La artista Teresa Serrano aborda, de manera reflexiva y crítica pero no menos poética, las políticas asociadas a la guerra contra las drogas, partiendo de la flor de la amapola como un poderoso argumento y con la cuales crea una narrativa conectada por un una línea temporal. El nutrido imaginario que gira alrededor del cultivo de esta flor en México y la demonización de la naturaleza asociada a las dogas son el motivo de la muestra artística que se estrena en Barcelona con el título ‘The forgotten history of the first drug war’.

La amapola es una flor estigmatizada por ser la que produce la heroína, “nos ha plantado muertos en los estados de Guerrero, Michoacán, Sinaloa y Chihuahua en México”, describe la artista en el prólogo de su muestra. No se puede encontrar la flor que creció en el campo y admirarla porque esa flor roja y aterciopelada es propiedad de bandas de narcotraficantes que exportan heroína a los Estados Unidos y a Europa. Debido a la guerra contra el narcotráfico ya no crecen amapolas en los campos mexicanos de forma natural. Sólo es posesión de las bandas de narcotraficantes que han causado una fosa común de asesinatos y desaparecidos.

Después de mirar todos los lugares donde la gente vende flores de seda o de plástico, Teresa Serrano adquirió una amapola de seda, la plantó como si fuera natural en el campo de Tepoztlán, al sur de la ciudad de México, una localidad famosa por ser el supuesto lugar de nacimiento de Quetzalcóatl, el dios azteca que tenía forma de serpiente emplumada. Cuando Teresa plantó la amapola que había comprado, la filmó durante unos minutos, el viento la mecía y tenía la apariencia de una flor natural. “Mi amigo y músico Santiago Ojeda me ayudó a interpretar una canción e hice un video con lo que había filmado”, explica la artista mexicana.

Una de las 24 amapolas de la exposición / TERESA SERRANO
Una de las 24 amapolas de la exposición / TERESA SERRANO

La exposición se compone por una instalación de 24 amapolas que crean una narrativa en el tiempo en el que fueron hechas. Las 24 flores fueron pintadas en carpetas de papel Fabriano Strathormore y Canson directamente en acrílico, sin dibujo previo.

Además de las 24 obras, la exposición se completa con un vídeo de dos minutos que honra a la flor de la amapola como un elemento natural corrompido, vejado y mal usado en algunos campos del país. La muestra podrá verse partir del día 15 de marzo hasta el 28 en la galería Senda de la calle de Trafalgar de Barcelona en un gesto de resistencia artística contra la estigmatización negativa de la flor. Una exposición que cuenta con el respaldo del Consulado General de México. 

Algunas drogas y la flor de la amapola representadas en la muestra / TERESA SERRANO
Algunas drogas y la flor de la amapola representadas en la muestra / TERESA SERRANO

ARTíSTA POLIFACÉTICA Y COMPROMETIDA

Teresa Serrano ha trabajado el dibujo, la pintura, la fotografía y el video. Ha creado performances enfocadas en temas de género, migración y violencia sexual.

Desde inicios de los 90’, Teresa maneja las flores y vasijas como sustitutos del cuerpo humano y politizando lo personal, que con el paso de los años, se ha comprometido más con las preocupaciones que ocupa el pensamiento de la clase media mexicana como la violencia psicológica y el acoso sexual.

A partir de 2008, la artista se adentra en la narrativa simbólica y con ella ha expuesto en numerosas capitales europeas y ha participado en bienales de arte como la de La Habana, en Cuba y la de Johannesburgo, en Sudáfrica. También ha expuesto en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en Madrid y en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires.

En marzo de 2015 se celebró su primera exposición retrospectiva en México que exhibió en el Museo Amparo de Puebla.