No es fácil para personas que padecen alguna discapacidad física o de salud mental moverse con seguridad y tranquilidad en medio de una ciudad. Ir de un punto a otro, algo que para muchas personas no entraña ninguna dificultad, puede suponer un muro casi infranqueable para personas con determinadas discapacidades. Y perderse en medio de una ciudad implica un riesgo muchas veces inasumible.

Eso lo sabe bien Jordi Roig, uno de los padres, junto a Marc Vallribera, de una aplicación, APP&Town Compagnon, desarrollada por la empresa Mass Factory y que ha contado con el apoyo de la Fundación La Caixa y con la colaboración de Sant Pere Claver – Fundació Serveis Socials.

Jordi, profesor del Departamento de Microelectrónica y Sistemas Eléctricos de la Universitat Autònoma de Barcelona y CTRO de Mass Factory, sufre ceguera. En un viaje a Moscú con su mujer experimentó la sensación de estar completamente perdido en un lugar en el que ni con la palabra podía hacerse entender. De regreso a casa, se puso a trabajar para encontrar una solución a este tipo de situaciones.

“Empezamos a trabajar y lo primero que hicimos fue una aplicación llamada On The Bus, que en ingles suena como ande vas”, comenta con mucho sentido del humor Jordi. “Es una aplicación básicamente para personas sin discapacidad y para gente que llega a una ciudad y no conoce la zona. Un pueblo de Canadá, llamada Laval que está cerca de Montreal, se enteró del proyecto y nos pidió ayuda. Pero ellos lo querían también para gente con discapacidad. Y fue entonces cuando empezamos a trabajar en Compagnon”.

La aplicación APP&Town Compagnon consiste básicamente en un sistema que ayuda a personas con alguna discapacidad a hacer un recorrido predeterminado y que, además, lo hace bajo la supervisión de una persona que vigila sus movimientos desde un centro de control. Se evita de esta manera que el usuario se pierda o que se encuentre solo ante cualquier adversidad, ya que está en todo momento geolocalizado y su situación exacta y su movimientos aparecen en la pantalla del centro del control.

“Es un sistema para ayudar a las personas con discapacidad a moverse de un punto a otro con transporte público”, describe Jordi. “El trayecto está monitorizado y hay un centro de control. Cuando la persona sale del lugar de origen, se envía un aviso al centro de control, que vigila todos sus movimientos y le avisa si se sale de la ruta preestablecida, o si se equivoca de autobús o si simplemente se para. El sistema recibe alertas y se toman las decisiones oportunas para ayudar a esa persona a reemprender la ruta”.

RUTAS PREDETERMINADAS

El funcionamiento del sistema se estructura a base de rutas predeterminadas. Para cada usuario se establecen rutas y horarios, puntos claves de orientación... “La ruta se puede crear a base de imágenes, flechas, sonidos, todo depende de las necesidades del usuario”, explica Marc Vallribera. Quality Assurance de Mass Factory “Cuando se inicia una ruta, se le van dando indicaciones en el móvil, como en qué esquina debe girar, dónde está la parada del autobús, cuánto va a tardar el autobús, cuántas paradas quedan para llegar a su destino... Y si todo transcurre con normalidad, el centro de control no tiene que intervenir. Si ocurre algo, hay dos tipos de alerta, blanda y dura, y unos protocolos de actuación para cada una de ellas”.

Es el propio sistema el que crea una ruta de manera automática, a partir de la cual se pueden introducir todos los cambios que se consideren oportunos, como cambios de ruta para elegir caminos mas fáciles, indicaciones visuales u orales, etc, para adaptarse a las necesidades del usuario.

El sistema funciona por geolocalización y ayuda a los usuarios a sentirse más autónomos y con mayor libertad de movimientos, pero siempre bajo la supervisión de una persona. “Normalmente son personas que pueden perderse con facilidad si van solos”, dice Jordi. “Es una manera de que puedan usar el transporte público en lugar del adaptado. Eso les permite sentirse más integrados”.

El sistema se ha implantado en Laval (Canadá), Barcelona, Madrid y se encuentra en pruebas en algunas ciudades de Estados Unidos. También funciona una versión que puede servir para controlar a los niños que van solos al colegio, aunque en este caso únicamente sirve para saber si el usuario ha llegado a su destino, pero no se puede intervenir.