Manuel Valls ha explotado este viernes en el pleno municipal. Ha sido al final del debate cuando ERC ha presentado una declaración institucional para condenar el desalojo de un campamento gitano por parte del Estado francés en abril de 2013. Por aquel entonces, Valls era el ministro del Interior. Los republicanos han aprovechado la reciente sentencia del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos (TEDH) contra Francia por la violación de los derechos fundamentales para presentar su texto.

La declaración no tiene ninguna consecuencia administrativa ni jurídica, ni siquiera se ha votado. Los grupos independentistas, ERC y JuntsxCat, y Barcelona en Comú y PSC han firmado el documento, lo que ha permitido que el texto fuera presentado en el pleno. En su turno de palabra Valls ha cargado con dureza contra Colau."Vive con el pecado original de mi voto de hace un año y busca el perdón", ha espetado el exprimer ministro francés.

"El PROPÓSITO, ATACARME"

"El propósito de esta iniciativa es atacarme por el voto de hace un año", ha añadido Valls. En la investidura de hace un año, Valls, Eva Parera y Celestino Corbacho votaron a favor de Colau como alcaldesa, lo que dejó a Ernest Maragall sin la vara de mando de la ciudad.

Pero si con alguien está especialmente dolido Valls es con el PSC. Sin la firma socialista, el texto no hubiera salido adelante. "Es especialmente preocupante que el PSC se haya prestado a esta farsa. Solo se puede interpretar como un signo de falta total de liderazgo, de calidad política y de elegancia", ha recriminado el líder de Barcelona pel Canvi a Collboni. Valls era ministro del Partido Socialista Francés cuando se ordenó el desalojo. 

ELOGIOS DE COLLBONI 24 HORAS ANTES

El papel de Collboni sorprende especialmente cuando 24 horas antes de la votación dijo en una entrevista con Metrópoli Abierta que respetaba "mucho políticamente" a Valls. "Es una persona con mucho recorrido. Hemos competido electoralmente, pero creo que es una persona de la que debemos aprender por su conocimiento y bagaje. Las mejores conversaciones las he tenido con él”.

La declaración de ERC supone que el Ayuntamiento condena la vulneración de derechos fundamentales practicada por Francia, "un ejemplo del peor nacionalismo excluyente emergente en Europa". También reivindica a Barcelona como una ciudad abierta a todas las personas, sin importar la raza, la lengua, la religión, el género o la orientación sexual, y posiciona a la capital catalana como una "ciudad refugio y ciudad referente en la defensa de los derechos individuales y colectivos.

La presentación de la declaración ha acabado con reproches a ERC. La regidora Elisenda Alamany, que dejó tirado a los comunes para irse con los republicanos ante mejores perspectivas políticas, ha pedido a Valls que dimitiera. Esta exigencia no figuraba en el texto. Alamany la ha lanzado para dar la nota o conseguir un titular, pero se ha llevado la bronca de la mayoría de grupos por "saltarse las reglas del juego", ha dicho Colau.

MENTIR SOBRE LA SENTENCIA

En las declaraciones institucionales solo se permite a la persona que la presenta la lectura del texto, no dar opiniones personales que no estén incluidas en él. La portavoz socialista, Laia Bonet, ha ido más allá y ha considerado las palabras de Alamany "una terrible lección de antipolítica" y una "clara utilización política del pueblo gitano". Con posterioridad, el resto de formaciones también han pedido hablar.

Tras el pleno, la edil de Barcelona pel Canvi, Eva Parera, ha publicado un hilo en Twitter acusando a ERC de mentir sobre la sentencia y ver la oportunidad de vengarse por la alcaldía perdida. La regidora, mano derecha de Valls, ha añadido que "quienes ponen etiquetas de buen o mal catalan y señalan a aquellos que hablan en castellano (incluso a los semáforos) deberían saber reconocer muy bien a un racista".

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