Un joven se pone una de los armillas policiales robadas de un coche de la Guardia Urbana / EUROPA Y REDES SOCIALES
Un joven se pone una de los armillas policiales robadas de un coche de la Guardia Urbana / EUROPA Y REDES SOCIALES

De Barcelona a Calella: el viaje del chaleco policial robado en la Mercè

El robo de dos armillas antibalas durante los disturbios de plaza Espanya sintetizan la pérdida de autoridad de la policía

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Actualizado: 29/09/2021 10:34 h.

Los graves disturbios del pasado sábado durante las fiestas de la Mercè empezaron con un apuñalamiento. Agentes de paisano de la Guardia Urbana de Barcelona y una ambulancia acudieron al paseo de Maria Cristina para atender al herido. Alguien detectó a los dos coches camuflados de la policía y una muchedumbre los destrozó y quemó. Antes, los violentos robaron dos chalecos antibalas de uno de los vehículos. El episodio, grabado y publicado en las redes sociales, sintetiza la violencia ejercida esa madrugada contra la policía y una sensación cada vez más extendida entre los funcionarios: la pérdida de autoridad de los agentes.

La violencia desatada en el macrobotellón que reunió a más de 40.000 personas se saldó con 66 detenidos, 40 heridos (13 por arma blanca) y destrozos en el Palau de Congressos y en más de una decena de comercios de Sants. Muchos actos vandálicos los protagonizaron jóvenes procedentes de fuera de Barcelona y el área metropolitana. Así lo explican fuentes policiales que desvelan el curioso trayecto de una de las almillas de la urbana sustraídas. Una de las protecciones apareció en Sants, pero el otro viajó hasta un punto indeterminado entre Calella de Mar y Pineda de Mar, a 50 kilómetros de la Ciudad Condal.

DOS COMISARÍAS, EN EL PUNTO DE MIRA

El portavoz de CCOO de la Guardia Urbana, Jordi Gallart, apunta a grupos de personas que aprovechan cualquier situación para "hacer daño". El policía recuerda que las celebraciones del Barça en La Rambla también han reunido a pequeños grupos de delincuentes que aprovechan las aglomeraciones para robar y provocar destrozos. "No hay que criminalizar a todos los jóvenes", subraya Gallart, recordando que la inmensa mayoría de los concentrados se mantuvieron al margen de los actos vandálicos.

Desde UGT, J.F Rodríguez explica que tampoco es la primera vez que se viven grandes concentraciones en el paseo de Maria Cristina, aunque los incidentes siempre se habían limitado a episodios etílicos por exceso del consumo de alcohol y algunas peleas. 

 

Fuentes policiales explican que un intento asalto a la comisaría de mossos de plaza Espanya provocó la movilización de unidades de la Brimo (antidisturbios) hacía el centro policial, dejando desprotegido uno de los flancos. Esta situación provocó que varios violentos atacaran, al menos, a un coche de la Urbana que se quedó detenido recibiendo una lluvia de golpes por parte de una decena de jóvenes hasta la llegada de policías de la UREP, con cascos, escudos y porras. La marcha de los mossos dejó a la línea de la Urbana en solitario, defendiendo el paseo. "Tuvieron que contener a los violentos, era imparable. No entraron en la comisaría, pero con los coches hicieron lo que quisieron", comenta Jordi Rodríguez (Sapol)

Las imágenes de los lanzamientos de botellas y quema de vehículos y contenedores en la calzada se hicieron virales con rapidez. Según el relato de Rodríguez (UGT), la gravedad de lo sucedido fue aun mayor. "Muchas veces se dice que una imagen vale más que mil palabras, pero los agentes que estuvieron allí me han dicho que la noche fue más violenta de lo que transmiten los vídeos", cuenta el portavoz. 

PETICIÓN DE DIMISIÓN DE COLAU Y BATLLE

Eugenio Zambrano, portavoz de la Central Sindical Independiente de Funcionarios (CSIF) señala que la presencia de personas de fuera de Barcelona es normal durante las fiestas de la Mercè. Pocas horas después de los disturbios, el sindicato pedía la dimisión de la alcaldesa Ada Colau, el teniente de alcalde de Seguridad, Albert Batlle y el jefe de la Guardia Urbana, Pedro Velázquez, por su gestión al frente de lo que considera "terrorismo urbano". La agrupación de trabajadores reclama que existe una "dejación de funciones" por parte del Gobierno municipal que debería ser "objeto de investigación por parte de la Fiscalía de Barcelona".

El director de los Mossos d'Esquadra, Pere Ferrer, explicaba este fin de semana que los autores de los actos vandálicos son "grupos reducidos de delincuentes muy oportunistas". Gallart (CCOO) pone en duda de que la posible reapertura de las discotecas suponga una solución. "Es un tema económico y social", apunta el portavoz. Para Gallart las peticiones de disolución de los antidisturbios de la Brimo por parte de la CUP y la intención de disolver a la UREP de la Guardia Urbana como prometió Ada Colau antes de ser elegida alcaldesa genera una tendencia que a ojos del público lastra la autoridad de la policía.

Un coche de la Guardia Urbana vigila en plaza Espanya / EUROPA PRESS
Un coche de la Guardia Urbana vigila en plaza Espanya / EUROPA PRESS

 

"LOS POLICÍAS SE SIENTEN PERSEGUIDOS"

"Quién protegería los edificios si no estuviera la UREP? Los agentes se dan cuenta de que todas sus actuaciones son vigiladas y criticadas. No se sienten valorados y se sienten perseguidos", comenta Gallart. Rodríguez (UGT) cree que "a toro pasado" un cierre perimetral de los alrededores de la plaza de Espanya como se hizo el día siguiente podría haber evitado los alborotos. 

Para el portavoz del sindicato de Sapol, la falta de respeto a la policía es una tendencia al alza. "Hay una impunidad total. Los jóvenes han crecido viendo que nunca hay consecuencias para los ladrones reincidentes o a las agresiones sexuales de las manadas. Les sale muy barato. Nos enfrentamos a un problema social.", opina. Los 22 detenidos de esa misma madrugada eran chicos muy jóvenes, algunos rozando la mayoría de edad, y sin antecedentes.

 

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