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“Queremos contribuir al avance de la ciencia en el Perú”, cuenta Williams Fernando Savero, uno de los organizadores de SINAPSIS, la cita de científicos peruanos que se consolida en Europa. Tras la experiencia de Berlín y París, el próximo mes de octubre, Barcelona acogerá la tercera edición de este encuentro de científicos que, desde el éxodo, tienen el ímpetu de contribuir al desarrollo de su país original.

Williams Savero, trabaja en el Institut Català de Nanociència de Bellaterra con un material procesado derivado del carbono, que, según cuenta, "presenta excelentes propiedades electrónicas, lo que lo hace un componente muy atractivo para el desarrollo de dispositivos electrónicos capaces de almacenar mayor información con un menor consumo de energia". Además, "su biocompatibilidad lo hace muy interesante para aplicaciones en biomedicina", asegura el investigador. 

La nanociencia y la biotecnología son campos de investigación en continua expansión, tanto aquí como en el Perú. Por ello, el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (CONCYTEC) prioriza la importancia de seguir trabajando en estas áreas.  

Williams llegó a Barcelona hace dos años y cree que SINAPSIS es un buen punto de partida e intercambio de saberes liderados por peruanos que pueden aportar mucho a su país desde el éxodo. “Cuando consolidemos las ciencias naturales (matemáticas, física, medio ambiente, salud, electrónica, etc), nos expandiremos a otras áreas de interés”, asegura el investigador.

Williams es capaz de explicar la ciencia para ineptos. “Nos hemos dado cuenta de que la gente no nos entendía y ahora, la ciencia es más divulgativa”, explica Savero.

Reunión de científicos peruanos: SINAPSI 2017
Reunión de científicos peruanos: Sinapsi  2017

UN CIENTÍFICO PERUANO EN BARCELONA

Por ejemplo, para hacerse entender, Williams, explica que en la nanociencia; un nanómetro corresponde a una medida de longitud equivalente a un millón de veces más delgado que un cabello humano. Y entre nanómetros,  Williams pasa horas midiendo elementos en el laboratorio hasta que tiene tiempo libre y deambula por el barrio de Gràcia. Le gusta su “estructura peatonal” y si algo más de Barcelona se ha ganado un sitio en el corazón de Williams son la escalivada y los calçots. Los últimos le recuerdan a su país natal, al que le guarda un cariño especial y al que le gustaría volver para desarrollar todo lo que ha aprendido en este lado del Atlántico. Una experiencia de la que se siente muy agradecido.