La UGT ha declarado la guerra a la dirección de Transportes Metropolitanos de Barcelona. La razón no es otra que el hecho de que la compañía pretenda prescindir de 100 conductores de autobuses justamente cuando el servicio acaba de normalizarse con la apertura de los colegios y cuando hace falta más personal para evitar aglomeraciones de pasajeros que pongan en riesgo la salud de los barceloneses. “Esos 100 conductores son los que realizaban hasta ahora los fines de semana y los festivos y terminarán sus contratos el próximo mes de octubre. Oficialmente no se ha comunicado el despido, pero ya sabemos que no se les renovarán los contratos”, explica a Metrópoli Abierta Jordi Muñoz, secretario general de UGT en Transportes de Barcelona.

La continuación de ese colectivo de trabajadores permitiría a la compañía mantener el servicio los fines de semana y reforzarlo los días laborales, “impidiendo la acumulación de pasaje dentro de los vehículos y disminuyendo el riesgo de contagio del coronavirus”. La frecuencia de vehículos en el transporte público ha sido nefasta en los últimos meses. El Ayuntamiento se había comprometido a que el ciudadano no tuviese que esperar más de 8 minutos un autobús, pero en fines de semana y festivos la espera se ha alargado hasta una hora esa espera.

ALARGAMIENTO DEL TIEMPO DE ESPERA

Las consecuencias de esta situación son lógicas: se producen aglomeraciones de pasajeros en los vehículos, por lo que es urgente reducir la espera poniendo más autobuses en circulación. Sin embargo, aduce el sindicato, “el servicio se ha reducido respecto al 2019 y no es posible mantener el metro y medio de distancia de seguridad”.

Pero ése es sólo uno de los conflictos que la empresa tiene encima de la mesa. “Hemos denunciado ante Inspección de Trabajo que hay 600 contratos fuera de la ley, porque hay una parte de los 4.700 miembros de la plantilla que han ido encadenando contratos temporales durante los últimos tres años y ya deberían haberse convertido en fijos. Sin embargo, la empresa ha preferido mantenerlos de manera temporal”, añade Muñoz.

UN FRAUDE DE LEY

En el escrito del sindicato a Inspección se señala que en estos años se han ido haciendo contratos de obra y de servicio para cubrir puestos de trabajo fijos, de plantilla estructural, por lo que esa contratación se ha convertido en un fraude de ley en toda regla. De momento, la dirección de TMB ya ha convertido en indefinido 8 de esos contratos, pero el tema sigue en investigación.

La presidenta de TMB, Rosa Alarcón, y el consejero delegado, Gerardo Lertxundi, ambos en el centro, en una presentación / TMB
La presidenta de TMB, Rosa Alarcón, y el consejero delegado, Gerardo Lertxundi, ambos en el centro, en una presentación / TMB

Según la UGT, la contratación comenzó estando de máximo ejecutivo Enric Cañas, pero ha continuado con el actual consejero delegado, Gerardo Lertxundi. “No se ha solucionado nada, a pesar de que el muevo equipo llegó prometiendo transparencia y soluciones para los problemas. ¡La actual dirección acabará haciendo buena la nefasta gestión de Mercè Vidal y Enric Cañas!”, subraya el dirigente sindical.

10 NUEVOS ALTOS DIRECTIVOS

La situación dentro de la gran empresa de transportes se ha viciado más por el hecho de que se han contratado a 10 altos directivos para controlar las principales áreas de la compañía. No son directivos medios, sino altos ejecutivos con salarios estratosféricos. “A los directivos que había se les ha diseminado dentro de la empresa, por lo que se les ha quitado trabajo y responsabilidades de encima, pero cobrando lo mismo, mientras que a los que llegan se les ha de asignar un sueldazo. Ésa es una manera de hacer con la que no estamos de acuerdo y que demuestra el talante de la cúpula de la compañía”, replica Jordi Muñoz.

Además, también hay directivos teletrabajando que, sin embargo, cobran dietas como si se desplazasen hasta sus centros de trabajo. “Se supone que las dietas son para ayudar a pagar la comida debido a que deben comer fuera de casa, pero de esta manera cobran el dinero y comen en casa. ¿Es que para algunas cosas a Transports de Barcelona le sobra el dinero?”, señala el secretario general de UGT.

Imagen de archivo de un autobús de TMB  / EUROPA PRESS
Imagen de archivo de un autobús de TMB  / EUROPA PRESS

La UGT considera que con el salario de esos directivos cuyos puestos de trabajo se han duplicado se podrían haber contratado a 30 trabajadores en condiciones dignas. Y recuerda el sindicato que el 2 de marzo de 2019 el Ayuntamiento se comprometió en un pleno municipal a reducir una estructura obsoleta e ineficiente, pero pasado año y medio lo que se ha hecho es justamente lo contrario: engordar la cúpula de directivos y precarizar las condiciones de la plantilla.

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