Plantada en la puerta del Institut Escola de La Mina, su directora Marta del Campo ha dado la bienvenida este lunes a gran parte de los 600 niños y jóvenes que estudian en el barrio de Sant Adrià de Besòs. Ha sido un buen inicio de curso, mejor que el del año pasado, al menos, en cifras de asistencia a las aulas.

En el ajetreado ambiente típico del primer día de colegio también planeaba un elemento que inquieta y preocupa a las familias: los dos tiroteos sucedidos en cinco días la pasada semana. Diez de los pupitres vacíos este lunes guardaban relación directa con la violencia protagonizada estos días por dos familias.

Varios miembros de los clanes implicados (Perejiles y Lisardos) han evitado llevar a sus niños a la escuela. "No hay derecho a esto. No dejan que la gente honrada haga su vida", denuncia la responsable del centro, que exige que se respeto el derecho de los niños a la educación.

MÁS CONFIANZA QUE EL CURSO PASADO

Los dos episodios (el martes con un herido leve y el sábado sin heridos) salpican también a la escuela. Los incidentes con armas de fuego causan pánico entre el vecindario, que se resigna con una mezcla de miedo e indignación ante estos incidentes. Algunas familias prefieren que sus hijos se queden en casa y evitar, así, que se crucen con niños de la otra familia implicada. "Es indignante que por culpa de una minoría no se pueda vivir en paz", se queja del Campo.

La directora del Institut Escola, Marta del Campo, este miércoles en la puerta del centro / G.A
La directora del Institut Escola, Marta del Campo, este miércoles en la puerta del centro / G.A

 

Los preocupantes episodios de violencia vividos en los últimos días contrastaba esta mañana con el ambiente escolar de madres, padres y niños. "Este año se ha respirado más tranquilidad y confianza por parte de todo el mundo", celebra la directora del centro escolar desde 2016. Del Campo lo achaca a la alta tasa de vacunación en la sociedad a diferencia del año pasado. 

BUENA ASISTENCIA

Las buenas cifras de asistencia en el primer día del colegio confirman el buen arranque de curso. La cifra de alumnos de Infantil se ha multiplicado por cuatro respecto al curso 2020-2021. En Primaria han asistido dos terceras partes de los estudiantes matriculados, una cifra que se repite en la ESO. "Algunas familias han traído a sus hijos por primera vez", se congratula la máxima responsable del centro público.

Del Campo no recuerda tantos episodios de tiroteos en tan poco tiempo entre uno y el otro. De momento, el conflicto ha provocado el exilio forzoso de algunas familias relacionadas con los Perejiles. La situación recuerda, salvando las distancias, al exilio masivo de 2016 desencadenado a raíz del homicidio de un miembros de los Baltasares en una discoteca del Port Olímpic. Entonces dejaron el barrio unas 500 personas, familiares directos e indirectos del clan de los Pelúos, por miedo a ser blanco de las represalias después del crimen.

OBJETIVO: GENERAR CONFIANZA

El origen del Institut Escola se encuentra, precisamente, en este exilio forzado y al clima de inseguridad que se vivió entonces. Lo explicaba Del Campo en un reportaje en Catalunya Ràdio emitido el 23 de agosto y grabado el pasado junio. La decisión, coordinada entre el Ayuntamiento de Sant Adrià de Besòs y el Departamento de Educación buscó "generar confianza" en el barrio y mostrar que el colegio es un sitio donde los niños se pueden sentir protegidos.

Este curso Del Campo y su equipo siguen trabajando en esa línea y en su proyecto en una escuela con una elevada tasa de fracaso escolar, pero que en los últimos años ha sabido mejorar algunos indicadores escolares. Hace dos años, por ejemplo, en el curso 2019-2020, lograron que todos los alumnos de Primaria empezaran la Secundaria. Todo un éxito.

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