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La familia de la bibliotecaria de Sentmenat (Barcelona) Helena Jubany ha presentado formalmente el escrito de solicitud de reapertura de la causa judicial por el asesinato de la joven de 27 años, encontrada muerta en Sabadell hace 19 años.

La última vez que se la vio con vida fue el mediodía del 30 de noviembre de 2001. Dos días más tarde, un vecino localizó el cuerpo sin vida de la joven, desnudo y con varias quemaduras, en el patio interior de un bloque de pisos del Eixample de la capital vallesana.

CASO SOBRESEÍDO

El juez de ese momento sobreseyó el caso en 2005 sin aclarar la autoría del crimen y la familia siempre ha denunciado que la instrucción estuvo plagada de errores.

Pero ahora, el entorno de Jubany, que sigue clamando justicia para Helena, se le acaba el tiempo. De no reabrirse el caso ya, los hechos prescribirán el próximo año, en 2021, para cualquier persona relacionada con el asesinato que no hubiese sido investigada durante la primera instrucción. Para los que ya estuvieron imputados el plazo llega hasta 2025.

¿ASESINATO O SUICIDIO?

Jubany murió la madrugada del 2 de diciembre de 2001, después de dos días desaparecida. Su cuerpo fue tirado desde una azotea, completamente desnudo y lleno de quemaduras.

Al principio, la policía trabajó con la posibilidad de que se hubiera suicidado. Una teoría que quedó descartada cuando la autopsia reveló una gran cantidad de benzodiazepinas en su organismo, hasta 35 veces superior a la dosis terapéutica. Estaba en estado comatoso cuando la arrojaron desde la última planta.

UN CRIMEN PERTURBADOR

La muerte de la joven, además, está rodeada de muchos misterios. Tres meses antes del crimen, Jubany recibió dos cartas anónimas acompañadas de bebidas adulteradas con somníferos.

Las anónimas presentaban dos tipos de caligrafía diferentes y, en sus escritos, aparentemente amigables y “bromistas”, se hace referencia a la Unión Excursionista de Sabadell, de la cual Jubany formaba parte.

SUICIDIO DE LA SOSPECHOSA

Los principales sospechosos fueron, precisamente, los amigos de la joven del entorno la Unión Excursionista de Sabadell. Además, en el edificio donde se encontró el cuerpo vivían dos de los investigados, Montserrat Careta y Santi Laiglesia.

Careta llegó a entrar en prisión provisional como posible autora del homicidio, pero acabó suicidándose en la celda. Antes de quitarse la vida escribió: “Soy inocente porque no causé la muerte de Helena y, para ser homicida, hace falta ser el ejecutor de una muerte. Me voy con la conciencia tranquila”.

OTROS INVESTIADOS

También entró a prisión Ana Echaguivel, como cómplice de asesinato, pero terminó puesta en libertad. El juez concluyó que no existían indicios suficientes para imputarle el homicidio. Fuentes policiales aseguraron que se requerían dos personas o alguien extremadamente fuerte para lanzar el cuerpo de Jubany a peso muerto por la azotea.

También quedó libre de responsabilidades Santi Laiglesia que, aunque se le investigó, nunca llegó a ser detenidos por estos hechos. Ni tampoco se le realizó ningún examen caligráfico para saber si había sido uno de los autores de los anónimos.

UN ASESINATO MEDIÁTICO

El caso de Jubany siempre fue extremadamente mediático por la crueldad con la que se trató a la joven y por las personas investigadas, relativamente conocidas en la ciudad de Sabadell. El pasado setiembre de 2019, el programa Crims de TV3 recuperó la historia del caso reavivando la sensación de injusticia e impunidad.

La familia y el entorno de Helena crearon una web sobre la vida de la joven y publicaron un manifiesto en el que pedían justicia antes de que el caso prescriba definitivamente. También pusieron en marcha una campaña para recaudar 9.000 euros para cubrir los gastos de la reapertura de la investigación, que ya ha obtenido más de 20.000 euros.

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