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Un asesino confeso ha aceptado 20 años de cárcel por haber matado a su pareja, que lo había denunciado en dos ocasiones por maltratos, asestándole hasta 60 puñaladas. El criminal ocultó el cadáver en el margen de las vías del tren bajo la Ronda de Litoral, a la altura de Sant Adrià de Besòs.

La defensa del acusado, en prisión provisional y cuyo caso iba a juzgar un jurado popular de la Audiencia de Barcelona, ha llegado a un acuerdo de conformidad con la Fiscalía por el que aceptan también indemnizar a la hija menor de la víctima con 150.000 euros, a la hermana con 90.000 euros y a la abuela con 50.000 euros.

ATAQUE "DESPIADADO, VIL Y DESPROPORCIONADO"

El crimen se remonta a diciembre de 2017 y fue resultado de un ataque "despiadado, vil, desproporcionado y totalmente desafecto y apático al dolor y sufrimiento" de la víctima.

La fallecida recibió todas las puñaladas en vida, tal como recoge el informe fiscal aceptado por el asesino, y mantenía una relación sentimental estable con el agresor desde hacía nueve meses.

GOLPEADA EN 60 OCASIONES

Durante el transcurso de la relación, la víctima sufrió insultos y menosprecios, que la llevaron a denunciar a C.S.T en dos ocasiones a lo largo del mes de noviembre, pero que no evitaron que el 24 de diciembre, en un lugar próximo a las inmediaciones de la vivienda del condenado, en Sant Adrià de Besòs, este la apuñalara.

Lo hizo golpeándola "repetidas y reiteradas ocasiones" tanto en sus extremidades superiores como en la cara, llegándole a asestar 60 puñaladas con un objeto sin punta ni filo que no ha sido identificado en los brazos el tórax, el rostro y el cuello.

EL ASESINO OCULTO EL CADÁVER

Tras el crimen, C.S.T., condenado por un delito de asesinato y otro de maltrato, se deshizo del cadáver ocultándolo en el margen de las vías del tren bajo el puente de la salida 26 de la carretera B-20, en un punto ubicado a escasos 200 metros de su propio domicilio.

Sin embargo, la noche del día después, el cuerpo sin vida fue descubierto, semienterrado, por unos vecinos de la zona, que alertaron a la policía.

El condenado padece esquizofrenia causada por el consumo prolongado de drogas, a las que tiene adicción, pero ese trastorno no le ha mermado ni limitado, de acuerdo con el fiscal, su capacidad para decidir sobre sus actos o entender la dimensión de los mismos.

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