El sonido de las balas no es nuevo en La Mina (Sant Adrià de Besòs), pero la sucesión de dos tiroteos en cinco días la semana pasada ha activado todas las alarmas. Existe preocupación en el Ayuntamiento de la ciudad metropolitana. Mucha más entre los 10.372 habitantes de un barrio que estos días lidia con una sensación de gran inseguridad. Muchos evitan salir a la calle por miedo a cruzarse con otro enfrentamiento armado y poner en riesgo su vida, según relatan fuentes vecinales a Metrópoli. El choque ha provocado el destierro temporal de decenas de miembros de la familia de los Perejiles.

El martes, una discusión entre dos jóvenes menores de edad propició un tiroteo cruzado entre miembros de dos familias: los Perejiles y los Lisardos. Un chico de la primera golpeó a otro menor de la segunda, sufriendo graves heridas en la cara. Algunos familiares bajaron a la calle para pedir explicaciones por lo sucedido. Lo hicieron armados con pistolas. Enfrente, miembros de la otra familia, también armados, les esperaban. Alguien disparó primero y las balas empezaron a retumbar en la calle de Venus. Se escucharon, al menos, una decena de tiros.

TIROS AL AIRE

Una bala impactó en el brazo de un hombre de unos 60 años que se recupera favorablemente. Minutos después de los balazos, las mismas fuentes aseguran que se vieron a algunos hombres llevando fusiles de asalto tipo metralleta que no se llegaron a usar. El sábado no hubo heridos. Los tiros se dispararon al aire, probablemente para marcar territorio. De nuevo, efectivos de los Mossos d'Esquadra acudieron al lugar y recogieron varios casquillos de bala.

En La Mina se mezcla el miedo y el hartazgo por unos episodios que perturban la convivencia de una zona marcada por el estigma del tráfico de drogas y con una alta presencia de armas. "Aquí se ha normalizado llevar armas. Es muy fácil comprarlas", explica un vecino que evita revelar su identidad. Este residente explica que el barrio se siente abandonado por la administración y pide presencia policial continuada para evitar nuevos tiroteos. 

MEDIADORES

El pasado 10 de septiembre, la alcaldesa de Sant Adrià de Besòs, Filo Cañete, también pidió más presencia de Mossos d'Esquadra en una reunión con el consejero de Interior, Joan Ignasi Elena, y el director de la policía catalana, Pere Ferrer. "Hemos de actuar de inmediato para restaurar la tranquilidad en el barrio de La Mina. Los vecinos y vecinas no son merecedores de estas problemáticas. He planteado un plan de choque pero con continuidad en el tiempo solicitando más efectivos en la comisaria de La Mina", escribió la alcaldesa socialista en Twitter.

Algunos mediadores de la comunidad gitana han intentado poner paz en este nuevo conflicto entre clanes. Los intentos de llegar a un acuerdo no evitaron la repetición de un segundo tiroteo. De momento, el enfrentamiento ha provocado el exilio de varias familias relacionadas con los Perejiles. 

EXILIO MASIVO DE 2016

En 2016, el homicidio de un joven de 28 años del clan de los Baltasares a manos de otro hombre del clan de los Pelúos ya desencadenó en otro exilio, en esa ocasión masivo. El crimen provocó la marcha de unas 500 personas. Muchas regresaron a los pocos meses, pero otras tardaron en poder volver a sus casas. Desde La Mina advierten que la situación puede cambiar en cuestión de horas y que se podría llegar a un acuerdo de paz que permitiría la vuelta de estos vecinos a sus casas.

Este domingo, algunos vecinos denunciaban en las redes sociales un tercer tiroteo. A los policías de la comisaría del barrio, sin embargo, no les consta que se haya producido otro incidente similar. Desde el barrio de Sant Adrià lamentan los autores de estos incidentes no tengan consecuencias. "El uso de esta violencia les da el prestigio del miedo que infunden a los vecinos". 

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