Así quedaron los vehículos accidentados en el siniestro de Badalona el 6 de marzo de 2020 / CEDIDA
Así quedaron los vehículos accidentados en el siniestro de Badalona el 6 de marzo de 2020 / CEDIDA

Condenado a cinco años y medio el kamikaze que mató a una pareja en Badalona

Conducía borracho y drogado, por encima de la velocidad permitida, en contradirección y sin puntos en el carné

Periodista
Actualizado: 19/01/2022 19:32 h.

La Audiencia de Barcelona ha condenado a cinco años y nueve meses de cárcel al conductor kamikaze que en marzo de 2020 provocó la muerte de una pareja de motoristas cuando circulaba ebrio y drogado, a velocidad excesiva, en contradirección y con los puntos del carné retirados por las calles de Badalona.

Además, el tribunal prohíbe al procesado, Jordi P., conducir vehículos a motor durante siete años y acuerda que permanezca en la cárcel hasta que cumpla la mitad de la condena. Asimismo, fija indemnizaciones que suman 399.062 euros para los tres hijos de la pareja fallecida, y otra de 12.635 euros para el conductor de un vehículo que circulaba tras la moto y que, a consecuencia de la colisión, sufrió heridas que le han dejado dolores crónicos como secuelas.

ALCOHOL, COCAÍNA Y CANNABIS

Según cree probado la sentencia, hacia las 20:30 horas del 6 de marzo de 2020 el condenado conducía un coche, que le había dejado un amigo, por la calle del Maresme, bajo los efectos del alcohol –presentaba un índice de 0,68–, la cocaína y el cannabis, lo que "mermaba sus facultades psicofísicas, con la consiguiente lentitud de reflejos y reducción del campo visual". Al percatarse de la presencia de un vehículo policial que circulaba detrás, el conductor empezó a circular invadiendo el sentido contrario durante un trayecto de 200 metros y "omitiendo las más elementales medidas de precaución", sostiene la Audiencia.

INTENTÓ HUIR DE LA POLICÍA

En un momento dado, el coche giró por la avenida Alfons XIII "en contradirección, en zigzag, sin respetar los semáforos en rojo", lo que obligaba al resto de vehículos a frenar bruscamente y a los peatones a saltar para evitar ser arrollados. En su temeraria conducción, llegó a poner el vehículo a 133 kilómetros por hora en unas calles donde el máximo permitido es de 50. De esa forma, giró bruscamente por la calle Joan XXIII, invadiendo de nuevo el sentido contrario, y colisionó frontalmente con la moto en la que viajaba la pareja fallecida, a la que arrastró hasta chocar con el automóvil que circulaba detrás.

Tras la colisión, agrega la Audiencia de Barcelona, el conductor y un amigo al que llevaba de copiloto "salieron precipitadamente del vehículo, corriendo cada uno en una dirección" y, cuando la policía se disponía a detenerlo, el procesado "forcejeó, realizando aspavientos e intentando zafarse" de los agentes, que finalmente lo arrestaron.

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