Unas 400 personas malviven en asentamientos chabolistas en Barcelona. La mayoría viven en solares abandonados, en precarias construcciones de plástico, hierro, madera y restos de material reciclado. Un grupo de 49 personas reside desde hace décadas en naves okupadas. El denominador común de estos barrios flotantes es la precariedad y el inestable acceso a los servicios de la luz y gas. Son situaciones que ponen en riesgo la seguridad de los habitantes más vulnerables de la ciudad, una realidad tozuda que muestra las enormes desigualdades del sistema. El incendio mortal del miércoles en Badalona ha vuelto a destapar la cara más cruda de la exclusión y la pobreza.

La entidad Amics del Moviment Quart Món diferencia entre las pequeñas okupaciones en naves de la ciudad condal y el almacén del municipio del Besòs, en el que vivían alrededor de un centenar de personas desde hacía 12 años. En la última década, los grandes asentamientos de Barcelona han ido desapareciendo y dando paso, progresivamente, a la okupación en naves. La mayoría de chabolistas siguen viviendo en estos conjuntos de casas improvisadas, pero se han diseminado en pequeños campamentos, actualmente unos 70.

10 NAVES OKUPADAS

Diez naves industriales acogen a 23 familias de personas. Se hacen llamar ciganos (gitano en portugal). Rechazan pertenecer a la comunidad gitana y tienen mucho arraigo con Portugal. "Hay una reubicación constante que ya empezó hace muchos años con la construcción del 22@ y que se ha agravado en los últimos dos y tres años", explica Judith Escot, técnica de la asociación. Las okupaciones ilegales de naves se concentran en El Besòs i Maresme, La Pau y La Verneda y la Pau. La entidad también hace seguimiento en naves de Sant Adrià de Besòs y Barberà del Vallès.

La mayoría de estas personas, muchas empadronadas en Barcelona y con nacionalidad portuguesa, "pinchan" la luz para conseguir energía, una práctica de riesgo que podría originar un incendio. Hace dos semanas las llamas consumían una nave okupada del Besòs i Maresme habitada por una quincena de personas y una de ellas fue atendida por los servicios médicos tras inhalar humo. El regidor de Seguridad, Albert Batlle, rebajó este jueves la preocupación por la inseguridad de estas instalaciones porque "ninguno" de estos asentamientos tiene las "características" de la nave siniestrada en Badalona donde murieron tres personas y hubo nueve heridos graves, entre ellos cuatro críticos.

EL AYUNTAMIENTO REBAJA EL RIESGO

Consultado por este medio el Ayuntamiento de Barcelona insiste en que en estos momentos no existe "una situación como la de Badalona". El consistorio conoce la cifra de chabolistas, básicamente, por la intervención de sus trabajadores de los Servicios Sociales. No hay ningún listado ni un seguimiento que evalúe el riesgo de seguridad para estas personas. "No podemos entrar en estas naves. Sus ocupantes nos tienen que permitir la entrada", insisten desde el consistorio. Una circunstancia que avala Escot. "Es su casa, sería un delito de allanamiento de morada", asegura.

Vista del asentamiento chabolista del Fort Pienc desde la planta superior del mercado de Los Encants / G.A
Campamento chabolista en el Fort Pienc, delante de Los Encants, este septiembre / GUILLEM ANDRÉS

Las okupaciones de estas naves tienen procedimientos de desahucios abiertos sin fecha señalada. Son fincas en manos de bancos, explica la trabajadora de Amics del Quart Món, que destaca que los desahucios se han acelerado en los últimos años. "Puede parecer que en las naves no haya tanto peligro, pero en realidad toda están en peligro porque no hay luz o agua y deben hacer hogueras o calentar agua. Tienen materiales que pueden suponer un peligro para las familias", resume.

'MIERDA DE SOCIEDAD'

Desde CCOO del cuerpo de Bomberos de Barcelona critican con dureza la realidad chabolista actual de la capital catalana. "Menuda mierda de sociedad hemos generado para permitir que gente viva en estas condiciones. Es penoso que no tengamos capacidad para solucionar esto", denuncia Oriol Salvador, portavoz del sindicato de bomberos.

El sindicalista señala que en caso de incendio la evacuación es mucha más sencilla en un solar abandonado. Una nave cerrada y con diversas plantas dificulta las tareas de rescate como ha demostrado el suceso del miércoles en Badalona. "Por otro lado, los asentamientos en terrenos como solares presentan más peligro porque toda la estructura es de plástico, ropas y otros materiales", asegura. Salvador considera que "todos podríamos hacer más" para evitar que centenares de personas vivan en la miseria absoluta. 

DRAMA EN LA BARCELONETA

Este verano, el barrio de La Barceloneta reveló, de nuevo, la cara de la precariedad con otro incendio mortal que causó la muerte de otras tres personas. Eran tres ciudadanos del Pakistán, en situación irregular, que intentaban empezar una nueva vida en Barcelona. Las baterías de litio de las bicitaxis originaron el fuego que devoró una pequeña vivienda en la que vivían siete personas. En 2014, otro incendio en la calle Álava de Barcelona devastó dos camiones y una chabola. Pero el precedente más negro de incendios en chabolas tuvo lugar el 9 de abril de 2012 cuando un incendio mató a cuatro personas de nacionalidad rumana en un solar abandonado de la calle de Bilbao

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