Cuchillas y sistema de televisión cerrado en casa de Víctor / METRÓPOLI
Cuchillas y sistema de televisión cerrado en casa de Víctor / METRÓPOLI

Cuchillas, trampas y cámaras contra ladrones: la casa ‘fortaleza’ de un vecino de Vallvidrera

Un empresario convierte su casa en un fortín tras sufrir una decena de intentos de robo en dos años

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Actualizado: 05/06/2022 10:41 h.

La casa de Víctor (nombre ficticio) está 24 horas monitorizada por un equipo de seguridad privada. "Ahora mismo nos están viendo desde Madrid", explica el empresario desde su lujosa finca ubicada en algún punto del barrio de Vallvidrera, el Tibidabo i les Planes de Barcelona. Una veintena de cámaras apuntan a todos los ángulos posibles de acceso a la casa, que linda con el bosque y el parque natural de Collserola. Las cámaras térmicas captaron el pasado 26 de mayo a los últimos asaltantes, tres individuos con gorra, mascarilla y ropa deportiva , que merodearon alrededor de la vivienda durante más de 20 minutos intentando encontrar un punto flaco por donde entrar. Tampoco ellos lo consiguieron.

Por cada intento de robo, este vecino ha movido ficha. Tras una inversión de 120.000 euros en cámaras y múltiples refuerzos de seguridad, que incluyen varias trampas, los alrededores de la casa se han convertido en una carrera de obstáculos. Entre 2021 y la primera mitad de 2022 acumula una decena de intentos de robo a su vivienda. Ninguna de las, al menos, tres bandas que lo han intentado han conseguido penetrar en el interior.

"HASTA AQUÍ HEMOS LLEGADO"

El dueño de esta casa desde hace cuatro años explica a Metrópoli las razones que le han llevado a transformar su casa en una auténtica fortaleza. "Te sientes impotente y te cabreas. Esto me ha llevado a tomar medidas que no son agradables, pero ya estoy harto de que me tomen el pelo continuamente. Quiero disfrutar de mi casa y no puedo. Hasta aquí hemos llegado", relata. El temor de este hombre a ser asaltado y sorprendido durante la noche le ha llevado a dormir con una escopeta de caza siempre a mano. "Es una última medida, pero tengo claro que, si entra alguien en mi dormitorio, es él o yo", advierte.

El caso de Víctor es excepcional, pero condensa la preocupación en Vallvidrera por el aumento de los robos con fuerza en domicilios. Una situación que si bien se ha estabilizado recientemente, según cuentan desde la Asociación de Vecinos Vallvidrera Plaça dels Pins, sigue inquietando al vecindario del barrio de Sarrià-Sant Gervasi. Así lo reflejan los carteles en las calles en los que se lee "Vecinos en alerta. Estamos comunicados", haciendo referencia a un grupo de Whatsapp donde se avisan de los robos.

3.000 VOLTIOS 

Cuando un intruso es captado por las cámaras, la empresa de seguridad llama a su cliente en cuestión de segundos. Al aviso a la policía, se une un mensaje de audio grabado con una sirena de un coche patrulla de fondo que emplaza al ladrón a abandonar la zona. "Ha entrado usted en una área privada. Aviso a policía, abandone inmediatamente la finca", reproduce.

En el interior de la residencia, no hay ventana o puerta que esté reforzada con una doble o triple protección. Unas planchas de madera acumulan más presión contra el cristal blindado, a su vez, protegido por unas rejas. Desde dentro, Víctor bloquea algunas ventanas con unas barras metálicas atravesadas. "Así tengo que vivir. Es desesperante porque durante el día estás pensando qué puertas has dejado abierta y cuál has cerrado".

Puertas y ventanas reforzadas / METRÓPOLI
Puertas y ventanas reforzadas / METRÓPOLI

Para impedir el acceso a los balcones superiores, el empresario ha colocado trampas electrificadas que generan 3.000 voltios de corriente. La última incorporación son unos focos de gran potencia, "como los del Camp Nou", que se activan ante el menor movimiento.

PATRULLA DE MOSSOS

Los robos en esta privilegiada villa empezaron antes de que este vecino de Sarrià la comprara. El matrimonio que vivía en la casa sufrió un robo cuando se encontraban en el interior. Corrieron hasta el baño y se encerraron allí durante unos eternos minutos mientras los ladrones desvalijaban su propiedad.

Desde hace unos meses, un coche de los Mossos d'Esquadra patrulla el barrio montañoso de Barcelona para disuadir a los ladrones de domicilios. Durante casi una década, una cincuentena de vecinos contrataron a una empresa de seguridad privada que vigilaba el barrio como los antiguos serenos. Tras varias reuniones con la policía, los residentes –que llegaban a pagar 1.000 euros anuales– acordaron prescindir de este servicio. Para Víctor, sin embargo, la presencia de este coche patrulla es insuficiente y pide a los vecinos un esfuerzo extra para pagar más vigilancia privada que ronde el vecindario. "Si hace falta ya pagaré yo más, pero algo hay que hacer", insiste.

Cámaras instaladas en casa de Víctor / METRÓPOLI
Cámaras instaladas en casa de Víctor / METRÓPOLI

 

 

En la Font d'en Mont, un grupo de 60 casas, han contabilizado 32 robos e intentos de robo en los últimos 15 meses. Esto se traduce en un incidente por semana. En muchos casos, los ladrones se topan con los inquilinos en el interior, lo que produce situaciones de tensión y encontronazos que, de momento, se han saldado sin heridos ni enfrentamientos físicos.

CUCHILLAS 

Las trampas de su finca incluyen unas cuchillas afiladas montadas en una verja con acceso al bosque. Tras el último intento de robo hace dos jueves, ha decidido no dejar nunca vacía la casa. Este fin de semana dejará que se instale una mujer de servicio doméstico junto a su familia. También paga a un amigo para que acuda a su casa en caso de que se dispare la alarma y en el futuro ya estudia construir una pequeña casa y contratar a una persona que esté permanentemente para vigilar.

Panorámica de Barcelona desde Vallvidrera / METRÓPOLI
Panorámica de Barcelona desde Vallvidrera / METRÓPOLI
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