"Si seguimos leyendo a Juan Marsé, jamás le olvidaremos. Hay que leerle para que siga vivo". La petición de Silvia Querini en el acto de homenaje al gran escritor barcelonés ha retumbado esta tarde en la biblioteca El Carmel - Juan Marsé. La editora en Lumen del gigante de la literatura vuelve estos días a zambullirse en la literatura del autor de Últimas tardes con Teresa. "Y lo seguiré haciendo porque cada vez tendrá algo nuevo", ha resaltado.

Un año después de su muerte a los 87 años, Barcelona ha celebrado en el tejado de la biblioteca la vida y obra de un escritor único, que elevó a la literatura mundial la ciudad de sus amores. "Era un escritor universal porque sin salir de las cuatro calles, escribió unas historias que se pueden leer en todo el mundo. Escribió en un castellano barcelonés, con muchas incorrecciones que siempre disimulaba", ha destacado su amigo Eduardo Mendoza.

EL FOCO, EN LOS BARRIOS HUMILDES

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha presidido un homenaje que ha sido conducido con sensibilidad y cariño el periodista Juan Cruz y en el que dos de sus nietos han leído un poema y un texto de Marsé. Colau ha celebrado que Marsé usara su talento para explicar Barcelona "desde abajo", poniendo el foco en barrios humildes como el Guinardó y el Carmel, y en sus habitantes, pertenecientes a un estrato de la sociedad que no suele aparecer en los libros de historia.

Mendoza ha dicho que Marsé le gustaba hacerse pasar por un niño pobre que había aprendido todo lo que sabía en un cine de barrio. "Es mentira. Era un hombre muy culto, muy informado y que formó parte, probablemente, del grupo de intelectuales más sofisticados de España, pero quería ir a su bola", ha expresado. Mendoza ha alabado la prosa "experimental" de su amigo, que gozaba de un "gran sentido musical". "Uno lee a Marsé de corrido", ha enfatizado.

AMAR Y SER AMADO

Berta, su hija, ha cerrado el acto con una reflexión y unas líneas que escribió su padre en 2018. "Al final de todo, ¿de qué sirven los homenajes, las propiedades, el dinero y las cosas materiales? De nada, se quedan atrás para que se peleen los herederos. Lo único que necesitas es calor y palabras de amor". Ella acompañó a Marsé durante las últimos días de su vida en la habitación de un hospital.

Cuando Berta vació la bolsa que su padre había traído al hospital, encontró una pequeña libreta en la que anotaba reflexiones. "Si has amado, si te han amado, sabrás en la vejez que es el lazo que te ató a la vida, el único que merece ser recordado", escribió. 

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