Los Mossos d'Esquadra detienen a un hombre durante la operación Coliseo / G.A
Los Mossos d'Esquadra detienen a un hombre durante la operación Coliseo / G.A

Jerarquía criminal en el Raval: Así se organizaba el clan de los narcopisos

La mafia pakistaní descabezada el pasado octubre se estructuraba en cinco niveles operativos

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El aguador era el eslabón más bajo de la cadena, pero su papel era clave para engrasar la maquinaria criminal que vendía droga en el Raval. Apostado en un lugar estratégico, avisaba a sus superiores de la presencia de la policía. Por encima del aguador, la cadena de mando del clan pakistaní desmantelado el pasado octubre en la operación Colisseo se organizaba en cinco niveles de jerarquía, como señalan fuentes jurídicas a Metrópoli Abierta.

La investigación policial empieza a andar a mediados de 2019 con seguimientos y escuchas telefónicas a un grupo de traficantes. En agosto de ese año, la policía detecta a un clan de origen rumano que empieza a ocupar el lugar de un clan paquistaní desarticulado dos meses atrás en la operación Suricata, otra gran redada a cargo de Mossos d'Esquadra, Policía Nacional y Guardia Urbana. Las redes del narcotráfico se regeneran rápido en las callejuelas de Ciutat Vella. Los proveedores son otro grupo de personas, originarias también del país asiático.

PROVEEDORES NIGERIANOS

Los investigadores identifican un "nivel superior" ajeno al grupo principal y formado por un grupo de ciudadanos nigerianos que proveían de droga al clan. Les vendían cantidades de 200 hasta 400 gramos de sustancias, principalmente, cocaína y heroína. Los cuerpos policiales también requisaron 2,3 kilos de MDMA y 350 plantas de marihuana.

La rama paquistaní del entramado estaba dirigido por un hombre desde prisión. Por debajo, cuatro personas ejercían de líderes ordenando la compra y venta de la mercancía, el precio, la calidad, la cantidad, la recaudación y el control de la actividad de cada miembro. El tercer nivel de jerarquía lo ostentaban los lugartenientes o responsables. Eran media docena de miembros, muy cercanos a los líderes, que recogían personalmente la droga o el dinero y custodiaban los pisos donde era almacenada. También vendían mercancía a proveedores más pequeños.

Furgonetas de los Mossos durante la operación Colisseo en el Raval / G.A
Furgonetas de los Mossos durante la operación Colisseo en el Raval / G.A

LA 'MULA'

El 14 de octubre de 2019 Mossos d’Esquadra y Policía Nacional cruzan información sobre un grupo criminal que se dedicaba a la trata de seres humanos para traficar con drogas y cometer otros hechos delictivos. La Guardia Urbana de Barcelona se uniría a una investigación que culminaba el 7 de octubre de 2020 con la detención de 60 personas –la mayoría en Barcelona–, registro de pisos y el decomiso de 7 kilos de cocaína y heroína y plantas de marihuana. Veinte personas ingresarían en prisión provisional en octubre acusados de pertenencia a organización criminal y tráfico de drogas.

El reparto de las sustancias entre los diferentes puntos de venta y narcopisos lo ejercía un nivel intermedio de la mafia: el correo o mula. Los investigadores detienen a un hombre que enlaza a todos los diferentes grupos. Dos clanes de origen rumano formaban el escalafón más bajo del entramado. Eran las personas que vendían directamente las dosis al destinatario final: el consumidor. La venta tenía lugar en el interior de los edificios y en la calle. También formaban este grupo otros traficantes de otras nacionalidades.

750.OOO EUROS EN DROGA

Durante la operación Colisseo un millar de policías invaden el Raval desde primera hora de la mañana. Muchos de los arrestados desfilan ante las cámaras en dirección a los furgones policiales hasta el mediodía. Gran parte de la droga incautada es cocaína y heroína, pero los agentes también localizan éxtasis y metadona, que los toxicómanos usan en sustitución de la heroína. La mercancía requisada ese día en Ciutat Vella tiene un valor en la calle de 740.000 euros. Solo en marihuana los traficantes dejan de ingresar 210.000 euros.

Un detenido durante la redada policial del 7 de octubre de 2020 / G.A
 Un detenido durante la redada policial del 7 de octubre de 2020 / G.A

EL CAPTADOR

La labor de los clanes rumanos, los vendedores, es compartida por el captador. Se les puede ver en un punto fijo de la calle tanteando a posibles compradores. Cuando el acuerdo se cierra, el captador se marcha en busca de la papelina con la droga hasta los llamados pisos guardería, donde se almacena la sustancia. Como medida de precaución, llevan poca cantidad encima por si es registrado por un policía. Su salario se fija en función de las ventas.

EL FINANCISTA

Por último, el clan dispone de un financista, una persona que se encarga de facilitar los recursos financieros y logísticos necesarios para operar. De la interceptación de llamadas, la policía llega a la conclusión que este rol lo desempeña una mujer. Sobre ella recae una gran responsabilidad: gestionar los grandes ingresos económicos que produce la droga.

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