Spaghetti alla maricona arrabiatta fue y es un manjar introducido en España por el director y actor italiano Ugo Tonazzi. Lo descubrió y divulgó Manuel Vázquez Montalbán en Barcelona y ha devenido un clásico de la gastronomía titulado Recetas inmorales. Era el año 1981 cuando un bigotudo coronel con tricornio, pistolón en mano y sin un caballo con tantas mollejas como el del general Espartero se abrió paso a tiros allí donde la Benemérita no estaba invitada. Sobre dicho plato contaba Vázquez Montalbán, único comunista eurocomunista no conventual que en Europa ha sido: “Según parece, fue inventado por un homosexual enfadado con su amigo, al que quiso meterle parte del fuego del infierno disimulado entre los espaguetis”.

 ¿Era una profecía sobre el ministro que ha roto sus confidenciales relaciones de confianza con un coronel de la Guardia Civil que estuvo destinado en la Barcelona amarillenta? ¿Qué error cometió el usía de los picoletos, ahora apoyado en su retirada forzosa por más coroneles y generales con tratamiento de usías y vuecencias? Simplemente hizo lo que hace la Guardia Civil desde los tiempos del Duque de Ahumada, tanto en las repúblicas como en las monarquías: nunca descartar ninguna hipótesis. Menos aún, si los hechos acontecen fuera de horario laboral, durante un domingo al anochecer y con un ministro de cabello cano malherido en su ego y orgullo. Además, está demostrado que los crímenes pasionales (ahora violencia de género) tienen más saña y menos seso que las puñaladas entre desconocidos o bandas rivales.

Se sabe también que en casos semejantes de triángulos amorosos desavenidos, los Carabinieri de la República Italiana y la Gendarmería de la República Francesa aconsejan: “cherchez la femme”. Es decir: “busquen a la mujer”. ¿Podría ser la directora de los tricornios que en una noche de fiesta de guardar no hacía nada más sugerente que firmar decretos porque su autoridad superiora estaba como muy enrabiada?  ¿Tuvieron algo que ver en tal galimatías de viejos resentimientos heridos el Forajido de Waterloo y su asistente de cámara con biografía traicionera? ¿O el Torratafía surgido de una aldea tan racista que cuando llegaron los primeros africanos su ayuntamiento los identificaba con un carnet colgado del cuello?.

Al grano: los spaghetti a la maricona rabiatta son un plato de verano que se puede degustar en bañador y sin camiseta amarilla, violeta o arcoíris. “Comer desnudos, salvo excepciones, es una ordinariez que debería castigarse practicando la autopsia al que así ha obrado para dejar al descubierto los canales secretos por donde la comida se transforma de alma en cuerpo”, sentenció Manolo V el Empecinado. Más aún si ciertas veleidades humanas quedan al descubierto. O si llueven informes económicos sospechosos de personalidades catalanas, según confidentas infiltradas en Suiza y la Meridiana. ¿Verdad o mentira, señoría al frente de un Ministerio duro de pelar? Mientras, la receta típica a la maricona rabiatta sigue siendo con mucho ajo y más guindilla. Sin olvidar la picoleta divisa de paso corto, mirada al frente y patada donde más duela, señoría.

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