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Desde las pasadas elecciones municipales, celebradas el pasado 26 de mayo, Manuel Valls no se ha prodigado ante los medios de comunicación. Solo en dos ocasiones, el regidor electo por Barcelona pel Canvi ha hecho una rueda de prensa. La primera fue para anunciar a finales de mayo que se abría a apoyar a Ada Colau como alcaldesa, para evitar que Barcelona tuviese un alcalde independentista, y la segunda tras la ruptura con Ciutadans, lista con la que concurrió a los comicios.

Coincidiendo con la reapertura del curso político, Valls ha comparecido de nuevo. Lo ha hecho dos días antes de la Diada y la misma semana que se casará con la empresaria Susana Gallardo -laboratorios Almirall- en Menorca. La crisis de seguridad ha centrado buena parte de la rueda de prensa. Valls ha recordado que la inseguridad ya fue el principal tema de su campaña y ha defendido que ahora Barcelona tiene que afrontar esta cuestión como "prioridad absoluta". "La seguridad no es de derechas ni de izquierdas, Es un derecho de todos ciudadanos. Sin seguridad no hay libertad", ha añadido el exprimer ministro francés.

UN PACTO DE SEGURIDAD

Acompañado de su mano derecha, la regidora Eva Parera, Valls ha valorado positivamente los esfuerzos del teniente de alcalde de Seguridad y Prevención, Albert Batlle, pero ha pedido una mayor coordinación entre todos los cuerpos de seguridad y una actuación a largo plazo para restablecer el orden y la seguridad. El concejal aboga por un pacto de seguridad en el que participen todas las administraciones, entidades y poderes. "Hace falta mucho trabajo visto el nivel de degradación. Todos los políticos tenemos que actuar con la máxima lealtad". "Tenemos un nivel muy alto de robos con violencia, hurtos, agresiones sexuales y violaciones. Es una realidad", ha agregado.

Entre las medidas que Valls ha puesto sobre la mesa figuran incrementar la plantilla de la Guardia Urbana en 1.500 agentes durante todo el mandato, así como dotar a los policías locales de pistolas Táser y cámaras, y de los nuevos avances tecnológicos y equipamientos. El político ha defendido también una reforma del Código Penal para endurecerlo. "Es difícil, pero se tiene que hacer. Los propios jueces y fiscales lo piden", ha subrayado. Valls ha añadido la necesidad de aplicar la Ley de Extranjería vigente "sin miedo a que nos llamen xenófobo", y poner en marcha "un plan para eliminar el top manta en toda la ciudad".

"EN ESPAÑA NO HAY PRESOS POLÍTICOS"

A dos días de la Diada, Valls ha criticado que el presidente de la Generalitat, Quim Torra, y el del Parlament, Roger Torrent, hayan convertido una vez más la festividad en una jornada "con intereses partidistas". En su opinión, dedicar el día a la "resistencia colectiva" y a pedir la libertad de los líderes independentistas es una "falta de respeto" hacia el resto de catalanes que no piensan así y a España. Para Valls, la "consigna" que venden Torra y Torrent para la Diada es una falsedad. "En España no hay presos políticos ni exiliados", ha concluido Valls, que no tiene intención de participar en ninguno de los actos organizados.