Manuel Valls, concejal del Ayuntamiento de Barcelona, pide firmeza al gobierno español y a la alcaldesa, Ada Colau, para desactivar los disturbios de los últimos días en la capital catalana. En declaraciones a Metrópoli Abierta, el ex primer ministro francés ha lamentado la tibieza de Pedro Sánchez y Ada Colau.

“Colau es víctima de sus contradicciones y ambigüedad. Está preocupada por la violencia y la mala imagen de Barcelona, y también por la posible fuga de sus votantes al PSC o a la CUP”, asegura Valls, convencido de que la situación actual sería peor si Ernest Maragall (ERC) fuera el alcalde.

LOS DESTROZOS

Este viernes, Valls ha paseado por el centro de Barcelona y ha contemplado los destrozos de los últimos días. Algunos ciudadanos le han expresado su preocupación por la deriva independentista y, sobre todo, por la falta de una respuesta contundente contra los incidentes de los últimos días.

“Los barceloneses están muy preocupados y tristes por todo lo que está pasando. Y, sobre todo, están muy enfadados”, recalca el líder de Barcelona pel Canvi en la Rambla Catalunya.

FIRMEZA Y MODERACIÓN

Valls, acompañado por Eva Parera (concejal de Barcelona pel Canvi), reclama la aplicación de la Ley de Seguridad Nacional y añade: “Los catalanes nos sentimos desprotegidos. No hay una respuesta contundente del gobierno de España”. En la conversación con este medio, el ex primer ministro francés le recuerda a Pedro Sánchez que se puede “combinar firmeza y moderación”.

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Manuel Valls y Eva Parera, concejales de Barcelona pel Canvi en el Ayuntamiento / RP

“El orden público es un asunto muy complicado, una cosa de profesionales, pero el ministro del Interior debería estar estos días en Barcelona”, insiste Valls. “El problema es que todos los partidos miran más hacia el 10 de noviembre en lugar de preocuparse por el interés general”, remarca el concejal.

GANAR EL RELATO

Valls está preocupado por los últimos acontecimientos, pero está convencido de que el independentismo está muy tocado porque saben “que no habrá independencia, ni referéndum ni indulto”. Y destaca que el independentismo está perdiendo el relato. “Es muy importante ganar el relato. Los constitucionalistas lo perdieron parcialmente después del 1 de octubre de 2017, pero los últimos incidentes tendrán un efecto bumerán”, sentencia Valls, quien compara el actual escenario con los distubrios que se vivieron en la periferia de París en 2005 pero los desvincula totalmente del movimiento de los chalecos amarillos de Francia.

Como ministro del Interior, Valls gestionó una de las crisis de seguridad más graves del país. Ahora pide mano dura en Barcelona y no tiene reparos en intercambiar opiniones con una persona que le expresa su "malestar" por la "tibieza" del gobierno español en la actual crisis catalana. "Esto es una vergüenza. Nadie hace nada y es impresentable que los socialistas no hagan nada. La gente ya tiene miedo y algunos no salen de sus casas", le ha espetado el ciudadano. "Tiene razón. Ojalá yo pudiera hacer algo", ha respondido Valls. En un futuro a medio plazo, no descarta el salto a la política catalana, demasiado convulsa en los últimos años.