La ofensiva policial contra los carteristas del metro de Barcelona se ha intensificado en los últimos meses. Mossos d'Esquadra, Guardia Urbana y Policía Nacional actúan coordinados para presionar a los rateros. El objetivo es que los ladrones sientan el aliento de la policía en la nuca en todo momento y, en caso de órdenes judiciales pendientes, detener a estos delincuentes reincidentes.

El sindicato CSIF de la policía barcelonesa y SAP-FEPOL de mossos coinciden en señalar la "eficacia" de estos operativos. Sin embargo, el sindicato Sapol de la Urbana mantiene que la eficacia de estas redadas es "nula" debido a la tibieza de la ley con los ladrones reincedentes. Los sindicatos piden más medios y recursos para garantizar la seguridad de los agentes.

PERCEPCIÓN DE LA CIUDADANÍA

El secretario de Organización de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), Eugenio Zambrano, valora positivamente estos operativos. "El ciudadano percibe que la policía interviene, tiene una gran eficacia", resume. El líder sindical apunta a la importancia de realizar medidas preventivas y no reactivas. Estos controles, realizados con agentes de paisano que detectan a los ladrones conocidos por la policía y agentes uniformados, también son útiles para detectar armas blancas y sacarlas de la calle. 

Agentes de policía, durante el operativo contra los carteristas en el metro, en plena crisis de seguridad / EFE QUIQUE GARCÍA
Agentes de la Policía Nacional durante una redada / EFE

"Debemos generar la sensación de inseguridad al delincuente. Ahora ocurre lo contrario, el ciudadano tiene la sensación que en cualquier momento puede aparecer un delincuente", describe el agente de la Guardia Urbana. Los agentes solo pueden detener a aquellas personas que tengan órdenes de búsqueda y captura, si llevan alguna arma o si comprueban in situ la comisión de un delito. La ultima redada tuvo lugar este 14 de febrero y terminó con la detención de 19 personas, 18 de ellas en aplicación de la ley de extranjería.

LOS HURTOS CAEN UN 1,2%

Gran parte de los hurtos que se producen en Barcelona tienen lugar en el metro. En 2019 se registraron 139.713 hurtos en Barcelona, un 1,2% menos que en 2018. Muchos carteristas que actúan en los vagones del metro son extranjeros itinerantes que se desplazan por Europa para robar en diferentes lugares. Si los agentes detectan un ladrón que ha robado una cantidad superior a 400 euros la persona queda detenida al tratarse de un delito grave de hurto. En caso de un botín inferior, el delincuente es sancionado una multa aunque puede quedar arrestado en caso de no demostrar una dirección de un domicilio válida.

Desde Mossos d'Esquadra, la portavoz del sindicato SAP-FEPOL, Inma Viudes, señala que la presión policial "está funcionando" aunque se muestra crítica con las "condiciones peligrosas" en las que trabajan. En el interior del metro, los dispositivos de comunicación de los agentes no disponen de cobertura por lo que resulta imposible comunicarse entre ellos en situaciones de emergencia. Si necesitan apoyo, sigue Viudes, los agentes se deben comunicar con sus móviles.

MOSSOS UNIFORMADOS EN EL METRO

Viudes subraya lo "bien" que funciona la colaboración entre los tres cuerpos policiales. En Barcelona, la lucha contra los hurtos se concentra en los distritos de Ciutat Vella, Eixample y Sant Martí, los "tres ejes de delincuencia" de este delito en la capital catalana. 

Dos carteristas cruzan las vías del metro para escapar de la seguridad de Barcelona
Vigilantes de seguridad y carteristas en el metro

Actualmente, la presencia de los mossos en el metro se limita a agentes de paisano. Según Viudes, el cuerpo está sopesando la presencia de agentes uniformados, una medida que la portavoz sindical rechaza  enérgicamente. "Con la actual alerta 4 antiterrorista, los agentes serían dianas", alerta. 

SAPOL: 'LAS REDADAS SIRVEN DE POCA COSA'

La opinión del sindicato de la Guardia Urbana Sapol choca frontamente con la visión de CSIF y SAP-FEPOL. Para Jordi Rodríguez, portavoz de Sapol, éstas macroredadas tienen un "efecto mediático" importante aunque "sirven de poca cosa" y tienen una eficacia "casi nula". "En la práctica los delincuentes salen de comisaria el día después. Solo a los multireincidentes o los que tienen pendiente alguna orden de búsqueda ingresan en prisión y con la ley actual esto es prácticamente imposible", denuncia.

Rodríguez pide cambiar la ley y "endurecerla" para que estas intervenciones policiales se conviertan en un avance real para la seguridad pública y, de esta manera, "conseguir sacar de la calle a tantos delincuentes que se aprovechan de la debilidad de las penas del código penal".

Desde CSIF, Zambrano asegura que la Urbana participa en las redadas conjuntas gracias a la "presión" de este sindicato hacia el gobierno de Ada Colau. Para que estas operaciones sigan teniendo eficacia, sigue, estos controles deben ser continuos. "Esto ahora no ocurre, solo se actúa por reacción. Se necesitan más recursos", añade. Para el secretario general faltan más controles a pie de calle para que el delincuente ande siempre con temor a ser sorprendido.

MÁS CÁMARAS UNIPERSONALES

Zambrano recuerda una demanda que su sindicato viene exigiendo en los últimos años: la incorporación de pistolas táser y más cámaras unipersonales para los agentes. "La Policía Nacional y los Mossos d'Esquadra tIenen pistolas táser. ¿Acaso somos una policía inferior?", se queja."Nos enfrentamos a las mismas amenazas sin las mismas herramientas", explica.

El portavoz de CSIF señala que solo existen 150 cámaras que registran las operaciones policiales en un cuerpo de más de 3.000 agentes. Estas cámaras empezaron a funcionar en enero de 2019 y es una manera de dotar a los urbanos de mayor seguridad jurídicas ante posibles críticas que puedan suscitar sus actuaciones.