Un recluso de la prisión de Quatre Camins, en la Roca del Vallès, ha arrancado de un mordisco la falange de un dedo de la mano izquierda a un funcionario, según ha denunciado este miércoles el sindicato CSIF.

Los hechos se produjeron alrededor de las 16:45h de la tarde de este martes cuando tres operarios trasladaban de celda al interno, clasificado en primer grado por ser considerado muy peligroso. De repente, el preso se revolvió y mordió en la mano a uno de los trabajadores que, a pesar de llevar puesto un guante anticortes de protección, resultó herido. Debido a la gran "agresividad" en el ataque –dice la entidad–, el empleado perdió la punta del dedo. Además, los otros dos sufrieron lesiones leves.

El funcionario al que arrancó un pedazo del dedo fue atendido en un primer momento por los servicios médicos de la cárcel y posteriormente fue trasladado a la mutua.

Por su parte, desde el Departament de Justícia afirman que Institucions Penitenciàries denunciará al preso ante el juzgado de guardia por esta agresión.

ARRANCÓ LA OREJA A OTRO RECLUSO EN OCTUBRE

El preso, que cumple una condena de dos años, fue trasladado en octubre a las dependencias del departamento especial de régimen cerrado (DERT) del centro penitenciario tras agredir a otro interno al que arrancó la oreja durante una pelea. Por otro lado, CSIF señala que tiene varios partes abiertos por amenazas a funcionarias mujeres, escupitajos e insultos machistas hacia ellas.

CSIF DICE QUE SE PODÍA EVITAR

Denuncia el sindicato que la agresión se habría podido evitar "si los responsables del centro hubieran tomado las medidas de seguridad oportunas para frenar las continuas muestras de violencia de este interno y otros”.

Dice CSIF que ante estos hechos ni el jefe de Unidad Especializada del DERT, que había autorizado "un cambio de celda a un bloque menos regimental", ni el equipo directivo, "han sido capaces de establecer unas directrices claras para salvaguardar la integridad de los funcionarios". Y añade que "todo en este centro es para y por los derechos de los internos", que "los funcionarios, su seguridad, su salud y sus derechos están de más" y que "lo ocurrido es una sinrazón, fruto de la incompetencia manifiesta de un grupo de personas sin capacidad de dirigir un centro penitenciario".

AGRESIÓN EN BRIANS 2

Esto ocurre al día siguiente del ataque de otro preso a cinco trabajadores de Brians 2, en Sant Esteve Sesrovires, cuando le comunicaron una sanción ordinaria.

Después de comunicar al interno la penalización que debía cumplir, se puso muy nervioso y empezó a gritar, ante lo que el jefe del módulo lo intentó apartar, momento en que el preso le pegó un puñetazo en el brazo.

El jefe del módulo activó un código 1 por alteración del orden, tras lo cual el preso lo hizo caer al suelo con otro puñetazo. Luego le propinó varias patadas. Una funcionaria acudió en auxilio del jefe del módulo, pero el preso la golpeó. Después cogió un palo de escoba y lo partió por la mitad para amedrentarla, aunque finalmente pudo ser reducido, no sin haber agredido antes al resto de empleados.

CSIF ha detallado que este interno acumula, en 15 meses de estancia en prisión, un total de 20 partes disciplinarios, ocho de ellos por alteración del orden.

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