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El Salvador cerró 2017 con una media de 11 homicidios diarios. El país vive dividido en la rivalidad de las bandas. Por un lado están los miembros de la Mara Salvatrucha (MS-13) y por otro los de Barrio-18. Los pandilleros se dividen el control de los barrios y cobran por protección a los comerciantes.

Las pandillas reclutan a sus miembros desde pequeños y las mujeres no son ajenas a estos grupos violentos. Muchos acaban en la cárcel, incluso antes de cumplir los 18 años. En todo el país existen cuatro prisiones para menores, tres para chicos y una para chicas, que en su mayoría están llenas de pandilleros.

Dentro de estas prisiones, al igual que fuera, la convivencia es difícil entre los miembros de las diferentes bandas, enfrentadas a muerte. Pero no imposible, como demuestra el proyecto de la ONG Tiempos Nuevos Teatro (TNT), que con fondos catalanes ha impulsado un programa para utilizar la música clásica como elemento integrador.

MÚSICA INCLUSIVA

El proyecto empezó hace tres años con fondos de la UE, que les permitieron comprar los instrumentos para formar una orquesta con las jóvenes reclusas. El éxito de la iniciativa ha comportado que muchas de las participantes hayan recuperado el interés por los estudios, como explica a Metrópoli Abierta Julio César Monge, un promotor cultural que coordina el proyecto.

“La orquesta les supone un proceso de identificación diferente. Ya no son Maras o Barrio-18, aquí son parte de la orquesta”, explica Monge, quien añade que también es un vehículo para acelerar su salida de la cárcel, al mostrarle al juez que revisa cada seis meses la evolución de las reclusas sus progresos.

DINERO CATALÁN

Ahora, con la ayuda de la Agencia Catalana de Cooperació al Desenvolupament (ACCD), intentan prolongar el programa cuando las jóvenes salen de prisión, para evitar así que vuelvan a caer en las redes de las bandas.

También organizan actuaciones en el exterior de la prisión para las autoridades del país, a las que sorprenden al mostrarles como miembros de las dos irreconciliables pandillas del país son capaces de interpretar piezas de música clásica juntas.

Las jóvenes buscan seguir con la música una vez salen de la cárcel
Las jóvenes buscan seguir con la música una vez salen de la cárcel

El objetivo es que las autoridades se comprometan con el proyecto y que cuando cumplan sus condenas, estas reclusas tengan opciones de encontrar un trabajo u optar a una beca. Uno de los problemas con los que se encuentran al recuperar su libertad es que no tienen opciones de salir de las redes de las bandas, porque nadie les da oportunidades.

RECONOCIMIENTO FAMILIAR

El otro objetivo es que sus familias les puedan ver haciendo algo provechoso. Como explica Candy Chevez, investigadora y promotora cultural, estas actuaciones les ayudan a “recuperar la autoestima” por el reconocimiento familiar al dejarlas de ver como delincuentes.

Los promotores del proyecto ven ahora que algunas reclusas quieren seguir tocando al salir de la cárcel y con la ayuda de la ACCD será más fácil que lo consigan, fuera de la orquesta, pero en cuartetos u otras combinaciones que les permitan seguir por el 'buen camino' alejadas de la violencia de las bandas.