En ocasiones, la realidad supera la ficción. Mientras unos estudiantes menores de edad practicaban deporte en el polideportivo de la Mar Bella (cerca de la playa, en el distrito de Sant Martí), un ladrón aprovechó para colarse en el vestuario y arramplar con todo lo que pudo.

El suceso tuvo lugar el pasado lunes cuando agentes de la Guardia Urbana detuvieron al sujeto: había robado 10 móviles, dos tabletas, dos tarjetas de transporte escolar y llevaba consigo dinero en efectivo.

UNA 'PILLADA' POR CASUALIDAD

Los agentes no pararon al autor del robo por su condición de sospechoso, sino porque cometió una infracción de tráfico con la bicicleta en la que se desplazaba.

Según ha detallado el cuerpo policial, mientras estaba siendo identificado, sonó uno de los teléfonos robados que guardaba en su riñonera. La patrulla se encargó de contestar a la llamada y fue entonces cuando los agentes se dieron cuenta de que provenía de una de las víctimas que denunciaba los hechos. El ladrón fue cazado y detenido in fraganti. Finalmente, los jóvenes recuperaron sus pertenencias. 

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