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En el número 31-33 de la calle Reina Amàlia de Barcelona, el temor se mezcla con el hartazgo. El simple gesto cotidiano de coger el coche se convierte en una pesadilla para decenas de vecinos. Desde hace unos ocho meses, el aparcamiento, propiedad del Ayuntamiento de Barcelona, se ha convertido en un refugio para los drogadictos de zona del Raval. En el interior de coches abandonados o en los rincones que ofrece el parking, los intrusos duermen, consumen, practican sexo y hacen sus necesidades.

Ningún vecino consultado por este medio quiere dar su nombre por miedo a represalias. Jorge, nombre ficticio, no se separa de su spray de pimienta. "Nunca sabes quién ni qué te encontrarás", justifica. El y otro vecino son los únicos que acceden al garaje utilizando las escaleras interiores. El resto de inquilinos lo evitan. Salen al pasaje que da a la plaza Folch i Torres  y utilizan la rampa por donde entran y salen los vehículos. Una maniobra que incumple las normativas que impone el Institut Municipal de l'Habitatge. Por ello, el organismo ha enviado cartas amenazando a algunos inquilinos con quitarles la plaza si no usan el acceso interior. 

LOS VECINOS, AGOTADOS

La paciencia de los vecinos se agota. Pagan 80 euros mensuales por un garaje impracticable y no entienden que el consistorio no resuelva el problema. Señalan, por ejemplo, el caso de un coche abandonado que hasta hace poco los consumidores utilizaban para drogarse. En su interior se acumula basura y alguna jeringuilla. Los intrusos duermen a la luz de las velas con el peligro que conlleva. Hace un mes, hicieron un fuego en el garaje que afectó a los contadores.

 

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Los drogadictos hicieron un incendio en el armario de los contadores
 

Los consumidores aprovechan que la puerta de acceso de los peatones, en la calle Lleialtat, está estropeada para colarse en el garaje con frecuencia. En la intimidad del aparcamiento, los ladrones también reparten el botín conseguido en las calles de Ciutat Vella. Los DNI, tarjetas de crédito y sanitarias abandonadas en el suelo revelan los robos cometidos. Los yonquis doblan los retrovisores de las motos para esnifar cocaína. Los vecinos también empiezan a ser víctimas de los robos. Hace unas semanas, cuatro personas esperaron a que saliera un joven del edificio para atracarle.

EL EFECTO DE LOS NARCOPISOS

La degradación y abandono del parking de Reina Amàlia es un efecto contagio más de la situación que vive el Raval, donde el tráfico de drogas es muy activo gracias a los narcopisos. Tras la última gran operación policial del pasado junio, estos puntos de venta han regresado con fuerza. Actualmente, la entidad Acció Raval cuenta unos 30. Un vecino avisa que la plaza Folch i Torres se empieza a vaciar de niños de un colegio cercano que utilizaban el espacio como patio. El lugar está siendo conquistado por consumidores de heroína.

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Resto de suciedad en los pasillos de acesso al aparcamiento 

"Tengo tres hijos, el mayor de 14 años, y me da pánico coger el coche", relata Raquel, nombre falso de una vecina que prefiere mantenerse en el anonimato. En el acceso de la calle Lleialtat, a menudo el olor a orín y excrementos impregna el aire. Uno de los vecinos registró hace unas semanas a a un hombre dormido con los pantalones bajados rodeado de suciedad. El consistorio contrató un vigilante de seguridad durante unas semanas, aunque el panorama no cambió demasiado.

SIN RESPUESTA DE L'INSTITUT

"La inacción de la administración es total", sigue Jorge. Los vecinos enviaron por escrito el 30 de enero una carta a la gerente de l'Institut Municipal de l'Habitatge, Àngels Mira, planteando diversas soluciones. De momento no han obtenido respuesta. "Nadie nos hace caso. No hay cámaras de seguridad, luz ni limpieza. Es un asunto de seguridad y salubridad", ilustra Raquel.

De momento y tras una reunión con el regidor de Ciutat Vella, Jordi Rabassa, los vecinos solo han arrancado el compromiso de una reunión el próximo 24 de febrero con los responsables de l'Institut, el mismo Rabassa, los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana. El presidente del distrito, Jordi Coronas (ERC) también se ha interesado por la situación y se ha reunido con los inquilinos.