La primera sospecha saltó en octubre de 2019 en una de las oficinas de Barcelona donde la Policía Nacional expedita el DNI. Un hombre de origen bengalí pidió un duplicado del documento porque, supuestamente, lo había perdido en Bangladesh tras una visita a su país. Los rasgos físicos del individuo no coincidían con la fotografía del pasaporte, que resultó ser falso. A raíz de este caso, la policía inició una investigación con seguimientos, pinchazos telefónicos, registros y una decena de detenciones. Los agentes lograban desarticular a un grupo criminal dedicado a falsificar pasaportes y otros documentos para ciudadanos de Bangladesh con un objetivo: obtener la nacionalidad española de manera fraudulenta. Así lo hicieron con 56 personas.

Meses de trabajo policial desenmascararon una mafia internacional asentada en la provincia de Barcelona y con ramificaciones en otros países como Reino Unido y Bangladesh. El supuesto líder de la mafia vivía en Santa Coloma de Gramanet, concretamente, en el barrio de Fondo y enviaba documentación falsa a los "clientes / víctimas" de esta organización, como describe la Policía Nacional en la investigación del caso a la que ha tenido acceso Metrópoli Abierta. El clan ofrecía a ciudadanos extranjeros en situación irregular la posibilidad de regularizar su situación administrativa con pasaportes falsos.

FALSOS PADRES

Mediante estos documentos se creaban familias ficticias formadas por el inmigrante que aspiraba a obtener la nacionalidad y, en muchas ocasiones, un padre falso, que era una persona originaria de Bangladesh con nacionalidad española y que cobraba por simular ser el progenitor. Lo revela, en parte, uno de los estafadores al inicio de la investigación llevada a cabo por la UCRIF (Unidad Central de Redes de Inmigración y Falsificación de Documentos). La víctima admite a los agentes que ha mentido sobre su nombre, que ha entrado en espacio Shenguen de manera ilegal a través de Italia con un pasaporte de otra persona por el que ha pagado 8.000 euros. Añade que el cabecilla de la mafia le ofrece obtener la ciudadanía española por 15.000 euros más.

 

El barrio de Fondo de Santa Coloma de Gramenet donde vivía el cabecilla del clan / G.A
El barrio de Fondo de Santa Coloma de Gramenet donde vivía el cabecilla del clan / G.A

 

Todos los pasaportes fraudulentos interceptados repetían un patrón. Son modelos antiguos, hechos a mano, un modelo de pasaporte que Bangladesh dejó de expedir en 2015 para substituirlos por un pasaporte mecanizado. Los pasaportes con fecha posterior a ese año y que reúnen esas características son, por tanto, falsos. Fueron confeccionados expresamente para simular relaciones familiares inexistentes entre los colaboradores del clan y los "clientes". El empadronamiento en las oficinas municipales es una de las gestiones que realizan para conseguir documentos españoles.

ROLES

La Policía Nacional detectó tres perfiles claros dentro de esta mafia jerarquizada. El conseguidor / falsificador confeccionaba los documentos falsos originarios de Bangladesh, principalmente, pasaportes y certificados de matrimonio, nacimiento y defunción. El captador tenía la misión de localizar a ciudadanos españoles originarios de Bangladesh para que simularan ser padres de los clientes / víctimas de la organización. Por último, los falsos padres, que residen en España y Londres, simulaban una relación entre padre e hijo, lo que les daba derecho a solicitar la nacionalidad española por opción. También realizaban otras gestiones como los empadronamientos o ejercen de traductores porque sus presuntos hijos no hablan castellano.

Los investigadores relatan las grandes "dificultades" que se encontraron durante la investigación. Uno de los motivos son las numerosas y fuertes medidas de seguridad que toman los delincuentes ante una posible investigación. En medio de la calle, por ejemplo, realizan giros repentinos, giran la vista 360º y cambian de sentido, complicando las labores de seguimiento de los policías de paisano, que en varias ocasiones abandonan por temor a ser descubiertos. Las reuniones en casas y lugares cerrados como mezquitas o centros culturales musulmanes hacían imposible realizar estos seguimientos.

CONTRAVIGILANCIA

Los investigados realizaban labores de contra vigilancia. Antes de cualquier reunión entre ellos supervisaban el lugar para asegurarse que no hay presencia policial. Es habitual el uso de varios teléfonos y tarjetas telefónicas que cambian continuamente  "con el objetivo de obstaculizar al máximo una posible investigación policial".

Localizar a las víctimas resulta complicado y, cuando lo hacen, muchos se niegan a declarar ante la policía al creer que la mafia les ha ayudado y que les deben lealtad. Los pocos que sí declaran, como testigos protegidos, "muestran un temor patente ante el peligro que correría su integridad física e incluso su vida si la organización criminal tuviese conocimiento de ello", señalan los agentes.

El clan mafioso cobraba entre 150 euros y 15.000 euros por cada proceso de nacionalidad, dependiendo de si la persona ha solicitado un documento falso con sus datos o si se lleva a cabo la confección de una pareja de hecho fraudulenta o de complacencia, o si se consigue la nacionalidad española por opción. Los agentes calculan que durante dos años, el grupo ha ganado unos 840.000 euros.

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