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Ya hay fecha. El 31 de mayo será el último día que el Jordi Valmaña, director general de Cementiris de Barcelona, trabajará en la empresa municipal. Valmaña, máximo responsable técnico del hundimiento de 144 nichos en el camposanto de Montjuïc en septiembre de 2017, abandona Cementiris y se prejubila. La noticia ya fue avanzada en exclusiva por Metrópoli Abierta el pasado 28 de febrero y ha sido confirmada por distintas fuentes de Cementiris. 

El alto cargo municipal ha gestionado los cementerios de la ciudad con tres alcaldes distintos -Jordi Hereu, Xavier Trias y Ada Colau-. Pero su opaca dirección quedará marcada por un accidente que afectó a unos 350 cuerpos, muchos de cuales siguen sin identificar. La gestión del caso estuvo plagada de errores y de poca transparencia: no se avisó a los bomberos cuando se detectó una grieta días antes del desplome, se dejó entrar una retroexcavadora en la zona 0 que mezcló restos humanos y escombros y no se informó a las familias con la corrección necesaria. Tras 13 años en el cargo, Valmaña dejará Cementiris por la puerta de atrás.

ANUNCIO AL CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN

La noticia fue oficializada hace un par de semanas. El propio Valmaña explicó en el Consejo de Administración que, coincidiendo con el final del mandato, daba por acabada su etapa al frente de Cementiris. El sustituto de Valmaña será nombrado por Barcelona de Serveis Municipals (BSM), el conglomerado de empresas del que depende Cementiris, afirman las fuentes. Probablemente el cambio se hará oficial tras las elecciones, pero Crónica Global avanza que el traspaso de poderes ya se estaría produciendo a un directivo de BSM.

Aunque las distintas fuentes consultadas no relacionan directamente la caída de Valmaña con el siniestro de Montjuïc, lo cierto es que no le ha ayudado a quedarse. Tanto él como el presidente de Cementiris y regidor de Ada Colau, Eloi Badia, tienen sobre ellos una querella criminal que presentaron unas 60 familias por delitos de daños, profanación, falsedad documental, prevaricación y malversación por el hundimiento de Montjuïc. El juzgado de primera instancia de Barcelona ante el que se presentó la querella no la admitió a trámite, pero los abogados de los demandantes, Miguel Durán y José Maria Palacio, han recurrido el caso a la Audiencia Provincial de Barcelona.

VARAPALO DE LA SÍNDICA

Un grupo de familias también denunció el hundimiento de Montjuïc a la síndica de greuges de Barcelona, Maria Assumpció Vilà, que en 2018 emitió un duro informe que denunciaba la falta de mantenimiento y del mal estado de muchas de las construcciones del cementerio y criticaba que no se avisó a los bomberos dos días antes del hundimiento, cuando apareció una grieta. Fuentes municipales cercanas a la síndica apuntaron en su momento que se trata, en toda regla, de un caso de "negligencia". En la resolución, Vilà advirtió a Cementiris de Barcelona sobre "su responsabilidad de mantener el recinto en un correcto estado de conservación y mantenimiento".

Según el portal de transparencia del Ayuntamiento, Valmaña cobra 108.864 euros anuales, lo que no ha sido ningún obstáculo para que el alto cargo municipal haya escatimado en gastos de comidas. Como denunció este medio en julio del año pasado, Valmaña no tiene reparos en pasar como gasto las comidas de empresa pese a su elevado sueldo, algo totalmente legal pero bastante discutible. Metrópoli Abierta tuvo acceso a siete tíckets de restaurante de Valmaña de 2017 que ascendían a 913,7 €. El coste medio por persona y restaurante sal a ía48 €. 

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