Ada Colau llegó al Ayuntamiento de Barcelona como activista. Su irrupción desde los movimiento sociales, con una candidatura creada ex profeso para las municipales, fue una gran sorpresa que descolocó a todos sus rivales. En su campaña se mostró como la abanderada de la lucha contra los desahucios y la brutalidad policial -ejemplo de ello es su propuesta de eliminar la unidad antidisturbios de la Guàrdia Urbana-. Tres años y medio después, el primer problema no se ha solucionado y el segundo tal vez sí, pero ha dado lugar a un incremento plausible de los delitos en la ciudad, que se han convertido en la principal preocupación de los barceloneses.

Cuando Colau aterrizó en el Ayuntamiento, Barcelona llevaba cinco años en los que la criminalidad descendía en la ciudad. Ahora, en cambio, por segundo año seguido los delitos han aumentado, según las estadísticas. En 2016 se registraron algo más de 176.000 delitos, un 0,99% más que en 2015. El crecimiento en 2017 se ha disparado un 7,47% más que en el ejercicio precedente - 189.411 hechos delictivos en total-.

MENOS CASOS RESUELTOS

Los datos son públicos y provienen de las estadísticas de los Mossos d'Esquadra y la Guàrdia Urbana. Además de aumentarse los delitos, ha disminuido el porcentaje que los cuerpos policiales ha sido capaz de resolver, dos puntos menos en 2017 que en 2016. En cambio, ha aumentado el número de detenciones, 12.326, casi tres puntos más que un año antes.

Los delitos más frecuentes en Barcelona son los robos, que representan el 65% del total y son los que más han crecido desde que gobiernan los comunes en la ciudad.

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