Un intento de robo en un piso de la Barceloneta terminó el pasado agosto con el ladrón detenido por los Mossos d'Esquadra tras una trepidante persecución entre el inquilino de la vivienda, un joven de 23 años, y el delincuente, de edad parecida. Los hechos tuvieron lugar sobre las 06.00 en una primera planta de un edificio de viviendas del barrio marítimo. En el piso vive un hombre con su hijo, pero en ese momento solo se encontraba el joven, que estaba viendo la televisión. 

El chico escuchó ruidos en el salón y cuando se acercó vio a otro hombre rebuscando objetos.  Al encontrarse cara a cara, el ladrón le amenazó con unas tijeras, pero, lejos de infundirle miedo, el inquilino se abalanzó sobre el delincuente empezando un enfrentamiento, según cuenta el padre a este medio. Instantes después, el delincuente "saltó de cabeza" por el balcón huyendo de los golpes que le propinaba el inquilino.

A LA CARRERA SEMIDESNUDO

El hombre cayó al suelo y siguió corriendo calle abajo. Mientras, el joven, que en ese momento se encontraba en calzoncillos y descalzo, salió a la carrera tras el rufián después de bajar por las escaleras interiores del edificio y salir por la puerta. El joven logró alcanzar al ladrón y reducirlo hasta la llegada de la policía. Una patrulla de los mossos llegó al lugar, detuvo al individuo y agradeció la captura del ladrón, pues contadas son las ocasiones en que los agentes logran cazar a un ladrón poco después de actuar.

Los agentes arrestaron al individuo por un robo con violencia y comprobaron que el hombre había robado poco antes, de madrugada, en otro piso del Born. El botín consistía en una maleta con objetos de valor y un patinete eléctrico con el que el ladrón había llegado al piso de la Barceloneta que pretendía saquear.

SEGUNDO ENCONTRONAZO

Fueron esas pertenencias robadas las que provocaron su captura. Poco después de huir por el balcón, decidió regresar sobre sus pasos para recuperarlas, sin saber que el joven con el que se había topado instantes antes iba en su búsqueda. Tras correr un par de calles, el chico se encontró de nuevo con el ladrón, ya subido en su patinete, logró derribarlo contra el suelo y lo sujetó hasta la llegada de la policía.

A causa de la persecución descalzo por la calle, el joven sufrió heridas leves en los pies en forma de ampollas. Gracias a la persecución del joven, las víctimas del primer robo recuperaron sus efectos personales. El individuo acumulaba numerosos antecedentes por hechos similares.

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