Dos mossos d'esquadra cantaron esta madrugada en el barrio Gòtic de Barcelona el código 33, una llamada de emergencia que la policía catalana reserva para situaciones de extrema gravedad. Lo usaron los agentes en Vic cuando una turba atacó la comisaría. En 2019, durante los disturbios de la plaza de Urquinaona tras la sentencia del procés, también activaron el código. Este sábado, un mosso ha reclamado refuerzos cuando estaba siendo agredido por un grupo de violentos y alguien le ha intentado arrebatar su pistola reglamentaria.

Ha ocurrido sobre las 06.00 horas en la calle de Escudellers. Una dotación policial acudió a este este punto de Ciutat Vella porque un hombre había sufrido una herida en la cabeza. La víctima ha señalado a los agentes el agresor que lleva una botella de cava en la mano. Una mossa se ha acercado para quitarle la botella y el individuo la ha golpeado con el codo en la cara. 

El compañero de la agente ha intervenido para defender a su compañera y, de golpe, un "grupo muy numeroso" de personas se  han abalanzado sobre él y le han dado un puñetazo en el pómula y en el labio. Policía y agredidos han rodado por el suelo y, en ese momento, alguien ha intentado quitarle el arma, según relatan fuentes policiales.

PATADAS

El policía evitó como pudo que le quitaran la pistola mientras recibía patadas de varias personas que aprovecharon la situación para atacar al funcionario. El mosso canta "33" y varios coches patrulla acudieron hasta la calle de Escudellers. Cuando llegaron, sin embargo, los agresores ya se habían dispersado. Las mismas fuentes señalan un bar conflictivo ubicado en esa misma calle como la fuente del problema y piden una actuación sobre el local.

Un joven se pone una de los armillas policiales robadas de un coche de la Guardia Urbana / EUROPA Y REDES SOCIALES

Existe mucho malestar entre la plantilla de los mossos que ven como aumentan los ataques a la policía. Hace solo unas semanas, los disturbios de la Mercè se saldaron con 70 detenidos y varios heridos, entre ellos algunos policías. Durante esa noche, tres coches policiales fueron atacados y los violentos robaron dos almillas de la Guardia Urbana. Una de ellas apareció en Calella de Mar.

Pocos días del fin de esa noche caliente en plaza de Espanya se vivieron unas escenas insólitos en la localidad de Tiana (El Maresme) cuando una decena de mossos y policías locales huían de otra turba formada por 40 jóvenes que les lanzaban botellas de cristal.

 

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