La posibilidad de que niños o adolescentes en edad escolar abandonen sus estudios y se enfrenten a un futuro de exclusión social es, por desgracia, una realidad cada vez más frecuente. Hay demasiados factores que pueden influir en la vida de los menores, desde factores genéricos, como económicos o sociales, hasta problemas individuales, como falta de adaptación al entorno o dificultades en la escolarización.

Ayudarles a reconducir su situación antes de que sea irreversible es uno de los proyectos que la Fundación Soñar Despierto tiene en marcha desde hace un tiempo. Se trata de dar una respuesta eficaz a un problema que afecta miles de niños y adolescentes en todo el país, que busca mejorar su situación académica y las relaciones con el entorno para garantizar un correcto desarrollo personal y una integración social adecuada.

El proyecto, que cuenta con el apoyo de la Fundación La Caixa, da su apoyo a casi 600 niños y adolescentes, que viven en Centros Residenciales de Acción Educativa (CRAE) o que son usuarios de algunos centros abiertos. El trabajo se dirige a niños y adolescentes que se encuentran en situación de vulnerabilidad, con familias desestructuradas, que pueden proceder de ambientes marginales, o con constantes rupturas de los vínculos afectivos que puede afectar a su crecimiento como personas, a la formaciòn de su personalidad y a su integración en la sociedad. Este tipo de situaciones desembocan con demasiada frecuencia en fracaso escolar e incluso en riesgo de exclusión social y económica.

La fundación se preocupa de compensar esas deficiencias y trabaja para ofrecerles la posibilidad de que culminar con éxito su etapa educativa. Pero tampoco se dejan de lado otros aspectos clave en el desarrollo personal de los niños y de los jóvenes que pasan a formar parte del proyecto, como ofrecerles el apoyo necesario que les permita adquirir la autoestima suficiente para lograr una integración social efectiva.

Para ello, el programa cuenta con 173 voluntarios que permiten desarrollar un trabajo individualizado con cada uno de los jóvenes y decidir en cada caso el camino más adecuado para alcanzar los objetivos programados. La fundación trabaja en los centros residenciales de los jóvenes, organiza actividades lúdicas y formativas, ofreciéndoles apoyo emocional y educativo, y enseñándoles una serie de valores que les pueden ser de gran utilidad en el futuro.

El trabajo de la fundación ha logrado mejorar varios aspectos de la vida de buena parte de los niños y adolescentes a los que ha integrado en sus proyectos. Una inmensa mayoría de los chavales han mejorado sensiblemente en aspectos como la autoestima, el comportamiento, la motivación y las calificaciones escolares. Además, la fundación ofrece becas para los jóvenes que deseen continuar con sus estudios y ayudas para la formación e integración laboral, de manera que la fundación continúa dándoles apoyo cuando, concluida la etapa escolar, los jóvenes deciden integrarse en la vida laboral.