Ser padres y madres no es fácil. Nadie nace aprendido y cuando una pareja se enfrenta por primera vez al cuidado de su recién nacido se encuentra ante un camino desconocido en el que el aprendizaje se produce en el día a día.

Para ofrecer una ayuda a los padres que se encuentran en esta situación, la Associació L'Esquitx ha puesto en marcha el proyecto La Caseta del Barri, que cuenta con el apoyo de la Fundación La Caixa, en el que se busca generar espacios de encuentro entre padres que se encuentra en la misma situación, darles apoyo para tomar las decisiones adecuadas respecto a la educación de sus hijos en las primeras etapas de su crecimiento.

“Hemos visto con el paso del tiempo que cada vez hay más familias que no escolarizan a los niños en los parvularios”, afirma Ester Martínez, una de las promotoras del proyecto, “y necesitan espacios de relaciones con otras madres y compartir experiencias de esa etapa de la vida en la que surgen muchas dudas”.

El programa se organiza en grupos y las familias participan un día a la semana en el grupo correspondiente. “Formamos varios grupos, dependiendo de la edd de los niños. Las familias adquieren un compromiso ya que la idea es crear grupo, hacer cohesión de grupo”.

Los grupos se distribuyen atendiendo a las edad de los niños y es a partir del grupo de los 3 años cuando se empiezan a trabajar aspectos como la separación de los padres para iniciar los ciclos escolares.

ENSEÑAR A EDUCAR

Uno de los objetivos del programa es enseñar y ayudar a los padres a educar. Y, por ello, también a corregir las prácticas correctoras equivocadas que algunos padres imponen a sus hijos. “Hay cosas que tenemos que decir cuando vemos prácticas que no son aconsejables”, reconoce Ester Martínez, “sobre todo en algunas prácticas como los castigos, o poner límites a la alimentación”.

El proyecto va destinado a todo tipo de familias y los responsables del mismo están en contacto permanente con los servicios sociales para analizar la evolución de las familias que acuden a La Caseta del Barri. “Conocemos muy bien los recursos del barrio, conocemos a la familia y las derivamos a otros servicios que creemos que pueden serles útiles en temas como en la bísqueda de trabajo”, reconoce Ester.

La asociación también ofrece servicio de ludoteca, un centro abierto para niños, un espacio joven para adolescentes hasta 18 años, apoyo familiar con soporte psicológico para las familias que lo necesitan y ayuda a los jóvenes que la necesiten para sus estudios.