La escuela Turó Blau es el primer centro público catalán que educa en clave LGTBI, es decir en el respeto a la diversidad de género y sexual. El colegio se encuentra en el distrito de Sant Andreu de Barcelona y ofrece clases de infantil y primaria. "Tenemos 213 alumnos, una única línea por curso", explica el director Ferran Català. El centro se fundó en 1941, aunque antaño fue el colegio Teresa de Jesús. Siempre ha estado en el mismo emplazamiento, la calle de Gran de Sant Andreu, 2.

"El objetivo de la escuela es que ningún niño o niña ni su familia lo pasen mal por la identidad sexual del alumno o alumna", subraya el director. La idea nació de la Asociación de Familias LGTBI a partir de la propuesta de unos progenitores del Turó Blau. Como no podía ser de otra manera, la comunidad educativa enseguida hizo suyo el proyecto. El curso que ahora acaba es el primero que se ha deplegado el plan. 

Para poder educar en el respeto y la diversidad, lo primero que se hizo fue formar al profesorado, "ver las diferentes situaciones que se podían producir y cómo tratarlas", destaca Ferran. En el Turó Blau se busca romper con los estereotipos machistas y que palabras como gay y lesbiana se vean como normales. "Se trabaja más la identidad que la orientación sexual. Somos una escuela de infantil y primaria. La orientación sexual se trata más en secundaria", dice el director. 

COMPARTIR LAVABOS

En el día a día del Turó Blau, los alumnos comparten lavabos. El centro tiene servicios compartidos. Este curso se cambiaron los letreros para evitar que ningún niño o niña sufra. Se puede dar el caso que haya algún niño que se sienta niña o al revés y tenga dudas de dónde entrar. En las aulas, los estudiantes, en función de sus edades, leen cuentos en el que aparecen distintos tipos de familias. La bilioteca cuenta con un rincón con libros LGTBI marcados con los colores del arco iris. Entre los cuentos que los pequeños pueden leer está el de Tango, una pingüina con dos padres que vive en Central Park.

Ferran Català, director Turó Blau
Ferran Català, director de la escuela Turó Blau, un centro que educa en clave LGTBI / JORDI SUBIRANA

Tampoco las matemáticas se libran de la educación LGTBI. Los problemas están protagonizados por dos madres, un padre, dos padres o una madre, por ejemplo. Y cuando se habla de un personaje famoso se hace referencia a si es gay o heterosexual. En sexto, los niños y niñas se han adentrado en la figura del escritor Oscar Wilde, que era gay. Según Ferran, es una manera de que los y las estudiantes se planteen su orientación sexual y vean que algunos personajes famosos no eran heteroxesuales.

CÓDIGO IGUALITARIO

La escuela va más allá, y además de trabajar en el respeto a la orientación sexual de cada persona, intenta transmitir a los niños y niñas que todos son diferentes y a la vez todos son iguales. "Tratamos también las diferencias de capacidades, habilidades, familias, raza, aspecto, afecto, religión.... En esta línea, Turó Blau ha implantado un código igualitario que se puede encontrar en la entrada del centro. "En nuestra escuela todos y todas somos diferentes. Somos iguales. Todo el mundo es bienvenido", reza el texto. 

El proyecto se ha financiado este primer curso con el proyecto social de La Filadora de Barcelona en Comú, que se nutre de los excedentes de sueldo de la alcaldesa Ada Colau y de sus regidores y regidoras. La voluntad es que el próximo curso, la iniaciativa se pueda seguir desarrollando en la escuela Turó Blau, pero al cierre de esta edición Ferran desconoce cómo se financiará.