El vehículo eléctrico aún tiene por delante un largo camino por recorrer en muchos mercados europeos, pero especialmente en el caso de España y, como es lógico, en el de Cataluña y el de Barcelona. Y buena parte de ese poco avance viene sobre todo de las infraestructuras que siguen estando a niveles muy bajos tanto en cifras absolutas como en comparación con la mayoría de países de nuestro entorno, especialmente en cuánto a puntos de recarga públicos se refiere.

El elevado precio del coche eléctrico y la autonomía sigue condicionando la compra en muchos casos. Pero la falta de infraestructuras es el principal escollo a superar para la completa implementación en los mercados español, catalán y barcelonés de los coches eléctricos.

CUIDAR MÁS LOS PUNTOS DE RECARGA

La asociación Volt-Tour es una organización pionera a nivel catalán que trabaja desde hace veinte años en la promoción de este tipo de vehículos. En conversación con Metrópoli Abierta, su presidente, Patrick Renau, confirma que el principal problema para el usuario de Barcelona y del Área Metropolitana es que cerca del 40% del total de puntos de recarga “directamente no funcionan”.

Y mantiene que “no puede ser” que alguien que se decante por primera vez por usar el coche eléctrico tenga una mala experiencia por esta cuestión porque, en caso de vivirla, lo más probable es que no repita.

¿PAGAR POR USAR?

Por este motivo, Volt-Tour propone soluciones para paliar esta situación. Renau aboga por que cada usuario pague un precio por el servicio cada vez que lo use. Algo que ni en Barcelona ni en el AMB no sucede en la actualidad. Aunque eso sí, el ingeniero aclara que el coste “no debería ser abusivo”.

Vandalismo contra puntos de recarga de vehículos eléctricos en Barcelona, como este, en Pla de Palau / MA

Vandalismo contra puntos de recarga de vehículos eléctricos en Pla de Palau, Barcelona / MA

Esta reflexión que comparte Renau viene dada porque el Ayuntamiento de Barcelona no tiene competencias a la hora de intervenir sobre las ayudas directas (subvenciones) a la promoción del uso del coche eléctrico, pero sí que lo puede hacer sobre las indirectas. Sobre las primeras solo puede hacerlo la Generalitat, el Gobierno español o la Unión Europea.

LA LENTITUD DE LA ADMINISTRACIÓN  

Preguntado acerca de la relación de la asociación que preside con el Ejecutivo local, Renau la describe con cierta desesperación. “Hemos tenido muchas reuniones con ellos, pero tenemos la sensación de que no se nos escucha demasiado”, afirma Patrick Renau. El activista luego matiza que les llaman cuando se necesita una idea o un proyecto en su momento conceptual pero no en el momento de ejecutarlo.

Esta cuestión se da, según el propio activista, porque al ser una entidad independiente alejada de cualquier interés empresarial, ello hace que el Ayuntamiento vea sus ideas como “planteamientos muy puros”, muy aislados de posibles intereses superfluos. Además, Renau remata que “cuando cogen una idea nuestra, tardan cuatro o cinco años (adaptándola y consensuándola entre todas las partes implicadas) a ejecutarla. Esto es demasiado tiempo. Tienen que ir más rápidos”, apostilla. El presidente de Volt-Tour admite que la situación se repite con otros gobiernos municipales del Área Metropolitana.

AVANZAR HACIA LA DESCARBONIZACIÓN DE LA ECONOMÍA

A finales de 2019, había un total de 25.000 usuarios de vehículos eléctricos en Cataluña. Buena parte de ellos residen en el AMB. Desde la citada asociación entienden el uso del vehículo eléctrico como una forma de ayudar a avanzar hacia una progresiva descarbonización de la economía de nuestra sociedad.

Patrick Renau, presidente de la asociación Volt Tour / TWITTER
Patrick Renau, presidente de la asociación Volt Tour / TWITTER

En este sentido, Renau mantiene que “se habla demasiado de subvenciones” cuando lo importante no es fijarse en un posible descuento en el precio de compra de uno de estos vehículos, sino en buscar rebajas en los impuestos indirectos que se derivan de dicho proceso de adquisición. “Es por ahí donde tenemos que avanzar y por donde se puede convencer a más gente a usar un vehículo eléctrico”, opina el activista. 

LA COMPARACIÓN CON MADRID

Si hablamos en clave española, Madrid es la capital del coche eléctrico. De los 6.132 turismos 100% electrificados que se comercializaron el año 2018, 3.283 se matricularon en Madrid, lo que supone un 241% más que la provincia de Barcelona (962 unidades). Los datos proceden de Aedive, la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso del Vehículo Eléctrico.

“El hecho de que en Madrid haya empresas de carsharing eléctrico (Car2go, Zity y Emov) y en Barcelona no, es clave para el desarrollo de este mercado”, explicaba en enero de 2019 Arturo Pérez, director gerente de Aedive en el suplemento económico de El País, CincoDías.

Ambas ciudades son el principal polo de atracción de usuarios de coches eléctricos en el Estado. Aunque la comparación con Madrid “no es la guerra” de Volt-Tour, según dice Renau. Eso sí, deja claro que no ve a “ningún cargo público de aquí decir algunos comentarios que he oído allí”, asevera él, en referencia a las palabras de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, cuando afirmó que “no se muere nadie a causa de la contaminación”.

OSLO, EL EJEMPLO A SEGUIR

Preguntado por una ciudad que sea un ejemplo para Volt-Tour a la hora de mirar más allá de los Pirineos, Patrick Renau le viene pronto uno a la cabeza: “Oslo”. Y lo argumenta con datos. Del total del parque de vehículos de la capital noruega, un 7% son eléctricos. Y si lo ampliamos al conjunto de Noruega, la misma cifra se enfila hasta el 10%.

Punto de recarga para coches eléctricos en Oslo / TWITTER
Punto de recarga para coches eléctricos en Oslo / TWITTER

El ingeniero describe a este estado nórdico como “un país pionero” cuyas compras de vehículos eléctricos “aumentan cada año. Tienen un futuro prometedor”, mantiene. Además, cree que es una paradoja que un país que no tiene una industria automovilística convencional propia sea un ejemplo en esta cuestión. “Deberíamos ser nosotros quienes tirásemos del carro en Europa”, sentencia Renau con cierta desazón.

EL RACC, UN ALIADO DEL VEHÍCULO ELÉCTRICO

El Reial Automòbil Club de Catalunya (RACC) elaboró un estudio que hizo público en marzo del 2018 sobre el potencial de crecimiento del vehículo eléctrico en España en el que concluía que es “imprescindible” una mayor implicación de las administraciones. En él, también pedía “ampliar la red de puntos de carga (hasta un mínimo de 20 puntos por cada 100.000 habitantes, frente a los 3,8 actuales), la exención de los peajes, y ayudas estables para la compra”, puesto que tienen una baja dotación y se agotan en pocos días.

Según este trabajo, la penetración del vehículo eléctrico en España es menor que la media europea y muy inferior respecto a países líderes como Noruega y los Países Bajos, que cuentan con una buena red de puntos de carga, unos incentivos a la compra estables y una mayor competitividad del precio de la energía eléctrica en comparación con los carburantes.

CONTRARRESTAR EL ALTO PRECIO

Este estudio pone de manifiesto que, pese a que los vehículos eléctricos son de momento más caros que los tradicionales, la diferencia de precio se puede compensar a lo largo de su vida útil gracias a los menores costes en consumo, mantenimiento, fiscalidad y otros gastos recurrentes como peajes y aparcamientos.

Un coche eléctrico cargándose / RACC
Un coche eléctrico cargándose / RACC

También señala que estos ahorros operativos aumentan de forma proporcional a los kilómetros recorridos y a la vida útil del vehículo, y pueden llegar a los 29.000 euros en ocho años para un usuario que recorre 25.000 kilómetros al año, en comparación con el gasto de un vehículo grande de gasolina equivalente.

ACUERDO ENTRE EL RACC Y ETECNIC

El pasado 19 de noviembre, el RACC y la empresa Etecnic energy & mobility firmaron un acuerdo de colaboración para “facilitar a las empresas y administraciones toda la información y experiencia necesaria entorno a la instalación y uso de infraestructura y vehículos eléctricos”.

Como líder en servicios de movilidad para empresas en Cataluña y España, el RACC “aporta su experiencia y conocimiento obtenido en su participación en proyectos de ámbito europeo para incentivar el uso de vehículos más sostenibles”.

En la última edición del Salón de Frankfurt, el coche eléctrico fue una de las tendencias / RACC
En la última edición del Salón de Frankfurt, el coche eléctrico fue una de las tendencias / RACC

Mientras que, por otro lado, Etecnic energy & mobility, como principal operador de movilidad eléctrica de Cataluña, “aporta su trayectoria como empresa líder en instalación, gestión y mantenimiento de puntos de recarga para vehículos eléctricos”.

Ambas empresas firmaron este acuerdo con el objetivo de “ofrecer servicio integral de movilidad sostenible apostando por la descarbonización de flotas e implantación del vehículo eléctrico, a aquellas empresas que lo deseen”.