Manuel Valls está dispuesto a investir a Ada Colau como alcaldesa para evitar que Ernest Maragall sea alcalde de Barcelona. El exprimer ministro francés ha dicho que su objetivo de los próximos días es evitar que Barcelona tenga un gobierno de ERC. "Tenemos que evitar, queremos evitar que la ciudad tenga un alcalde independentista. No pongo ninguna condición ni ultimátum para evitar que Barcelona tenga un alcalde independentista", ha subrayado Valls, que en las elecciones del pasado domingo obtuvo seis regidores. 

El alcaldable ha hecho un llamamiento a la responsabilidad y ha citado explícitamente a Ada Colau y Jaume Collboni para buscar un gobierno alternativo. "Que cada uno asuma su responsabilidad: Colau, Collboni y nosotros. La ciudad, los barceloneses lo reclaman. Collboni ya ha dicho que lo quiere. Ahora le toca a Colau decidir. Yo me comprometo a asumir la parte que me toca", ha dicho Valls en una rueda de prensa repleta de periodistas. Y ha añadido: "La prioridad es evitar que Barcelona sea la palanca de cambio del independentismo y la capital de una república imaginaria". Durante la campaña, Valls dijo que la prioridad era combatir el independentismo de Maragall y el populismo de Colau. Ahora, ante la posibilidad de que Barcelona tenga un alcalde separatista, antepone Colau a Maragall como "un mal menor".

VÍA ALTERNATIVA

El resultado de las elecciones del pasado domingo no garantiza aritméticamente la alcaldía a Maragall. El republicano logró 10 regidores y necesita 21 para ser investido en primera votación, la mayoría del pleno. Desde el día siguiente de los comicios, una parte de los comuns (el sector federalista), el PSC y el propio Valls exploran una vía alternativa. Colau y PSC suman 18 concejales. Con el voto favorable de tres regidores de la plataforma de Valls en el pleno de investidura habría suficiente para garantizar un alcalde no independentista en Barcelona. Aunque el exministro galo del Interior ha dicho que no pondrá vetos ni condiciones, lo que significa que Colau puede volver a ser alcaldesa, la vía parece que puede tener poco recorrido ante la negativa de la propia Colau a entablar negociaciones con la derecha y Ciutadans. 

Este martes, Metrópoli Abierta ha avanzado en exclusiva que Valls no romperá por ahora con Ciudadanos. El pasado domingo, el político galo amenazó con cortar con el partido naranja si pactaba con Vox en el Ayuntamiento o la comunidad de Madrid. Sin embargo, tras reunirse con Inés Arrimadas -encuentro del que no ha avanzado detalles-, esta ruptura no se va a producir, aunque la relación entre Valls y Ciudadanos, aunque se diga lo contrario, pende de un hilo. El flirteo de Ciudadanos con Vox es una "línea roja" para Valls que no se debería haber cruzado. En opinión del alcaldable de Horta, Vox no es un problema en Cataluña. "El problema en Cataluña es el nacionalismo. El nacionalismo va contra el progresismo y las izquierdas", ha asegurado Valls. 

Tampoco se va a romper por ahora el grupo municipal de Barcelona pel Canvi-Ciutadans -que a partir del 15 de junio formarán Valls, Mariluz Guilarte, Celestino Corbacho, Parera, Paco Sierra y Marilén Barceló-, algo que podía suceder si se hubiera oficializado el divorcio con Ciudadanos. Por un lado, Valls, Parera y Corbacho, y por otro los miembros del partido naranja, BarcelóSierra y Guilarte. En rueda de prensa, Valls ha puesto a disposición de esta vía alternativa para evitar un gobierno de Maragall los votos de los seis regidores de su plataforma, aunque en Ciutadans existen diversas voces críticas con la posibilidad de investir a Colau alcaldesa con sus votos. Así se ha manifestado la todavía regidora Carina Mejías. "Ciudadanos, y digo Ciudadanos, nunca pacta con populistas que destrozan ciudades, ni con separatistas que rompen sociedades. ¡Ni como mal menor! ¡Nunca!", ha escrito Twitter. Probablemente, si se diera el caso, solo Valls, Parera y Corbacho avalarían la investidura de Colau.

GOBIERNO RESPETUOSO CON LA CONSTITUCIÓN

En sus reflexiones sobre el momento en el que se encuentra Barcelona, que ha calificado de "histórico", Valls opina que la capital catalana "tiene unos valores y unos principios", unos "intereses que son incompatibles con el independentismo". Y ha hecho un llamamiento a que el Ayuntamiento tenga "un gobierno capaz de gestionar la ciudad, respetuoso con la Constitución y que pueda hacer frente a los problemas pendientes que tiene Barcelona... Estoy dispuesto a contribuir a una solución positiva para Barcelona". Valls ha recordado que el independentismo obtuvo solo 15 de los 41 concejales del pleno.

Valls ha comparecido ante la prensa solo. En la sala solo estaban los dos portavoces de su plataforma -Parera y Fernando Carrera-, y el número 7 Òscar Ramírez, pero no había ningun otro de los concejales electos de su grupo. Tampoco los representantes de Ciudadanos. La relación entre Valls y Ciudadanos pende de un hilo.