Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) se ha visto obligado a poner vigilantes privados en la línea de bus 155 para paliar las agresiones a los conductores de bus, aseguran fuentes sindicales a Metrópoli Abierta. Las mismas fuentes añaden que los chóferes reclamaron a la empresa la presencia de los vigilantes para garantizar prestar el servicio. El bus 155 de TMB cubre la ruta entre Can Cuiàs y Santa Maria de Montcada.

Desde TMB se confirma la presencia de estos vigilantes, aunque aseguran que la mayoría de las agresiones que se han producido han sido verbales, menos una de ellas en la que un grupo de chicos dio una "colleja a un conductor". Fuentes sindicales afirman que hay agresiones físicas, aunque reconocen que son leves. También se han producido lanzamientos de piedras. 

MUCHO TIEMPO DE ESPERA

Buena parte del problema se genera porque el tiempo de espera de los pasajeros es muy alta y cuando llega el vehículo los usuarios suben enfadados y lo pagan con el conductor, apuntan desde la empresa. Fuentes sindicales añaden que el fraude en esta línea también es alto.

TMB ha puesto en marcha un dispositivo "muy visual" para disuadir a los incívicos y evitar que se produzca ningún tipo de agresión. Por el momento la empresa de transporte mantiene el dispositivo de vigilancia. Según TMB, desde que hay vigilancia el descenso del fraude ha sido considerable.

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