Said Ben Iazza se encuentra en prisión provisional desde hace casi tres años acusado de ayudar a los yihadistas que el 17 de agosto de 2017 asesinaron a 16 personas en Barcelona y Cambrils. Iazza, de 27 años, está aislado en la cárcel de Sevilla II de Morón de la Frontera, donde solo ha recibido una visita en tres años.

Su única actividad fuera de la celda son unos cursos de inglés. Su módulo de presos relacionado con delitos terroristas tienen un régimen cerrado, con una "limitación regimental” que le hace estar separado del resto de los presos por su propia seguridad.

UN PRESO NO CONFLICTIVO

Según ha podido saber la Agencia EFE a través de fuentes penitenciarias, los funcionarios lo definen como “un preso no conflictivo”, que no tiene relación alguna con el resto de los reclusos, y que en tres años solo ha recibido la visita de un tío, mientras que no ha acudido a vis a vis ni locutorios ni mantiene contacto alguno con familiares en el exterior.

Younes Abouyaaqoub, poco antes de cometer el atentado en las Ramblas / Atlas TV
Younes  Abouyaaqoub, el conductor asesino de La Rambla, antes del atropello masivo
 

Nacido en Marruecos en 1993, cuando se produjeron los atentados llevaba siete años en España, con distintas residencias, aunque se sabe que vivió en Barcelona entre 2011 y 2015, y desde entonces y hasta que se produjeron los atentados se encontraba en la localidad castellonense de Vinaroz.

AYUDA A LOS TERRORISTAS

Iazza trabajaba en una carnicería propiedad de sus tíos, y, según el auto del juez que ordenó su ingreso en prisión, facilitó su documentación a los autores de la masacre para comprar, el 12 de julio, 100 litros de peróxido de hidrógeno en un establecimiento de Tortosa (Tarragona).

El material fue trasladado en un vehículo que habitualmente utilizaba Ben Iazza, que le habría dejado, al igual que la documentación, a Younes Abouyaaqoub, conductor de la furgoneta que entró en la Rambla y atropelló a decenas de personas, y que fue abatido cuatro días después por los Mossos d'Esquadra en Subirats.

Después de comprar esos 100 litros, quince días después, Mohamed Hichamy y Youssef Aalla -ambos fallecidos- adquirieron, según la resolución del juez, 240 litros de peróxido de hidrógeno "aportando para ello, nuevamente, la documentación de Said Ben Iazza".

DE TESTIGO A SOSPECHOSO

El joven marroquí fue llamado por la Guardia Civil a declarar como testigo, y pocos días después era detenido, acusado de ser presunto colaborador necesario para la realización de los atentados. Said Ben Iazza es candidato a participar en un programa de “desradicalización violenta”, mediante el que se trabaja con presos con ideas radicales para intentar reconducir su postura, aunque solo podrá participar en el mismo cuando haya una sentencia firme contra él.

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