Anuncio del piso turístico ilegal anunciado en el portal de airbnb / AIRBNB
Anuncio del piso turístico ilegal anunciado en el portal de airbnb / AIRBNB

Cuatro años conviviendo con un piso turístico ilegal en el Raval

Vecinos de una finca de Drassanes denuncian fiestas clandestinas, suciedad y una cocina ilegal en otra vivienda

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Actualizado: 23/09/2021 18:59 h.

Vivir en el número 29 de la avenida de Drassanes significa convivir con la suciedad, el incivismo y la insalubridad generados, fundamentalmente, por dos realidades. La primera es una vieja conocida en Ciutat Vella: un piso turístico ilegal, que se anuncia en la plataforma Airbnb desde hace, al menos, cuatro años. La segunda causante de las molestias se ubica en el patio interior de un domicilio del entresuelo habitado por familia. Allí han instalado una cocina ilegal donde preparan comida para llevar que luego venden. Este verano, los residentes han percibido con más intensidad los efectos de la combinación explosiva de ambas situaciones.

Emilio llegó a este edificio hace dos años. A pesar de residir a varias plantas de distancia del piso turístico, sufre las consecuencias de las decenas de huéspedes que pasan por el piso turístico irregular. Cuenta que es testigo de la "degradación" y la "suciedad" causados por algunos de estos inquilinos. "Este verano ha habido muchísimo movimiento con subidas y bajadas de tres y cuatro personas. Vienen borrachos, no sabes ni quién son", se queja. 

40 EUROS POR HABITACIÓN

Una rápida búsqueda en el portal del Ayuntamiento de Barcelona dedicado a los pisos turísticos confirma que el domicilio no tiene licencia turística. Un vecino que pide anonimato explica que el propietario del piso, que vive en el extranjero, alquila la vivienda a una estudiante de 24 años de Tenerife. Paga unos 1.400 euros. Asegura que ella es la responsable de alquilar de manera fraudulenta las cinco habitaciones del apartamento a través de la plataforma de pisos turísticos. Pide entre 35 y 45 euros por habitación, lo que le permite obtener unos suculentos beneficios que superan con comodidad la cantidad del alquiler mensual y ganarse, así, una suerte de sueldo extraordinario sin apenas esfuerzo.

Comedor del piso turístico ilegal en una foto del portal airbnb / AIRBNB
Comedor del piso turístico ilegal en una foto del portal airbnb / AIRBNB

 

La huésped de las habitaciones se hace llamar Yasmina y está registrada en la plataforma desde 2016. Se presenta como "estudiante y viajera" y anuncia, al menos, dos habitaciones: una tiene cama individual y la otra doble. La pequeña está reservada hasta mediados de octubre. En la casilla de "número de licencia" se lee: "exento". La mayoría de los comentarios de los inquilinos son más o menos positivos a excepción de un par de personas que se quejan de suciedad y de la imposibilidad de recoger las llaves. 

EXPEDIENTE ABIERTO

Un portavoz municipal explica que el Ayuntamiento tienen el piso identificado y que han actuado sobre el mismo. "Hay un expediento abierto por actividad sin licencia con quejas vecinales, las últimas este agosto. Se están haciendo los trámites necesarios para tirar adelante las actuaciones disciplinarias correspondientes (orden de cese de actividad y de sanción). Desde el gobierno municipal recuerdan que la Ley de Turismo de la Generalitat dice que un piso sin licencia no se puede anunciar en internet. "Si lo hace ya es motivo de sanción", aseguran.

Este verano ha sido especialmente duro. "Llegan a pasar una docena de personas cada semana. Alguno creo que lo alquila por horas", comenta otra vecina. La finca tiene 11 plantas y cinco pisos en cada una de ellas. Es uno de los edificios de viviendas más grandes del Raval. Sin embargo, ningún residente ha denunciado lo ocurrido al consistorio. "Todo el mundo va a su bola. Mientras no le afecte demasiado, no hacen nada", comenta Emilio.  Gran parte de los pisos están habitados por familias y personas inmigrantes recién llegadas o con una larga estancia en Barcelona. Según el relato de otro residente, el vecino que residía en la 2º3ra, encima del piso turístico, abandonó su casa, hastiado de las fiestas.

ROBO

El pasado mayo los Mossos d'Esquadra visitaron el domicilio cuatro veces en un mismo día. Ocurrió que dos presuntos delincuentes aprovecharon el estado de embriaguez de uno de los huéspedes para colarse en el edificio con él. Entraron en el piso y al juerguista, indefenso y sin capacidad de defenderse, lo dejaron fuera. Entre la confusión, los agentes se creyeron la versión de los okupas: el hombre, con unas copas de más, había intentado asaltar la vivienda por la fuerza. Los mossos se llevaron detenido al turista. Cuando volvió al piso, el domicilio había sido vaciado por completo y los dos ladrones robaron sus pertenencias y las del resto de huéspedes.

La chica eslovaca de unos 30 años que este jueves abría la puerta a este periodista desconocía por completo que ha pagado por un piso turístico ilegal. Contaba en inglés que lleva dos semanas en Barcelona y que vino para realizar un curso de coctelería. La habitación por la que paga 25 euros diarios la encontró en el citado portal. Desde la puerta se observan dos chicos en el salón y se percibe una fuerte olor a marihuana.

RATAS Y CUCARACHAS

Un inspector municipal ha visitado en los últimos seis meses en numerosas ocasiones la finca, aunque siempre con el mismo resultado. Los inquilinos no abren y vuelve por el mismo lugar que ha venido, según cuenta una vecina. Algunos residentes que pasan por la vivienda fuman por el vestíbulo, tiran colillas en el suelo y se mean en el ascensor, que en alguna ocasión se ha averiado. Las fiestas clandestinas durante la pandemia han sido una constante. La administradora de la finca también conoce lo sucedido.

Bombonas de gas y otros instrumentos usados por una familia que ha instalado una cocina ilegal en otro patio / G.A
Bombonas de gas y otros instrumentos usados por una familia que ha instalado una cocina ilegal en otro patio / G.A

 

Habitualmente, los expedientes contra pisos turísticos ilegales se abren en contra del dueño de la vivienda, aunque si este demuestra que quien ejecuta la actividad ilegal es el arrendatario –quien paga el alquiler– "inmediatamente se derivan los procedimientos hacia el inquilino. 

​La actividad irregular de una familia que ha instalado una cocina de gas en el patio interior agrava aun más los problemas de convivencia en el inmueble. Su actividad, al aire libre, sin ninguna medida sanitaria ni de control, atrae a ratas y cucarachas. Uno de los vecinos relata que esta unidad familiar ya fue expulsada de su anterior piso en la calle de Oms por el mismo motivo. Desde la escalera se observan las materias primas y los envases de plásticos usados donde depositan la comida recién cocinada. Los platos los venden a los taxistas que esperan a clientes en el aeropuerto del Prat.

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