A 340 días para las elecciones municipales en Barcelona, los partidos se van posicionando poco a poco sobre el tablero de juego electoral sabiendo que aún quedan muchas cartas por repartir. A sabiendas del escenario político que se avecina en mayo 2019 (Municipales, Europeas y en algunos casos autonómicas) y del conflicto territorial que venimos arrastrando, los partidos deberán medir muy bien sus gestos si no quieren quedarse fuera de la contienda electoral antes de empezar. Las futuras mayorías que se puedan formar serán capitales para el futuro de nuestra ciudad.

Colau ha gobernado el consistorio estos últimos 3 años con tan solo 11 regidores, 15 si tenemos en cuenta el año y medio del PSC en el gobierno municipal, claramente insuficientes - la mayoría absoluta está en 21- para poder hacer grandes cambios. Solo hay que constatar como se aprobaron los presupuestos municipales, prorrogando en su primer año de mandato y llegando hasta las cuestiones de confianza en los años siguientes. Algo inaudito, hasta ahora, en la política municipal barcelonesa.

Pero, ¿Serán las elecciones municipales de 2019, la “italianización” definitiva de la política municipal? Todo apunta a que sí.

La última encuesta de GAD3 del 13 de junio de 2018 nos apunta: Comuns (10-11), C’s (9-10), ERC (8), PSC (7) y PDeCat (5). Tanto PP como CUP se quedarían a las puertas de tener representación en el consistorio. Esta encuesta, junto con la incertidumbre política actual, nos apunta hacia un escenario de polarización absoluta que nos dibuja 3 escenarios más o menos plausibles:

1 - Colau gana pero no tiene suficientes apoyos para gobernar en solitario. Repetiría la situación de 2015, necesitando el apoyo de ERC o PSC para tener una mayoría más o menos estable. Sin embargo necesitaría el apoyo de los 2 para lograr la mayoría absoluta.

2 - C’s repite los resultados históricos del 21D y se alza con la primera posición. Sin embargo, a día de hoy no parece que existan partidos con voluntad de pacto con C’s. Sin C’s con capacidad de formar gobierno, Colau debería sí o sí formar un nuevo tripartito con PSC y ERC para desbancar una posible alcaldía de C’s.

3 - La publicación de las sentencias de los encausados por el 1-oct pasado hace que se vuelva a movilizar el electorado independentista y se presione a ERC para una única candidatura independentista junto con la CUP. Este movimiento beneficiaría a C’s que podría presentar, ahora sí, a Manuel Valls como contrapunto dejando en fuera de juego a Colau i Collboni.

Sin embargo, este escenario parece bastante improbable ya que la sentencia saldrá pasadas las elecciones, nunca antes.

Quedan aún muchas incógnitas por resolver y no debemos desestimar escenarios que ahora parecen improbables: una nueva convocatoria de elecciones en Cataluña para el mismo día de las elecciones municipales con la clara intención de trasladar el relato independentista a la ciudad de Barcelona, haría cambiar la distribución de fuerzas actuales. Por otro lado, aunque Pedro Sánchez esté ahora mismo concentrado en acabar la legislatura, no es descabellado pensar, viendo el PP sin un rumbo claro y con C’s sin munición por la voluntad del gobierno Sánchez de desescalar el conflicto territorial, que Sánchez se plantee la convocatoria de elecciones en marzo 2019 para dar un impulso a las candidaturas municipales del PSOE.

Estaremos atentos.

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