En las gradas los aficionados lo viven como si fuese la final de un Mundial. Y es que el fútbol mueve masas en América Latina, y más cuando se está lejos de casa.

Peruanos, bolivianos y argentinos han sido las aficiones que más han aportado a la final de la Copa Consular de Cataluña. Sobre todo, los peruanos, los bicampeones consulares, a quienes los albicelestes han dejado afuera en semifinales.

LOS PERUANOS, CON BOLIVIA

Bolivia se ha consolidado como equipo en los últimos meses. Se han presentado a campeonatos de fútbol siete en Madrid este año, con buenos resultados. Pero sus jugadores han tenido un plus.

Bolivianos y peruanos en las gradas del torneo Consular / HUGO FERNÁNDEZ
Bolivianos y peruanos en las gradas del torneo Consular / HUGO FERNÁNDEZ

La afición peruana se ha volcado por completo hacia Bolivia, y le han hecho de soporte los 30 minutos que ha durado el juego. “¡Vamos con Bolivia, claro!” aseguraban los peruanos desde la grada, quienes hasta han llegado a desplegar una bandera boliviana. Todo vale para hacer perder a Argentina.

MERECIDO TRIUNFO 

"Queremos decirle a todo el mundo que estamos muy orgullosos de ser bolivianos y que en nuestro país también se juega al fútbol", reflexiona el capitán del equipo ganador, Freddy Pesadilla. Y es que "La Verde", la selección boliviana de fútbol, sólo ha participado tres veces de un Mundial y ha ganado una vez la Copa América, en 1963. Aún así, la pasión por el fútbol se mantiene intacta. 

La selección de Bolivia festeja en el Clot de la Mel / HUGO FERNÁNDEZ
La selección de Bolivia festeja en el Clot de la Mel / HUGO FERNÁNDEZ 

Pesadilla asegura que son un equipo amateur, pero que entrena regularmente. "Trabajamos toda la semana y los fines de semana quedamos para jugar al fútbol, ya ganamos varios torneos, porque Bolivia no viene solo a jugar, viene a ganar, pero con humildad siempre", destaca el deportista. 

LOS ARGENTINOS LLEGAN A LA FINAL

Bombos y gritos, como en una verdadera Copa América, también han ayudado al equipo argentino en el campo, aunque la falta de costumbre y de entrenamiento como equipo se han visto reflejados en el resultado final. Un grupo de amigos unidos, jóvenes y con algunas individualidades destacables no han conseguido vencer a los bolivianos. 

Pero cada gol argentino (dos en la final) se ha vivido entre su gente como si lo hubiese hecho el mismo Messi, con esa pasión que les caracteriza. Sin dejar de alentar su equipo --en las buenas y en las malas-- los argentinos han conseguido motivar a sus siete protagonistas, que casi se hacen con la Copa. 

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