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La Guardia Civil ha asestado un golpe a la banda latina de los Blood. 14 detenidos, entre ellos algunos dirigentes, y un asesinato frustrado ha sido el resultado de la operación Laya. Y no solo eso. La operación, que ha durado diez meses, ha supuesto la desarticulación de los principales "bloques" de la banda: el del Norte, ubicado en Gipuzkoa, Álava y Navarra, y controlado desde Irún, el de Barcelona y el de Madrid.

Robos con violencia e intimidación, reyertas, tráfico de drogas, asesinato en grado de tentativa o tenencia ilícita de armas son algunos de los delitos que se les imputa a los detenidos.

EXTREMA VIOLENCIA

Fuentes de la investigación aseguran que la banda se caracteriza por la extrema violencia a la hora de actuar. Incluso utilizan machetes para infligir el mayor daño posible a sus víctimas. Sus miembros utilizan el color rojo, como símbolo de la sangre, en su indumentaria. Sin embargo, cuando van a cometer actos delictivos suelen recurrir al marrón, que para ellos representa la guerra.

Por otro lado, los miembros visten ropa de la marca Calvin Klein solo por una razón "de peso". Son las iniciales de su mayor enemigo, los Crips (la C) y de su objetivo, kill (la K): matarlos.

RECLUTACIÓN DE MENORES

Los Blood recurren a menores de edad. Dada su posición de inferioridad en la jerarquía, son inducidos por los miembros de mayor rango a abandonar a sus familias. Seguidamente, les convencen para cometer delitos como medio de financiación. Así se alcanzaría un mayor estatus en la banda.

Material requisado de los 'Blood' / GUARDIA CIVIL
Material requisado de los 'Blood' / GUARDIA CIVIL

También reclutan a chicas (casi siempre de nacionalidad española), a las que, incluso, agreden sexualmente. En cuanto a las bandas latinas "enemigas", el reclutamiento se extiende a otras nacionalidades: magrebíes o de países del Este de Europa, pero cada vez más españoles.

UN ASESINATO FRUSTRADO

La labor de inteligencia del Servicio de Información de la Guardia Civil ha permitido descifrar la estructura de la banda en España. Se constató que desde Barcelona se tomaban las decisiones. En la capital catalana se asentó el Suprema, un hombre que ya contaba con antecedentes y que había estado en prisión condenado como autor intelectual de un asesinato.

El Suprema fue quien encargó al "bloque" de Madrid que ejecutara un asesinato en esta ciudad. Finalmente, la Guardia Civil "abortó" el plan y detuvo a tres miembros del grupo madrileño. Aunque la Guardia Civil da por desarticulada la actual cúpula de los Blood en España, la investigación permanece abierta y no se descartan más detenciones.

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