene hoy 45 equipos de los que solo dos compiten cada fin de semana: el primer equipo (Tercera División) y el Juvenil A. Antes del coronavirus tenía 1.200 socios y un presupuesto anual de 475.000 euros. El Sant Andreu juega sus partidos en el Narcís Sala (con capacidad para 6.500 espectadores) y el fútbol base se entrena también en campos próximos, como el Aix.

“El Sant Andreu es un club deportivo muy social”, recalca Manuel Camino, presidente desde 2015 (segunda etapa). “La entidad también tiene un equipo de baloncesto, cinco equipos specials y entre semana se entrenaban dos grupos de refugiados en sus instalaciones. También un equipo de menores no acompañados”, añade Camino. En la camiseta del primer equipo luce el logotipo de Open Arms.

Los jugadores del Sant Andreu celebran un gol en el Narcís Sala / CEDIDA
Los jugadores del Sant Andreu celebran un gol en el Narcís Sala / CEDIDA

Camino relevó a Dinorah Santa Ana, ex mujer de Dani Alves, como responsable máximo del Sant Andreu. Entonces el club tenía una deuda de 800.000 euros con la Seguridad Social, que también inspeccionó las cuentas del Badalona, El Prat, L’Hospitalet y Santboià. El Sant Andreu ya ha abonado unos 200.000 euros a la Seguridad Social (el presidente puso una propiedad suya valorada en 900.000 euros en garantía) y tiene otra deuda de 50.000 euros con el Ayuntamiento de Barcelona.

La deuda del Sant Andreu con la Seguridad Social se generó durante la etapa de Joan Gaspart, ex presidente del Barça, como máximo responsable del club, entre 2004 y 2011. Gaspart se ilusionó con subir al Sant Andreu a segunda y lo dejó al borde de la ruina. Y durante unas obras en el Narcís Sala se perdió la Creu de Sant Jordi que recibió el club –el empresario hotelero dice que no la encuentra en su casa-- y un cuadro que Salvador Dalí donó en 1977.

DAMM

La Damm es el club de fútbol formativo de referencia de Barcelona, más allá de Barça y Espanyol. Con 230 jóvenes entre 8 y 18 años repartidos entre 14 equipos de fútbol y fútbol 7, la Fundación Damm anunció en enero que ha adquirido unos terrenos en Montjuïc para construir su ciudad deportiva. La inauguración de las nuevas instalaciones (capacidad para 500 espectadores) está prevista para principios de 2023 y permitirá la creación de dos equipos femeninos más (actualmente tiene uno) y, probablemente, un equipo adaptado. La Damm y el Barça serán los únicos clubes de la ciudad que tendrán un campo propio. El resto de las instalaciones son municipales y, actualmente, el equipo cervecero juega en el Feliu i Codina de Horta y en la Teixonera.

“La Damm busca talento en Barcelona y poblaciones próximas. Nos dedicamos a formar futbolistas y estamos más cerca de los clubes profesionales que el resto”, explica Carles Domènech, director ejecutivo. “Formamos futbolistas y personas porque solo el 0,1% de los chicos vivirán del fútbol. Nuestro objetivo es ganar y pasarlo bien, no generar frustración”, añade Domènech.

Simulación de la nueva ciudad deportiva de la Fundación Damm, que prevé inaugurar en 2023 / DAMM
Imagen virtual de la futura ciudad deportiva de la Damm / CEDIDA

Actualmente, solo los equipos juveniles de la Damm compiten. El resto de los jugadores solo puede entrenarse y las actuales restricciones comarcales son un problema añadido para los distintos equipos. “La mitad de los 170 futbolistas que no compiten tiene que entrenarse por su cuenta, siguiendo nuestras instrucciones”, relata el director ejecutivo.

La historia futbolística de la Damm comenzó en 1954, cuando la empresa quiso revertir parte de sus beneficios en los jóvenes de Barcelona. Toni Velamazán y Sergio García (ambos jugaron en el Barça y el Espanyol) se formaron en el equipo cervecero, club en el que también jugaron futbolistas que actualmente destacan en Primera División como Cristian Tello (Betis), Aleix Vidal (Sevilla), Edu Expósito (Eibar) y Rubén Alcaraz (Valladolid). Keita Baldé (Sampdoria) y David López (Espanyol) también se formaron en las categorías inferiores de la Damm. Luis García, exdelantero del Espanyol, es el entrenador del Juvenil A y apunta muy alto.

SANTS

El Sants también espera la llegada de mejores tiempos. En 2022 celebrará su centenario. Montse Dot, la presidenta desde hace tres años y medio, heredó un club con una deuda superior a los 350.000 euros y la reclamación de 90.000 euros por parte de los familiares del ex presidente Vicenç Bellido, ya fallecido. Hoy, la deuda de la entidad oscila entre los 275.000 y los 280.000 euros y las actuales restricciones castigan a un Sants que tiene 39 equipos entre fútbol y fútbol 7. Solo compiten dos: el primer equipo (Tercera División) y el Juvenil A.

“Es un drama tener cientos de niños que solo pueden entrenarse”, admite Dot. Los problemas del Sants se agravaron hace una década con la demolición del antiguo Magòria, campo en el que jugaron desde 1983 durante 26 años. A la espera del nuevo Magòria, que contará con un campo de fútbol y otro de fútbol 7 con pistas polideportivas, gimnasios y otras instalaciones, los distintos equipos del Sants se entrenan y juegan en tres campos distintos: el de L’Energia, el de la Báscula y el del Ibèria. Por el alquiler de la primera instalación pagan 2500 euros mensuales. Por las otras dos, el doble (5000 en total).

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Foto de la UE Sants, uno de los clubes históricos de Barcelona / CEDIDA

El Sants, en total, cuenta con unos 500 futbolistas. Cavas Sumarroca y la peluquería canina Peluts son los principales patrocinadores de un club que busca “un mayor arraigo en el barrio”. “El Sants se financia con los ingresos del fútbol base, y con una pequeña parte de lo que recaudamos con las categorías inferiores ayudamos al primer equipo”, añade la presidenta. Por jugar en Tercera, el Sants recibe 40.000 euros de la Federación Española de Fútbol.

El club que preside Dot destina 70.000 euros al primer equipo. Unos 50.000 euros para pagar las fichas de los futbolistas (cobran entre 200 y 250 euros mensuales) y 20.000 para el cuerpo técnico. Los gastos por el alquiler de los campos, arbitrajes, tarjetas y otros asuntos ascendía a 15.000 euros mensuales (durante los nueve meses de competición) antes de la pandemia. El futuro, según su presidenta, pasa por “profesionalizar la gestión del Sants”, club en el que en el pasado jugaron Escolà (Barça) y Cárcel (actual secretario técnico del Girona). En Sants también estuvo Albert Benaiges, que años después triunfó en la Masia del FCBarcelona.

HORTA

La Unió Atlètica Horta, como el Sants, fue fundada en 1922, tras la fusión del Club Esportiu Autonomía y el Athletic Baseball Club, que jugaba en Montjuïc. El club, presidido por Francisco Carmona, juega sus partidos en el Feliu i Codina y cuenta con el primer equipo (Tercera División) y otros 16 en categorías inferiores.

En mayo de 2020, el Horta tuvo su mayor cuota de protagonismo de los últimos años al anunciar la contratación de Víctor Valdés, ex portero del FCBarcelona, como entrenador del primer equipo. Valdés sustituyó a Nacho Castro, que fichó por el Andorra de Gerard Piqué, pero el pasado enero rescindió su contrato para vincularse a la candidatura de Joan Laporta.

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Víctor Valdés, ex entrenador del Horta / INSTAGRAM

Valdés impuso su ley en el Horta. Sus métodos no fueron del agrado de muchos jugadores. David Corominas, Sergi Moreno y Adri Gimeno fueron despedidos. También sentenció al segundo entrenador y al entrenador de porteros. "Víctor Valdés me ha tratado como una mierda. Se piensa que juega al FIFA", manifestó Moreno. El 14 de enero de 2021, el día que cumplía 39 años, el ex portero del Barça finiquitó su etapa en un Horta que históricamente ha deambulado entre Tercera División y Primera Catalana. Su sustituto fue otro ex portero del Barça: Jesús Mariano Angoy, que anteriormente había entrenado a los juveniles del Europa y L'Hospitalet.

JÚPITER

Fundado en 1909 por los hermanos Mauchan, el Júpiter nació en El Poblenou con un perfil marcadamente obrero. Entre 1920 y 1935 vivió sus años de esplendor, pero se vio obligado, temporalmente, a cambiar su nombre tras la Guerra Civil (pasó a denominarse Hércules) y en 1948 se trasladó a La Verneda. Actualmente tiene 800 socios. En su época dorada, cuando jugaba en la segunda categoría del fútbol español, alcanzó los 2.000 abonados.

El Júpiter tiene 36 equipos: el primer equipo, que juega en Primera Catalana, 30 equipos masculinos de base y cinco femeninos. Actualmente solo compite el primer equipo en una temporada totalmente atípica para el equipo grisgrana. El pasado fin de semana disputó su segundo partido del curso (empate con el Mollet; 1-1), el primero tras reanudarse la competición. El pasado verano perdió en el campo del Rubí (5-3) y su choque con Les Franqueses se suspendió tras detectarse 19 positivos de Covid.

Un futbolista del Júpiter, de grisgrana, intenta controlar la pelota / CEDIDA
Un futbolista del Júpiter intenta controlar la pelota en un duelo con el Vic / CEDIDA

“La situación económica de los clubes es muy complicada, sin ingresos por taquillas ni bares. Algunos equipos anunciaron que no podrían competir”, dice Joan Rion, presidente del Júpiter, que encara la temporada con un presupuesto de 80.000 euros. No descarta que varios clubes modestos tengan que fusionarse a corto o medio plazo y celebra que el Júpiter no tenga déficit. El ascenso a Tercera División, última categoría controlada por la Federación Española de Fútbol, es el gran reto del equipo.

MARTINENC

El Martinenc, fundado también en 1909, nació en Sant Martí, como el Júpiter, pero se trasladó al Guinardó previo paso por la Guineueta. Los años 20 fueron los de máximo esplendor de la entidad, que ahora sobrevive en Primera Catalana con cuatro equipos amateurs (dos masculinos y dos femeninos) y 47 equipos de categorías formativas (40 masculinos y siete femeninos). En su 50 aniversario, el Martinenc invitó al Real Madrid y 25 años después organizó la primera edición del Torneig dels Històrics, en el que cada verano participan los principales equipos de Barcelona y el área metropolitana (con la excepción de Barça y Espanyol). De momento ya se han celebrado 34 ediciones.

Afred Porcar, director general del Martinenc, destaca también la apuesta por las chicas del Martinenc. "Somos la entidad con más equipos femeninos", reivindica Porcar. El baloncesto fue una de las grandes apuestas del club. El judo, el hockey y el fútbol sala son otras secciones amateurs del Martinenc, que dispone de 16.000 metros cuadrados en el Guinardó, donde también gestiona el Centre Esportiu Municipal, con sala de fitness, salas de actividades dirigidas, dos piscinas y un pabellón polideportivo. Su prespuesto es de 2,5 millones de euros.

El Martinenc, un emblemático club en el Guinardó. / CR
Partido de fútbol del Martinenc de temporadas pasadas en sus instalaciones / C.R.

El Martinenc, todavía con muchos seguidores en Sant Martí --sobre todo los más veteranos--, tiene 240 socios. La crisis del coronavirus ha reducido los ingresos por sponsors y publicidad en un club en el que jugaron los espanyolistas Manolo Márquez y Javi Chica. El equipo del Guinardó también tuvo como entrenador a Jaume Olivé, ex coordinador del fútbol base del Barça.

SANT GABRIEL

Fundado en 1960 por alumnos del Sagrado Corazón, el colegio más importante de Sant Adrià del Besòs, el Sant Gabriel tiene 45 equipos (30 masculinos, 13 femeninos y dos de la escuela), con 520 futbolistas, y solo compite en categorías formativas. Su modelo es parecido al de la Damm, pero sin el patrocinio de una gran empresa, y con un presupuesto anual que oscilaba entre los 125.000 y los 150.000 euros. Sin competición, las cifras menguan considerablemente.

“En el Sant Gabriel repartimos 250 becas entre nuestros jugadores. Los chavales de familias más humildes no pagan nada y otros tienen importantes descuentos”, explica Gregorio Peralta, exfutbolista y actual presidente del club. Los otros 270 deportistas pagan 550 euros anuales. El Sant Gabriel “es la institución deportiva más emblemática de Sant Adrià”, recalca su presidente, a quien puede verse en una foto con Joan Laporta y Sandro Rosell, ex presidentes del Barça, en la etapa que los tres militaron en el Sant Andreu. Entonces eran buenos amigos.

Equipo femenino del Sant Gabriel que ganó la Copa Catalunya en 2019 / CEDIDA
Equipo femenino del Sant Gabriel que ganó la Copa Catalunya en 2019 / CEDIDA

Desde hace dos décadas, el Sant Gabriel juega en un campo municipal situado muy cerca de las Tres Chimeneas, enfrente de la estación de la Renfe, pendiente de una transformación urbanística que comportaría un nuevo traslado a medio plazo. El campo actual está situado entre La Mina y Sant Roc, dos de los barrios más conflictivos del área metropolitana de Barcelona.

Los equipos del Sant Gabriel también se entrenan en el antiguo campo del Trajana, en el Pabellón de La Mina y en el campo del Pomar. El último gran éxito de la entidad fue la victoria del equipo femenino infantil en la Copa Catalunya de 2019. “El Sant Gabriel hace una gran labor didáctica y educativa en una zona desfavorecida de Barcelona”, destaca Peralta, quien recuerda que del Sant Gabriel salieron futbolistas de gran nivel como los barcelonistas Pinilla, Salva García, Oleguer y Luis García, campeón de Europa en 2005 con el Liverpool.

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