El futuro de Barcelona se decide el 26 de mayo. El control de la Ciudad Condal tiene un gran valor estratégico en pleno conflicto por el proceso soberanista y Ciudadanos, la formación constitucionalista más votada en las autonómicas de 2017, apoya a Manuel Valls. El ex primer ministro francés lidera una plataforma transversal y propone un cambio radical para finiquitar la actual inestabilidad política y el aumento de la inseguridad en Barcelona. Tras su debate televisivo con Ada Colau en Salvados, Valls lo tiene claro en una entrevista concedida a Metrópoli Abierta: "Mi rival es Ernest Maragall".

¿Satisfecho del debate con Colau en el 'Salvados' de Jordi Évole?

Sí, porque siempre es un privilegio poder hablar a miles de barceloneses. Creo que fue un debate de buen nivel que demostró que hay dos modelos de ciudad. El 26 de mayo deberemos escoger entre una Barcelona catalana, española y europea, y una Barcelona capital de una hipotética república catalana. El debate permitió que los barceloneses conozcan mejor nuestras propuestas.

 

En el debate reiteró una vez más su rechazo a cualquier pacto de Albert Rivera con Vox. ¿Su posicionamiento le puede restar votos de muchos ciudadanos que votaron a Arrimadas el 21D?

No creo. No tengo ninguna duda respecto a los valores liberales y progresistas de Ciudadanos. Y pido que no se den muchas lecciones a Ciudadanos. Hay mucha gente ambigua frente al nacionalismo, el independentismo y la violencia en la calle, y yo me encuentro cómodo con Ciudadanos. En algunos asuntos podemos tener visiones y estrategias diferentes porque no milito en Ciudadanos ni formo parte de su estructura, pero siempre he dicho que España necesita un pacto entre constitucionalistas para la inmigración, las reformas económicas y otros asuntos. También pido al PSOE que salga de las ambigüedades. El futuro del país no puede quedar en manos de Vox, pero tampoco de Podemos y los separatistas. Nuestra plataforma tiene el apoyo de Ciudadanos, de Lliures y gente independiente. Barcelona no es solo una cuestión de partidos.

 

¿Manel Valls no encajaría mejor como candidato del PSC por su pasado político en Francia?

No. En Barcelona, capital europea tenemos a Celestino Corbacho, un líder del socialismo catalán que fue ministro y un gran alcalde de l'Hospitalet. Si gano, pactaré con los socialistas y el PP si entra en el consistorio. Mi equipo y mi programa son progresistas, consitucionalistas y europeístas, pero no somos ambiguos como Miquel Iceta sobre el indulto a los políticos presos o el referéndum independentista. En la campaña le preguntaré al PSC con quién quiere pactar, porque cuando dicen que quiere un gobierno de izquierdas, ¿se refieren a la CUP, a Ada Colau y ERC, que quiere convertir Barcelona en la palanca de la República?

 

¿Jaume Collboni será su gran rival para obtener un buen resultado en Barcelona?

Mi gran rival son el separatismo y el populismo, que quieren juntarse. Yo no tengo enemigos, pero Barcelona no puede caer en manos de Maragall y Colau. Un pacto entre ambos y la CUP hundiría la ciudad y las consecuencias en España serían gravísimas. El PSC debe posicionarse porque estas elecciones municipales son más importantes que las generales en Barcelona. Yo pido el voto a los barceloneses constitucionalistas y a quienes opinan que la ciudad se ha deteriorado.

 

Se siente aislado por el resto de partidos contra los que compite? ¿Existe un cordón sanitario contra usted?

No. El día que los socialistas digan que no quieren pactar con los populistas y los separatistas se verá muy bien. Entiendo el comentario político, pero yo no lo veo así. Barcelona no es cosa de partidos, ni de izquierdas o de derechas. No digo que no existan, pero el tema no es ese. Se trata de hacer frente al nacionalismo y al separatismo. Yo tengo mis posiciones sobre Vox, pero aquí el peligro es el separatismo y el supremacismo, como los escritos de Torra.

 

¿Le molesta que Colau y sus rivales digan que es el candidato de las élites?

No. Es una táctica habitual del populismo. Aunque hay matices en Europa, según los países y si son de derechas o izquierdas, los populismos coinciden en la denuncia de las élites como una cosa misteriosa. También coinciden en la existencia de un enemigo, ya sean los refugiados, los emigrantes, los musulmanes, los judíos, Madrid, Bruselas, el dinero, etcétera. Yo quiero ser el alcalde del talento, de la juventud, de la cultura, del deporte, de las startups, de las economías. Barcelona, a diferencia de Madrid y París, no se ha construido desde el Estado, sino gracias a la burguesía y la sociedad civil, impulsoras del modernismo, del Renacimiento, del Liceu, del Palau de la Música, de los Juegos Olímpicos... Las élites son talento y Colau, como alcaldesa, también forma parte de la élite de Barcelona. No debería ser una activista.

 

¿Conoce a las élites económicas del Barcelona?

Los responsables políticos tienen que reunirse con las élites económicas y con las asociaciones de vecinos y las entidades. En Barcelona hay entidades muy importantes como la Cambra de Comerç, Foment, Barcelona Oberta, Barcelona Global... Colau, recordemos, quiso cargarse el Mobile, pero ¿qué ha hecho para reducir las desigualdades? La esperanza de vida entre los barrios más ricos y los más pobres es de 10 años. Colau es la responsable de todo lo que nofunciona en Barcelona y ella ha dividido a los barceloneses.

Manuel Valls durante la entrevista en su sede

Manuel Valls, durante la entrevista con 'Metropoli Abierta' en su sede / LENA PRIETO

 

¿Cuáles son los principales problemas que le transmiten las élites?

Yo no soy el candidato de unos, sino de todos los barceloneses. Quiero que Barcelona recupere las empresas que se han ido por el procés y que vuelva la inversión extranjera, que ha bajado un 12% en Cataluña. También necesitamos un acuerdo con la Generalitat y el Estado para terminar la línea 9 del metro, para proyectar la ciudad en el extranjero, para reducir la contaminación, que mata a 350 ciudadanos cada año. También tenemos que ayudar al comercio y potenciar las alianzas entre los sectores público y privado. Y para elevar el nivel del turismo necesitamos un hotel como el Four Seasons, no porque sea el candidato de los hoteles del lujo, sino el del empleo.

 

¿Es factible la construcción de 20.000 pisos sociales en ocho años como usted promete? ¿Ha calculado su coste?

Sí. La gente ya no se cree las promesas porque Colau anunció la construcción de 8.000 viviendas y acabará la legislatura con 700. La gente que la votó por su compromiso con la vivienda está muy decepcionada. En Barcelona hay 38.000 personas que esperan una vivienda pública y el alquiler ha subido un 40%, pero yo soy optimista porque hay margen para cambiar las cosas. En la ciudad tenemos entre 72 y 82 solares públicos para construir. En la Sagrera, por ejemplo, se pueden construir 10.000 pisos, muchos de ellos en régimen de alquiler asequible. En Barcelona viven 15.000 habitantes por kilómetro cuadrado, una densidad más baja que la de l'Hospitalet y otras ciudades.

 

¿Qué soluciones propone?

Se puede construir pisos más altos y, al mismo tiempo, más sostenibles. La vivienda debe ser una competencia del área metropolitana y el gran error de Colau ha sido romper con el sector privado. La colaboración público-privada es necesaria.

¿Quién debería poner las grúas?

El sector privado. Necesitamos más grúas, más decisiones, más facilidades, más colaboración.

 

¿Está de acuerdo con la política coercitiva de Colau contra los pisos turísticos?

Sí. Reconozco que Colau ha hecho un buen trabajo en la regulación de los pisos turísticos, pero ha fracasado en su gestión del turismo. Su discurso hostil es absurdo porque el turismo representa el 15% del PIB. No puede ser que una concejal diga que los turistas son una plaga de langostas.

 

¿Faltan zonas verdes en la ciudad? En caso de ser así, ¿cómo casa con su propuesta de edificación en masa para solucionar el problema de la vivienda? 

Hay zonas verdes proyectadas. Por ejemplo, el parque de 40 hectáreas previsto en la Sagrera, que será el más grande de Barcelona, me parece un proyecto fantástico. También el que se ha abierto en les Glòries. Pero necesitamos espacios de convivencia para niños, para gente mayor y para perros. En el uso de los solares hay ese debate entre la densificación, la altura, los parkings, las zonas verdes... Otro problema es el de la gestión del entretenimiento. Hay muchos espacios verdes actuales mal gestionados. Todo lo que sea limpieza de la ciudad se tiene que hacer mejor. Es un tema de presupuesto y de vigilar a las empresas privadas que tienen esa delegación.

 

Usted propuso que Barcelona optara a unos Juegos Olímpicos de Verano. ¿Ha estudiado más a fondo la medida, ha hablado con expertos en la materia?

Hablé hace ya meses con Antonio Samaranch hijo, y me reuní hace una semana con el presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco. Hay un proyecto de juegos olímpicos de invierno: Barcelona-Pirineos. Había una ventana en 2026 que se cerró, y ahora hay otra para 2030. Ese proyecto necesita voluntad y estabilidad política. Recuerdo que es el Estado quien envía la carta en nombre de la ciudad que organiza el evento. Tenemos dos años antes de empezar el proceso de presentación de candidatura y es una posibilidad que tenemos que estudiar. El comité olímpico no me ha dicho que no. Tenemos este proyecto de juegos de invierno pero podemos estudiar los Juegos Olímpicos de verano de 2032. Además, el COI ya escoge dos candidaturas de golpe.

 

¿Y qué opina sobre la propuesta de Jaume Collboni de celebrar una Exposición Universal en 2029?

El proyecto de exposición universal es muy bonito, pero lo único que digo es que organizar en la misma ciudad dos acontecimientos el mismo año, o con dos años de diferencia, es muy complicado. Yo ya viví esa situación en París. O apostamos por la expo o por los juegos, es un debate que está abierto. Los juegos de verano serían 40 años después de los del 92 y no habría discrepancias con Collboni. Ahora, quiero dejar claras dos cosas: Los juegos olímpicos son un acontecimiento internacional que tiene una potencia increíble, más que las expos, mucho más, y nos traería más valor. Y segundo, el separatismo no quiere esos Juegos, lo ha dicho muy claramente Ernest Maragall, porque necesitan pactos con el Estado, igual que las Exposiciones Universales.

 

Manuel Valls durante la entrevista en su sede

Manuel Valls, durante la entrevista con 'Metropoli Abierta' en su sede / LENA PRIETO

 

¿En el futuro, los Estados nación perderán poder respecto a las grandes ciudades?

Es un debate muy interesante. Hace unos años se hablaba de la Europa de las regiones, creo que eso no funciona. La Unión Europea será aún durante un tiempo una federación de Estados nación, pero es verdad que el 80% de la población vive en las grandes ciudades. En ellas hay una gran capacidad de imaginación para inventar políticas públicas, pactos con el sector privado, soluciones pragmáticas y democráticas, porque hay una relación de proximidad con los ciudadanos. Las ciudades, si organizan bien su metrópoli, son ciudades estado con una forma de gobernanza de los grandes problemas del mundo. Pero los Estados nación van a durar y son muy importantes si queremos evitar guerras.

 

¿Cuáles son las principales diferencias entre la política española y la francesa?

No hay muchas, pero hay dos claras. El modelo electoral es muy diferente, debido al sistema de segunda vuelta francés. Los partidos aquí hablan sólo a su electorado, aunque yo quiero seguir hablando a todos con una visión transversal. La otra diferencia radica en el tema mediático, sobre todo en Cataluña, donde se notan mucho las trincheras.

 

¿Una ciudad modelo para usted?

Barcelona.

 

¿No hay otra?

Barcelona todavía es un referente, y fue una ciudad modelo que ha inspirado a muchas ciudades. Está el caso de Málaga, que se ha abierto al mar. Barcelona ha sido y debe volver a ser un modelo, con sus valores y aprovechando su experiencia y su conexión con el mundo. Mi referencia es esta ciudad, con esa mezcla de seny y de rauxa.

 

Un filósofo que le inspire a nivel político

El filósofo/escritor que para mi ha sido siempre una referencia es Albert Camus, porque ha escrito el mito de Sisifo que explica la dificultad del hombre en su día a día, también la del político. Es un filósofo que conoce la condición del ser humano y que tiene otra cosa: es del Mediterráneo. Como escritor y también filósofo me quedo con Josep Pla, que tenía una visión universal de Barcelona y Cataluña.