No sé por qué algunos viven tan preocupados con el tema de la legalización de la marihuana. Viendo cómo está el patio entre los políticos del Prusés, queda claro que no es muy difícil conseguir unas bolsitas de hierba.

Ahora les ha dado por no comer, cualquier ocurrencia con tal de seguir en el foco mediático. Como si el privarse de alimento fuera garantía de que la causa por la que luchan es justa.

Me resulta difícil comprender que no hayan tenido suficiente con la cárcel. Quién como ellos y sobre todo sus familias para saber que nada de lo que han hecho ha valido la pena. Pero no contentos todavía, parece que se quieren seguir puteando, y por eso han decidido iniciar una huelga de hambre.

Y para colmo aparece la Paluzie de la ANC para decir que no descartan invitar a la población a realizar ayunos puntuales. Por lo visto, los millonetis nos quieren pedir que cuando vayamos al cine no compremos palomitas en solidaridad con los presos, o que el día de Navidad no brindemos con cava como un gesto solidario con ellos. Pues a los gurús soplagaitas que nos vendrán con estas mierdas les digo una cosa: mis cojones al viento.

Y ya para terminar con este cúmulo de despropósitos, oigo a no sé quién del Parlament decir que quizá empiezan un ayuno en cadena todos los que viven del Prusés, que para el lector que no entiende a qué se refieren, se lo explico: el lunes Eduard Pujol no toma la 2ª merienda, el miércoles Quim Torra no bebe ratafía para desayunar, y el jueves Toni Soler solo se toma un gin-tonic en Casa Fuster. Esa es la clase de sacrificios a la que nos tienen acostumbrados quienes gracias al Prusés y a la República viven como reyes.

Tranquilos que todo sigue igual. Ahora a esperar su nueva ocurrencia para enero.

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