Rosalía y las yayas

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Joaquín Romero

Joaquín Romero

Joaquín Romero es periodista, opina para Metrópoli

Los gestores de una residencia de ancianos de Badalona han publicado en las redes sociales las imágenes de algunas de sus internas bailando la última canción de Rosalía, La despechá, un vídeo que ha cosechado miles de visualizaciones de gente que empatiza con unas yayas capaces de seguir el ritmo de la cantante del momento. La más marchosa de ellas se atreve a contonearse al son de otra de las grandes piezas de Rosalía, La fama, con el paseo marítimo de la ciudad de fondo.

Está claro que los responsables de la Residencia Danae pueden beneficiarse de la difusión de un evento tan entrañable: gentes en sus últimos años, quizás algunas de las protagonistas (no participan hombres) con las facultades mentales algo mermadas, bailando a la vida como hacen miles de jóvenes en los conciertos multitudinarios de la estrella. En cualquier caso, se lo merecen por la ocurrencia, que ojalá no sea algo aislado destinado a TikTok, sino que tenga que ver con el estándar del establecimiento badalonés.

Lo que resulta más curioso no es que la residencia lo haya difundido, sino que las abuelas se identifiquen con una chica de vestidos imposibles, uñas impracticables, incluso incrustaciones dentales a juego con sus canciones. Y eso tiene que ver con el fenómeno de la de Sant Esteve Sesrovires, un verdadero acontecimiento en la historia de la música española.

En absoluto soy un especialista. El valor que le reconocía se multiplicó la noche de los Goya en la que cantó Si me das a elegir, una versión de la canción de Los Chunguitos que me impresionó aún más que la primera vez que la oí en Deprisa, deprisa, de Carlos Saura. Y que se acrecentó cuando descubrí su sencilla y hermosa interpretación de Palabras para Julia, el famoso poema de José Agustín Goytisolo que había musicado Paco Ibáñez.

Lo normal es que artistas tan consagrados como Julio Iglesias, Rocío Jurado en la etapa más madura de su carrera, o la también desaparecida María Dolores Pradera, puedan evocar recuerdos en la gente mayor (con efectos tan beneficiosos como se ha descubierto en el tratamiento del Alzheimer). Pero que una cantante nueva y tan rompedora genere ese sentimiento compartido de motoabuelis a la vez que despierta el entusiasmo de la gente joven y la admiración de los mayores es gratamente sorprendente.

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