El efecto Valls se difumina en el universo municipal como un azucarillo en un vaso de agua. El candidato de Ciudadanos, Manuel Valls, que quiere ser transversal, comenzó muy fuerte, pero ha perdido fuelle. Guarda en la manga bombas informativas, como los integrantes de su lista o propuestas impactantes sobre Barcelona, pero irá desgranando sus intensiones a conveniencia.

Lo cierto, sin embargo, es que su afirmación sobre que abandonará la política si no resulta elegido alcalde de Barcelona fue el primer gran traspiés que dio en la política municipal barcelonesa. “Ningún político veterano puede poner sobre la mesa una afirmación de este estilo. Pierde credibilidad y le resta votos”, critican sus oponentes. El propio Valls matizó sus afirmaciones este martes, prometiendo que ni no es elegido primer edil se quedará como concejal. Una matización que desdecía su primera afirmación.

El mal estaba hecho. “En un principio, estábamos preocupados, porque se presentó con mucha fuerza, reivindicando el legado de Maragall y pretendiendo abarcarlo todo. Pero en estos momentos la sensación que hay es que se precipitó. Somos optimistas. Vemos que hay partido e iremos a por todas”, explica a Metrópoli Abierta una fuente del PSC, uno de los partidos a los que el excandidato socialista en Francia le podía robar votos.

En el PSC son conscientes de que Valls llega con muchos recursos y de que es un candidato fuerte. “No nos engañemos: es un candidato de Champions. Pero algunos sectores económicos de la ciudad que le esperaban con expectación ya no le consideran su candidato. Ha habido un cierto distanciamiento de gente que estaba expectante, cuando han visto que no es lo que parece”.

Para sus rivales, Manuel Valls es un candidato que “malgastó el efecto sorpresa. Es cierto que está en una fase embrionaria y que habrá que esperar a ver cómo plantea su batalla, pero lo tiene difícil para ser alcalde”, admiten desde el PP.

DEMASIADO OCULTAMIENTO DE SIGLAS

Valls tiene un importante handicap: quiere desprenderse de las siglas que le cobijan. Quiere ocultarlas. “Pensaba que presentándose con su nombre, son su marca, iba a arrasar, pero se ha visto que no. Apeló al movimiento transversal que sólo sirve para alimentar su ego. Y con su viraje a la izquierda y el ocultamiento de las siglas de Ciudadanos está perdiendo enteros. La marca Ciudadanos es potente y podía ser su principal tirón. Diluir tanto la marca de Ciudadanos jugará, al final, en su contra, porque eso no le gusta a la base electoral de ese partido, una base electoral que está orgullosa de su marca y que buscará sus siglas a la hora de ir a votar”.

El político francés, a juicio de sus principales rivales, ha perdido una oportunidad de oro para convertirse en el principal rival a batir. “Juega el efecto irruptivo al ser quien es, un hombre que ha tenido los más altos cargos de responsabilidad en Francia, pero nada más”, subrayan en el PSC.

Y en el PP consideran que, en estos momentos, “lo tiene muy difícil para abrirse a un electorado transversal, porque habría de captar votantes socialistas y votantes del PP que tienen puntos de vista y programas irreconciliables. Si gana votos por un lado, los puede perder por el otro”.

EL ‘ARRIMADAS’ MUNICIPAL

Tanto en la derecha como en la izquierda constitucionalista coinciden en una afirmación contundente: “Valls puede ser la Arrimadas de la política municipal”. ¿Por qué? Porque puede ganar las elecciones, pero no será jamás alcalde. “No podrá pactar con nadie. Se encontrará con que, aunque tenga más concejales que los otros, le será imposible formar gobierno. Es una situación exactamente igual a la de Inés Arrimadas, que ganó las elecciones autonómicas, sacó más diputados que nadie pero no puede gobernar la Generalitat”, advierten desde las filas socialistas.

Estas fuentes subrayan que a pesar de los buenos resultados de la representante de Ciudadanos, “en la actualidad es irrelevante tanto en la política catalana como en la española. Los únicos que tenemos capacidad de incidir somos nosotros, los socialistas, y eso que tenemos sólo 17 diputados”.

En las filas populares, la sensación es muy similar. “No hace falta que recordemos que, en Badalona, Xavier García Albiol ganó las elecciones de manera muy contundente, pero no pudo gobernar. A Inés Arrimadas le pasó lo mismo en las últimas autonómicas. Y eso es lo que le puede pasar a Manuel Valls en Barcelona: sus alianzas son limitadas y, muy posiblemente, no le llegue un pacto con otro partido para ser elegido alcalde”. Estas fuentes apuntan a que “como máximo, podría obtener 10 concejales, lo que no le bastaría para intentar una alianza. ¿Con quién podría contar para formar un gobierno estable? ¿Con PSC? ¿Con PP? No vemos una coalición de los tres y, por otro lado, no sabemos si se podrían sumar los 21 concejales necesarios”.

Los socialistas realizan una lectura muy parecida sobre los posibles resultados. “De lo que no cabe duda es de que en estos momentos somos optimistas y de que estamos en una situación a la expectativa en positivo. Y su primera metedura de pata anunciando que se retiraría de la política ya nos ha dado munición. En resumidas cuentas, lo que hace unas semanas era visto con preocupación, ahora es visto como una oportunidad”.