La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, sigue adelante con sus planes de creación de superilles en la capital catalana. El Poblenou será, de nuevo, el esenario donde se implantará el proyecto, que esta vez tendrá forma de T y una especial afectación en las calles de Zamora y Almogàvers.

Como era de esperar, esta iniciativa no es del gusto de todos, contando con el rechazo frontal de la Plataforma d'Afectats per la superilla del Poblenou entre otros agentes del barrio.

RAZONES POLÍTICAS

Joan Campins, presidente de la plataforma, muestra su rechazo a esta nueva modificación urbanística, asegurando que "no es una superilla, es una restricción de tráfico con la etiqueta de superilla por razones políticas".

Por ello, asegura que se trata de "un paso más en la filosofía de poner obstáculos en la circulación y convertir Barcelona en un jardín enorme de 500 pueblos con 5 o 6 habitantes".

CONTRA EL VEHÍCULO PRIVADO

El portavoz de los afectados por la superilla explica que esta reforma "no soluciona absolutamente nada a los vecinos" ya que, además, se trata de una zona donde mayoritariamente hay talleres y almacenes, no vecinos ni comerciantes, por lo que "no hacen falta zonas verdes".

Según Campins, la única justificación que tiene la nueva super-T es la de "provocar un infierno para el coche" fiel al "modelo ideológico" que está promoviendo el Ayuntamiento.

NO REDUCE LA CONTAMINACIÓN

Los Afectados por la superilla de Poblenou también desmontan el argumento ecologista que podría justificar la creación de éstas. La propia plataforma realizó un estudio con datos procedentes del Ayuntamiento donde se comprobó que, tras su instauración en el barrio, los niveles de contaminación aumentaron, mientras que en otros puntos de la ciudad como el distrito de Ciutat Vella se redujeron, un motivo más para que consideren esta medida un "fracaso".

En este sentido, Campins critica que el Ayuntamiento "haya utilizado a los falsos muertos por contaminación" para llevar a cabo su proyecto, por lo que tacha a los miembros del consistorio barcelonés de "estafadores morales".

HOSPITAL EVANGÈLIC

Esta nueva super-T provocará la eliminación de carriles de circulación por lo que, tal y como argumenta el presidente de la plataforma, se producirán "problemas de circulación" que llevarán, incluso, a desviar la ruta del autobús 6 de TMB para cumplir con sus frecuencias de paso.

La situación también se convertirá un problema para el Hospital Evangèlic. El recinto médico, que actualmente se encuentra en Gràcia, se trasladará a Poblenou en cuestión de un año, por lo que las ambulancias que accedan al centro médico deberán buscar vías alternativas para evitar encontrarse en un constante atasco que les imposibilite llevar a cabo su labor correctamente.

Con todo, y tras un fracaso consumado, el gobierno municipal se dispone a llevar a cabo un segundo proyecto de superilla del que muchos vecinos son detractores y que, a efectos prácticos, puede llegar a provocar un auténtico caos constante en materia de movilidad.