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“Las drogas son una excusa para llevar personas a la cárcel, donde mueren al menos cuatro ciudadanos al día”, sentencia el comisario de policía en Río de Janeiro, Orlando Zacconne. En el marco del Seminario Internacional sobre drogas, políticas y violencias realizado esta semana en el Museu d'Historia de Catalunya, Zacconne ha venido a explicar una cruda realidad que vive a diario en las calles cariocas.

Zacconne es portavoz de Agentes de la Policía en Contra de la Prohibición y miembro del Comité antifascismo de Brasil. Además de policía, Orlando es doctor en Ciencias Políticas y máster en Ciencias Penales y autor de dos libros sobre la temática de drogas y políticas de Estado.

EL PELIGRO DE LA PROHIBICIÓN

“Estados Unidos mantiene un proyecto prohibicionista en países periféricos”, asegura Zacconne y explica que en Brasil se va a prisión por una tenencia mínima de cualquier tipo de droga y que las penas por ese delito van desde los cinco hasta los 15 años.

El gran problema aparece dentro de las cárceles, “el encarcelamiento implica de por sí violencia, cuando en realidad se supone que un preso debería ser el primero en ser atendido en un servicio de urgencia si le pasara algo”. En su lugar, alrededor de cuatro presos mueren en Brasil al día como consecuencia de la falta de atención médica y la violencia física que se ejerce dentro de los centros penitenciarios.

LAS DROGAS COMO EXCUSA

Zacconne explica con crudeza una realidad que le ha tocado vivir. El comisario considera que la política prohibicionista y carcelaria ante los delitos menores relacionados a las drogas “es la institucionalización de la violencia y de prácticas fascistas”. Esto ha ocurrido y seguirá ocurriendo, según Zacconne, con los diferentes gobiernos brasileños.

Las drogas son la excusa, una manera de justificar “el encarcelamiento de jóvenes negros para matarlos, por lo tanto considero que el asunto de las drogas es una herramienta del fascismo”, argumenta el experto.

FRENAR A LA MÁQUINA

La solución, al menos temporal, está en la “legalización pero no sólo de la marihuana, que eso sería mantener la prohibición, sino de todas las drogas”. Con esta medida, drogas tan nocivas como el crack (hecha con el residuo de la cocaína) podrían desaparecer.

La legalización de las drogas podría actuar como elemento desarticulador de “la máquina”, aquella que permite criminalizar y matar a jóvenes inocentes, según la tesis de Zacconne. “Hay un campo bélico allí, si conseguimos frenar esa máquina podremos respirar, al menos por un tiempo hasta que se invente otra”.